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El nuevo mercado transforma el corazón del barrio de El Palo

Alfonso Vázquez. Málaga

"Es sobrio y elegante, sin artificios", le comenta el vigilante del nuevo mercado paleño al autor de la obra, el arquitecto malagueño Ignacio Dorao Moris.

El nuevo mercado del Palo, abierto el pasado martes e inaugurado ayer por el alcalde de Málaga, acompañado por Purificación Pineda, concejala de Comercio, parece que ha pasado con nota el examen de clientes y comerciantes. Para empezar, ha extendido sus dominios (1.680 metros cuadrados) gracias a la expropiación de una casa en ruinas, lo que le ha permitido asomarse a la avenida Juan Sebastián Elcano, con una moderna fachada en la que reinan un gigantesco ventanal y un cubo de vidrio translúcido de tres pisos haciendo esquina. "Antes, para encontrar el mercado del Palo había que explicar que estaba junto a la sede de Correos, por una calle, ahora ya se puede decir que Correos está junto al mercado", explica Ignacio Dorao Moris.

"Ha quedado estupendo, con mucha luz", comenta Eduardo, un cliente. Gran parte de esa luz la proporciona la gran bóveda de cerchas metálicas y amplios lucernarios, que cubre los 70 puestos del mercado, pero también el ventanal de la fachada de Juan Sebastián Elcano, desde el que los clientes de la cafetería pueden contemplar la calle. Además, la bóveda ha eliminado los gruesos pilares del antiguo mercado, ofreciendo un espacio más amplio. "Los pilares condicionaban la colocación de los puestos", comenta el arquitecto.

La fachada de la calle Miguel Moya también ha mejorado con creces gracias a un frontal de vidrio abotonado que evoca una estación de tren de principios del XX. El Ayuntamiento ha complementado esta fuente de luz convirtiendo el estrecho tramo de la calle Miguel Moya en semipeatonalizado. "Estamos muy atrasados con respecto a Madrid o Barcelona. Reavivar un barrio no consiste sólo en colocarle un Burguer King o un Mercadona, el lavado de cara hará que la gente cuide más los alrededores", piensa Ignacio Dorao Moris.

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