18 de julio de 2010
18.07.2010
Han tenido un coste superior al millón de euros

Inauguradas las pasarelas peatonales sobre los arroyos Gálica y Jaboneros

Estas infraestructuras mejoran la accesibilidad al paseo marítimo en su extremo oriental

18.07.2010 | 07:00
Vista de la pasarela peatonal del arroyo Jaboneros.

El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, y el subdelegado del gobierno, Hilario López Luna, acompañado por los ediles de Urbanismo y del Distrito Este, Manuel Díaz y Teresa López, respectivamente, inauguraron el pasado 9 de julio las pasarelas peatonales construidas sobre los arroyos Gálica y Jaboneros que conectarán los márgenes de ambos ríos y contribuirán así a consolidar el tránsito peatonal y mejorar la accesibilidad del Paseo Marítimo.
La construcción de estas estructuras permitirá dar continuidad y fluidez al paseo marítimo sin necesidad de circular por el cauce de los ríos contribuyendo de este modo a mejorar la accesibilidad del citado itinerario, proporcionando mayor comodidad al paso de los peatones y potenciando las actividades lúdicas y deportivas que se desarrollan a lo largo del paseo marítimo.
Esta actuación, promovida por Promálaga en colaboración con la Gerencia de Urbanismo, mejorará el borde marítimo de la ciudad de Málaga con arreglo a la Agencia Andaluza del Agua y la Demarcación de Costas que emitieron sendos informes favorables garantizando así el cumplimiento de la normativa sectorial que afecta a la desembocadura de ambos arroyos.

Funcionalidad
El último tramo de los arroyos Gálica y Jaboneros está convenientemente encauzados mediante muros laterales que protege a las zonas colindantes de inundaciones por la crecida del arroyo.
El último puente o paso existente sobre ambos cauces es el correspondiente a la avenida Salvador Allende, que se encuentra a unos 50 metros y 150 metros, respectivamente, de la desembocadura de los ríos en el mar.
Hasta el momento de la construcción de la pasarela sólo era posible la conexión peatonal directa entre los márgenes de los arroyos en el tramo inferior de los mismos, donde se deja sentir el flujo de la marea, en los periodos de estiaje, y a través de un vado cuyas condiciones no eran óptimas para el paso de las personas.
La cuestión principal a resolver en ambos tramos ha sido el encaje topográfico y funcional de las pasarelas que ha requerido una sección de desagüe bajo el tablero suficiente para la evacuación del caudal de avenida correspondiente a un periodo de retorno de 500 años. De este modo, la altura de la lámina de agua determina el gálibo necesario en la estructura al tiempo que la diferencia de nivel que se crea entre la calzada peatonal y la lamina de agua debía ajustarse lo máximo posible para evitar largas rampas y escaleras que ocuparían un gran espacio a la vez que desincentivaría su uso por parte de los usuarios.
A tal efecto, se ha elegido una tipología estructural de arco que propicia los recorridos cortos para acceso a la pasarela y provoca en el usuario la sensación visual de que el trazado coincide sensiblemente con el camino mas directo para el cruce. Se trata de una solución estructural que conjuga a la vez funcionalidad con la integración en el entorno, además de representar en sí misma un elemento urbano con calidad estética.
Ambas pasarelas tienen un diseño similar ajustado a la normativa de accesibilidad, si bien su longitud varía siendo de 39,70 metros en el caso de Jaboneros y 29,70 metros en el caso de Gálica.
El eje en planta de la estructura es recto y tiene continuidad en ambos extremos hasta conectar con el paseo marítimo por sendas rampas, cuyo trazado es curvo con el fin también al ir variando su perspectiva a largo del recorrido y, por tanto, la amenidad en su tránsito.
Por lo que se refiere a la rasante tiene geometría alomada que recuerda los puentes medievales de piedra, con pendientes en ambos extremos del 6%, continuándose con esta misma pendiente por rampa hasta la cota del paseo. Se consigue con la planta y alzado propuesto una ligereza visual y sencillez al reducir el tamaño de estribos, rampas y escaleras que obstaculizan la visión desde el cauce así como un mayor atractivo para el peatón al variar su perspectiva a lo largo del recorrido. El tablero se apoya en sus extremos sobre un cargadero de hormigón armado forrado con piedra de mampostería, similar a la de los muros de ribera del paseo marítimo.
Por último, el diseño de las barandillas se ha realizado con un material diferente, potenciando la linealidad y ligereza de la obra. Los colores elegidos son el blanco para las barandillas y tablero y el azul en el arco, una combinación que se integra en el entorno y va acorde con el contexto marino que rodea ambas estructuras

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