19 de julio de 2010
19.07.2010

En Dublín ya sopla el terral

Antonio Linares se marchó en 2005, con 31 años, a Irlanda. Con el inglés olvidado, se marcha harto de las presiones políticas municipales

17.07.2010 | 03:16
El periodista malagueño Antonio Linares, a la derecha, con Ronnie Drew y Barney McKennay (al banjo), de la histórica banda The Dubliners.

Como ese androide que en Blade Runner hace un repaso a las cosas increíbles que ha visto en su vida, el joven periodista malagueño Antonio Linares podrá contar algún día a sus nietos que contempló al fiscal general de Irlanda haciéndole una demostración de baile irlandés en la cocina.

Tampoco olvidará ese 16 de junio, aniversario del Bloomsday, la celebración del Ulises de Joyce, en el que leyó en Dublín la primera página en español del libro a una audiencia de varios países y recibió un atronador aplauso.

Y qué decir de su participación como extra en la famosa serie de televisión Los Tudor o su colaboración, como «guiri invitado», en la tertulia de News Talk, la única radio convencional privada de Irlanda.

Los recuerdos más bellos e intensos que tendrá Antonio Linares en el futuro nacen de su decisión, en 2005, con 31 años, de cambiar de aires y aprender inglés. Después de una década de trabajo en Onda 8, la antigua radio independiente de Cártama y harto de las presiones políticas municipales, marcha a Irlanda, «cuando ya no me acordaba ni cómo se decían los días de la semana en inglés», bromea.

Allí aprende el idioma de la Gran Bretaña, con las modulaciones irlandesas de Bono (el cantante de U2, no el presidente español del Congreso) o el actor Pierce Brosnan, que también lleva a gala el ser de la «isla verde». Además, el mérito del malagueño es que este aprendizaje y el de un máster en comunicación se lo costeó trabajando en todo lo imaginable: «Me lo estuve pagando limpiando ollas», cuenta, pero también estuvo empaquetando miles de videoconsolas, vigilando una «pseudo farmacia» y cargando material para un famoso grupo español de ropa.
Pero esa etapa la ha dejado atrás, lo que no significa que haya dicho adiós a la aventura. En la actualidad trabaja como periodista freelance para medios españoles, además de tertuliano radiofónico y desde hace dos años es miembro de la universidad Dublin Institute of Technology.
En este último trabajo ha viajado recientemente a China, representando a su universidad, donde aclaró a los funcionarios chinos «que mi acento no era irlandés, que yo era de otro sitio que se llamaba España, donde se habla español».

Entre medias, explica, ha tenido tiempo para «perderle el respeto a viajar y relativizar las sobrevaloradas seguridades que en ocasiones tanto nos paralizan». Antonio ha tenido la oportunidad de vivir de corresponsal el conflicto libanoisraelí en Beirut y el pasado mes de diciembre estuvo en Uganda, documentando una investigación histórica del malagueño Javier Serrano cerca de las fuentes del Nilo.

De su vida en Irlanda resalta la «sencillez, libertad y capacidad para reinventarse» de los irlandeses así como la similitud que existe entre Irlanda y Andalucía :«Tanto en Andalucía como en Irlanda es difícil sentirse aislado sin nadie que te sonría o te saque conversación en cualquier lugar, a cualquier hora», destaca. Además, explica que raro es el irlandés que no ha estado alguna vez en «Binalmádina» o «Neryá» (transcripción fonética de dos pueblos malagueños que no necesitan presentación).

Por otro lado, siempre conservará como oro en paño el recuerdo de una magnífica amistad con un músico genial fallecido hace dos años, Ronnie Drew, líder de The Dubliners. «Era el equivalente de Lola Flores para Irlanda», explica el periodista malagueño. Cuando Antonio trabajaba de limpiaplatos, le invitó al acto de estampar su mano en el «mini bulevar de la fama» de Dublín. «Me presentó a toda su familia y a toda la plana mayor de músicos irlandeses», recuerda.

Las relaciones con el mundo artístico de un país con tanto arte no acaban aquí: Antonio Linares ha recitado poemas de Lorca para un documental con música del concertista de guitarra Benjamin Dwyer. Antes de regresar a Málaga, uno de estos años, Antonio quiere «atreverse» a tocar la guitarra en la calle Grafton, «la calle Larios de Dublín». ¿Alguien duda de que lo conseguirá?

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