28 de febrero de 2011
28.02.2011
Entrevista a Fernando Arcas

"Demoler la Casa de la Cultura fue una decisión acertada"

Figura clave de la cultura en Málaga, ordenó demoler, pese a las críticas, el edificio que nos descubrió el Teatro Romano

28.02.2011 | 03:58
Fernando Arcas.

Hace no mucho asumió la vicepresidencia del Ateneo de Málaga, donde es vocal de Historia, Memoria y Patrimonio. Hábleme de su papel en la institución y de cómo ve a la ciudad.
En el Ateneo constituimos el único foro abierto por la capitalidad cultural de 2016. Con ello cumplimos con el espíritu de la institución, un lugar donde hablar con total libertad de todo. Me hice socio cuando era estudiante y he sido directivo antes. Me gusta promover el debate crítico siempre desde el punto de vista progresista. Con respecto a la situación de la cultura en Málaga diré que la ciudad hoy es distinta a la de hace treinta años. Tiene posibilidades extraordinarias, como sus infraestructuras, creadores, escritores, instituciones, editoriales...no es como cuando se creó el Ateneo. Desde el punto de vista institucional y creativo, indica que ha habido un cambio. Quizás haga falta un impulso en la política municipal para tener una cultura más ambiciosa y crítica con respeto a las tradiciones. Tengo la sensación de que hay que recuperar la cultura laica y progresista, se ha perdido respecto a otras. Hace falta recuperar esa llamada cultura republicana.

En su etapa como delegado de cultura de la Junta de Andalucía en Málaga potenció proyectos como la restauración del conjunto municipal de la Alcazaba-Gibralfaro, así como el Teatro Romano. El candidato de IU a la alcaldía, Pedro Moreno Brenes ha denunciado en numerosas ocasiones la situación del monumento. ¿Cómo lo ve usted?
Procuro visitarlo todo lo que puedo, y en los últimos años lo he hecho en distintas ocasiones. La verdad es que habría que cuidar más esas visitas que se hacen, mejorar la puesta en escena. La Alcazaba es ahora mucho mejor (tras su restauración), porque gracias a ello se ha integrado en la ciudad. La visión que hoy tenemos del Teatro Romano es para sentirse orgulloso. Antes de la Casa de la Cultura, que me tocó demoler, mis compañeros de la facultad no lo tenían claro. Hoy es cuando se aprecia que fue una decisión acertada. A ver si se pone pronto en funcionamiento.

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