18 de octubre de 2010
18.10.2010
40 Años
40 Años
Demografía

Las segundas residencias regirán el aumento de población

Las proyecciones hechas públicas la semana pasada por el INE han creado disparidad de opiniones entre los expertos

18.10.2010 | 07:00
Los jubilados, sobre todo turistas, eligen Málaga para como su segunda residencia.

La semana pasada, el Instituto Nacional de Estadística (INE) hizo públicas unas proyecciones de población que situaban a la provincia de Málaga como la segunda que más habitantes ganará en la próxima década con 124.000 más, sólo superada por Madrid. Lo curioso es que estas previsiones aparezcan cuando Málaga es la segunda provincia de España con una mayor tasa de paro, del 27%. La explicación: Málaga es una provincia de segunda residencia. La población que llega hasta la provincia no es activa, ya que se trata, según los expertos, de jubilados que vienen a pasar aquí sus últimos años, entre ellos turistas enamorados del clima y la oferta del sector. Fundamentalmente, esto conlleva un problema de envejecimiento de la población que, a su vez, genera el problema de adaptación de los servicios a las necesidades de las personas mayores. Según el profesor de Estadística de la Universidad de Málaga, Jesús Sánchez, un ejemplo de ello sería que sobraran más plazas en las guarderías y se necesitaran más en las residencias o en los complejos hospitalarios.
Pero, ¿cómo puede influir ese aumento demográfico con una situación de crisis? ¿Qué riesgos supone realmente? Los expertos coinciden en que el clima es el principal causante de ello, pero algunos no les dan una lectura positiva a esta situación. «Si no se remedia esta crisis económica claramente estructural, la lectura de estas previsiones de población no es positiva y puede convertirse en una auténtica bomba de relojería para la política social», explica el profesor de Economía Aplicada de la UMA, Marcos Castro. Por otra parte, Sánchez indica que «esto supondría cambiar la actual estructura de servicios que hay» para adaptarla a las necesidades de esta nueva población de la tercera edad, por lo que «se tendrán que crear centros de trabajo que satisfagan estas necesidades y puede que se reactive así un poco la economía». Además, con esta crisis del ladrillo que se vive en la provincia, Sánchez vaticina que «la población que venga de fuera a vivir aquí demandara viviendas y puede que eso reactive el sector de la construcción, aunque hay una oferta tan grande de casas que es un poco difícil que ocurra».
Por el contrario, la profesora de Demografía de la UMA, Carmen Carvajal, considera que el nivel de población es indicador de si la economía de una zona va bien o va mal. Así, justifica que en la provincia hay más servicios y oportunidades que otras, pese a la tasa de paro. «La gente viene a Málaga porque sabe que pueden tener más oportunidades de encontrar trabajo. Si se produce ese aumento de población será por factores como la riqueza, el empleo y más calidad de vida. La gente espera encontrar en Málaga un empleo y una vida mejor», explica. Aunque Jesus Sánchez discrepa, ya que desde su punto de vista «la gente no viene aquí a buscar trabajo, sobre todo porque la mayor oferta que ha existido en la Costa del Sol ha sido en la construcción y este sector aún no se ha recuperado».
En este sentido, la profesora Carvajal explica que «hasta ahora han venido muchos extranjeros a trabajar y que estaban cotizando, pero cuando ha llegado la crisis no se han marchado para poder cobrar el paro aquí». «Mientras, esperan a que les salga otra oportunidad porque saben que en su país no lo va a tener mejor. Cuando se les acabe el paro y no puedan hacer frente a los gastos, tendrán que irse y sería uno de los motivos que pondría fin al crecimiento de la provincia», añadió.

Riesgos y beneficios

Para 2020 el INE prevé para Málaga 1.704.220 habitantes, algo que el profesor Castro se traduce en «poder conseguir una mayor autonomía fiscal derivada de la recaudación de impuestos en esta población, siempre y cuando el entorno económico sea favorable». Además, justifica que «la población es el criterio más utilizado a la hora de hablar de justicia territorial en la elaboración de presupuestos en las haciendas públicas y una mayor población será sinónimo de unas mayores partidas presupuestarias para los municipios malagueños».
Por otro lado, Castro habla de «los peligros derivados de la superpoblación», entre los que destaca «la cuestión clásica de insuficiencia de las infraestructuras de transporte y equipamientos sociales, sanitarios, educativos, los cuales muestran ya desde hace tiempo claras señales de saturación en la provincia, sobre todo en los municipios costeros».
Aunque realmente no se puede hablar de superpoblación en Málaga, sí cabe destacar que el crecimiento previsto «profundizará en una mayor insostenibilidad ecológica». «Con la actual población se necesita un territorio similar a tres veces la provincia para satisfacer las necesidades derivadas de la población actual en Málaga», explica Castro. Otros de los problemas, según el profesor Sánchez, sería que si la gente de la tercera edad no viniera del extranjero, podría haber polémicas con el sistema de pensiones.
Sea como sea, habrá que esperar diez años para comprobar quién está en lo cierto y si realmente Málaga albergará tal cantidad de personas.

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