19 de abril de 2010
19.04.2010
Sociedad

Custodia compartida: ¿realidad o utopía?

Los agentes que forman parte de este proceso coinciden, de entrada, en la idoneidad de la medida, aunque difieren acerca de las posibilidades efectivas de llevarlo a cabo. Jueces y afectados ofrecen distintas visiones

19.04.2010 | 02:07
En proceso. José María Álvarez quiere la custodia compartida de sus hijos.

¿Es posible una custodia compartida real? ¿Y conveniente? La respuesta no es sencilla ni simple a priori, requiere de un completo análisis y está formada por muchas aristas. Las opiniones de las partes implicadas en este complejo asunto quizás sí comparten esa conveniencia pero no coinciden en la posibilidad real de llevarla a la práctica.
El presidente de la Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Málaga (Civil, resuelve todos los recursos de los juzgados de familia), Antonio Alcalá, obviamente experto en la materia, ofrece una fotografía de la situación actual. "Hay que tener en cuenta que a nosotros nos llegan los recursos de apelación, por lo que en la sala prácticamente yo diría que no hemos dado nunca un régimen de custodia compartida" explica a este periódico.
Los pocos casos que se dan suelen producirse en los procesos en los que existe acuerdo y buen entendimiento entre las partes ya que, de hecho, es necesario que el padre y la madre mantengan una buena relación, vital para esta concesión, ya que han de estar en continua comunicación y en un fluido contacto por el bien del menor.
"Desde luego si hablamos de repartirse al niño y que éste tenga dos hogares es una locura, pero si nos referimos a que mantenga el máximo contacto con los dos sí soy partidario de ello. Sinceramente, hoy por hoy, no lo veo factible, es una utopía. Al final quien sufre es el niño. Aunque sería idóneo, haría falta una educación social, una tolerancia y una comprensión que no se suele dar entre dos personas que han finalizado su relación. De hecho, suele quedar un resquemor entre ambos", ahondó el juez.
La realidad hoy por hoy es que la guarda y custodia de los hijos sigue recayendo de forma mayoritaria en la mujer, en el 95 por ciento de los casos. "Ésta, social e históricamente, sigue siendo la que se ocupa en mayor medida de los hijos, además de existir componentes antropológicos. La hembra en casi todas las especies animales es la que amamanta y la que se ocupa. Es evidente que el padre en estos procesos es el que sale perjudicado", dice.
No comparte esta visión el movimiento asociativo relacionado con la custodia compartida y compuesto mayoritariamente por hombres. Éstos, cada vez más, quieren tener derecho a decidir sobre el futuro de sus hijos y desean estar en su día a día porque, según dicen, uno se separa de su pareja, pero un hijo es para toda la vida. Las partes coinciden con esta lectura y en lo positivo que es para la descendencia de la pareja rota tener a sus dos progenitores por igual, pero parece que el problema se da en la práctica.

Movimiento social. El presidente de Sospapámamá, Francisco Marcos Becerra, de entrada comenta que de custodia compartida hay poco que hablar ya que no se otorga, aunque están aumentando el número de peticiones de forma considerable en los últimos años, abunda. Generosamente cifra en un tres por ciento el número de custodias compartidas concedidas e incide también en que hoy día es necesaria la buena relación entre el padre y la madre para que esto produzca, lo que a su juicio es sin duda un escollo.
"La ley lo pone muy difícil porque si hay dos personas que no se llevan bien, como suele ser habitual en un proceso de divorcio, cómo van a acordar sobre sus hijos de mutuo acuerdo. Se avanza poquísimo en la materia porque la ley no lo permite, aunque hay jueces y fiscales que sí están cambiando cosas. No podemos convertirlos en huérfanos inducidos", señala.
El representante de la asociación demanda que este tipo de casos recaigan siempre en jueces de familia o especializados, algo que no ocurre en los pueblos, asegura, al tiempo que critica la Ley de Violencia de Género, ya que considera que por un mismo delito al hombre se le juzga de forma diferente y es "inmediatamente detenido".
Becerra defiende además que un niño debe criarse con su padre y con su madre, tal y como determinan los psicólogos, de "forma que se defienda realmente el interés del menor, que es lo que debe prevalecer", concluye.

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