Lunto a estas líneas, el niño contempla al fotógrafo en la gigantesca ´charca´ que se extendía frente al pequeño barrio de Pedregalejo. Es una de las fotografías más bellas y sorprendentes de Alejandro Gutiérrez Storlese porque ´saca a la luz´ con gran detalle la marisma que sobrevivió hasta 1918, con la construcción de los Baños del Carmen y la plantación previa de eucaliptos para secar el terreno.

Alejandro Gutiérrez Storlese fue el hijo de un importante comerciante de Pedregalejo, Ubaldo Gutiérrez y el joven compaginó la atención a los clientes en la elegante tienda de ultramarinos de la familia (en la actual avenida de Juan Sebastián Elcano) con la pasión por la fotografía.

A pesar de su corta vida, pues falleció en 1919 con 28 años a causa de la gran epidemia de gripe, pudo retratar, sobre todo en el intenso periodo de 1910-1915, un asombroso número de escenas callejeras, paisajes y rincones de Málaga, que ahora forman parte del ´Archivo Fotográfico Alejandro Gutiérrez´, de la Universidad de Málaga, formado por más de un millar de fotografías estereostópicas, así como la cámara alemana de fotos y el material que utilizó para convertir los negativos en positivos.

Este precioso regalo para Málaga ha sido posible gracias a la donación de Gonzalo de Castro Gutiérrez, el sobrino del fotógrafo, militar jubilado y gran entendido de la fotografía.

"Siempre he pensado que había que hacer algo para que quedaran para la posteridad, porque cuando una cosa cumple 100 años, ya no es tuyo, es de la comunidad", explica.

Gonzalo de Castro cuenta que el ejemplo seguido por la viuda de don Juan Temboury de donar su archivo fotográfico a la Universidad le animó a seguir el ejemplo.

El afable sobrino de Alejandro Gutiérrez ha aplicado sus dotes organizativos los últimos años a clasificar e identificar todo el material fotográfico, un trabajo que le ha llevado muchas horas para sumergirse, sobre todo, en la Málaga de la segunda década del siglo XX; aunque hay fotos anteriores muy valiosas como la realizada en 1899 del arco de entrada a la Feria de Málaga, en el Muelle de Heredia.

Alejandro Gutiérrez Storlese, hijo de Ubaldo Gutiérrez y Candelaria Storlese (de una familia de origen genovés) "siempre estaba con la cámara colgada", cuenta su sobrino, que ha recogido los relatos de la familia. Por ejemplo, parece ser que el joven fotógrafo malagueño, muy corpulento, no realizó el servicio militar por exceso de peso. También se sabe que en sus correrías fotográficas le acompañó uno de sus 11 hermanos, Juan, que aparece en muchas de las fotografías, como una en la que tiene al fondo las todavía pequeñas palmeras washingtonias de la Aduana.

A la muerte de Juan, en 1914, con 15 años, parece que la actividad fotográfica de Alejandro prácticamente termina. Sin embargo su trabajo ha llenado un hueco muy importante en la historia de la fotografía de Málaga.

Como recuerda Gonzalo de Castro, existían muy pocas fotografías de Málaga del periodo 1910-1920 y además, casi todas obviaban la parte de la ciudad que se extiende desde Bellavista al Palo: Pedregalejo y el Valle de los Galanes con sus playas de Pedregalejo y las Acacias.

El Centro. Pero además de las fotografías del Este de Málaga, en las que no faltan preciosas instantáneas de las faenas de pesca, la actividad del joven Alejandro se extendió por todo el Centro. Existe por ejemplo un enorme número de instantáneas de barcos de guerra que frecuentaron el Puerto, y otras famosas embarcaciones como el precioso Melillero, en este caso el ´V.Puchol´, con la Catedral de fondo. La Farola, la Alcazaba y los rincones más frecuentados del Centro Histórico no faltaron en la cámara de este joven inquieto que pareció recoger la vida con su cámara, en una carrera a contrarreloj antes de morir. Sus fotos son ya, gracias a la generosidad de Gonzalo de Castro, patrimonio de los malagueños.