25 de octubre de 2008
25.10.2008
Infraestructuras

El metro de Málaga evitará cinco enclaves arqueológicos en el Centro

25.10.2008 | 02:00
Alameda. Este es uno de los puntos más complejos.

Los dos tramos entre Renfe y el paseo de Reding tienen el trazado más complejo de todo el proyecto. Murallas árabes, fuertes genoveses y cristianos, asentamientos romanos y cementerios se sitúan en su camino

Cinco enclaves con restos arqueológicos se interponen en los 2,3 kilómetros de trazado del metro entre la estación de Renfe y el paseo de Reding. Las catas arqueológicas y obras anteriores permiten adelantar las posibles sorpresas que se pueden encontrar los operarios cuando empiecen a excavar para construir el túnel del metro. Quizá por eso, la propia Delegación de Cultura estará muy encima de los trabajos y advierte de que se hará un seguimiento de los trabajos ante la posible aparición de restos arqueológicos.

El principal escollo que se va a encontrar la obra tiene forma de muralla del siglo XII. Es la que cerraba el arrabal de la antigua ciudad musulmana a la altura de Callejones del Perchel, calle que cruza por debajo, casi a la altura del mercado del Carmen. Esta muralla, que se conserva en muy buen estado, es de origen almohade y servía de defensa a esa zona exterior de la ciudad, conocida como el ´Attabanin´.

El acuerdo llegado entre Ferrocarriles Andaluces, encargada de ejecutar la obra, y la Delegación de Cultura asegura la conservación integral de esta muralla. Los trabajos de construcción del túnel utilizan la técnica de los muros-pantalla, como en el resto del metro. Eso obliga a excavar desde la superficie, así que la constructora tendrá que parar la obra justo antes de la muralla, continuar por debajo de los restos sin tocarlos, mientras se construyen las paredes del túnel a su alrededor. A partir de ahí, recuperará el sistema de obra.

Este es el enclave con problemas más evidentes. El resto de los yacimientos se encuentran localizados y, a priori, no deben suponer un problema. Siguiendo el trazado desde Renfe, y superando algunos enterramientos árabes de poca importancia en la zona de la Explanada de la Estación, el siguiente enclave a salvar tras la muralla se encuentra frente a la iglesia de San Pedro. Ya durante las obras de construcción del aparcamiento de la avenida de Andalucía se detectó un cementerio vinculado a la antigua parroquia, aunque trabajos posteriores advertían de posibles restos árabes y romanos dispersos por la zona.

Una vez que se cruza el río, lo primero con lo que se pueden topar es con los restos del antiguo fuerte de San Lorenzo, del siglo XVIII y enterrado bajo la Alameda Principal, justo a la entrada de la Alameda de Colón. Fuera de uso al ganarse terreno al mar, fue desmantelado con la construcción de la Alameda en el siglo XIX. No obstante, todavía quedan restos de las bodegas y cimientos que pueden aparecer con las excavaciones del túnel desde la superficie, aunque éste discurra realmente muy por debajo de ellos.

En la plaza de la Marina se encuentra otro de los grandes yacimientos arqueológicos, que dieron muchos quebraderos de cabeza en la construcción del aparcamiento. Son las murallas nazaríes de defensa de la ciudad y el castillo de los genoveses, llamado así por estar a cargo de la importante colonia de comerciantes de esta ciudad italiana en la época nazarí (de los siglos XIII al XV). Se encuentra en la entrada de la calle Molina Lario y estuvo activo hasta el siglo XVIII, cuando dejó de tener sentido por el alejamiento de la línea de costa al aterrarse el Puerto y ganar terreno al mar.

El quinto enclave también tiene su vinculación con el antiguo puerto, ya que en la parte del parque de Pedro Luis Alonso más cercana al paseo de Reding hay muchos restos del antiguo muelle del siglo XVIII.

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