26 de marzo de 2011
26.03.2011
La Opinión de Málaga
El edificio acoge el Museo Thyssen

La azarosa vida del Palacio de Villalón de Málaga

El escritor Antonio Lara y una descendiente de uno de los propietarios cuentan la historia del palacio del siglo XVI

23.03.2011 | 06:00

Durante demasiados años estuvo cubierto por unos mosaicos para cuarto de baño que lo convirtieron en el colmo de la estética extravagante y, en suma, en un símbolo de la degradación del Centro Histórico de Málaga.
Desposeído al fin de este histriónico ropaje, la ciudad ha vuelto a descubrir el palacio del Siglo de Oro que a partir de mañana será la sede del Museo Carmen Thyssen: el palacio de Villalón de la calle Compañía.

El investigador y escritor Antonio Lara, autor de varias monografías sobre personajes de la historia de Málaga como Lorenzo Armengual de la Mota o el marqués de Iznate, ha estudiado la historia del inmueble, repleto de personajes muy interesantes. «Se dice que se construyó en el siglo XVI y que fue de un conquistador burgalés de Málaga, lo que he podido constatar es que perteneció a la familia Fernández de Villalón, naturales de Setenil, Cádiz, y que fueron conquistadores y repobladores de Ronda».

Como dato curioso, Antonio Lara explica que un miembro de la familia fue uno de los acompañantes de Magallanes en su expedición alrededor del mundo en 1519, aunque no la pudo completar porque murió en Filipinas.

La vida en el siglo XVIII
El edificio, a dos pasos de la plaza mayor, la principal de Málaga, cobrará verdadera importancia en el siglo XVIII gracias al casamiento en 1707 de Catalina Victoria de Villalón y Mendoza con Gaspar de Bracamonte y Zapata, IV marqués de Fuente El Sol. Precisamente las armas de los respectivos linajes familiares (Villalón, Mendoza, Narváez y Zapata) son las que presiden la fachada de la casa. El escudo puede verse –con la corona del marquesado–.

La pareja vivió un tiempo en la casa de la calle Compañía y al morir el marido en 1733, dejará a la viuda y sus hijos en serios aprietos económicos. El mayor de todos, Agustín Domingo Bracamonte y Villalón Mendoza, se convirtió en el V marqués de Fuente El Sol, además de en el XIII marqués de Cañete y Navamorcuende y aunque se casó dos veces, no tuvo descendencia.

Antonio Lara destaca que los Bracamonte-Villalón tuvieron enterramiento en la capilla del Corazón de María, en la iglesia de los Mártires. Precisamente en 1777, las hermanas Mariana y Ana Villalón, conocidas en Málaga como las Villalonas, se encargarían de reparar la iglesia, después de los daños sufridos en los terremotos de 1680 y 1755. En esta iglesia puede verse todavía el escudo de armas familiar.

«Esta familia se extinguió porque murieron sin descendencia», explica Antonio Lara, quien señala que durante décadas el inmueble estuvo vacío hasta mediados del siglo XIX, cuando es ocupado por Avelino España, procedente de Yanguas, en Soria.

Aquí la historia difiere, pues mientras los documentos que tiene Antonio Lara señalan que Avelino España puso una ferretería, una nieta de este soriano, fallecido en 1902, señala que la tienda era de tejidos. En cualquier caso, Avelino España, casado con su sobrina Araceli Enciso, y luego su familia fueron los propietarios del palacio Villalón hasta los años 40 del pasado siglo. Y resulta curioso saber que, en esa época, se barajó trasladar a villa María, en El Limonar, la nueva casa familiar, los artesonados del palacio. «Mi madre al final no quiso saber nada del traslado, no había artesanos en condiciones para quitar el artesonado», explica la nieta de Avelino España.

Al final, la casa fue vendida a don Trinidad Romero en esos años cuarenta, «por unas 500.000 pesetas, que en aquella época era una barbaridad de dinero», destaca la nieta de Avelino España. Don Trinidad Romero, señala, también puso una tienda de tejidos.

Antonio Lara calcula que a finales de los años 50 o comienzos de los 60 la firma comercial Álvarez –gallega– puso la tienda de cristalería y loza, momento en el que desfiguró el edificio.

Ahora que comienza la andadura del Thyssen, el investigador Antonio Lara aprovecha para pedir a las instituciones que no repitan la historia del Museo Picasso y aprovechen para rehabilitar cuanto antes el entorno del palacio de Villalón. Acciones de este tipo no se pueden dejar a medias.

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