26 de marzo de 2011
26.03.2011
La Opinión de Málaga
Especial atención a la pintura andaluza

Las pinceladas del XIX del Thyssen

La colección permanente del Museo Carmen Thyssen la componen cerca de 230 obras del siglo XIX español

24.03.2011 | 22:27

A tan solo 500 metros del Museo Picasso, la ciudad de Málaga disfruta desde hoy de una nueva pinacoteca que pretende reivindicar la pintura española de los siglos XIX y XX.

Alrededor de 230 obras de Muñoz Degrain, Aureliano de Beruete, Darío de Regoyos, Julio Romero de Torres, Joaquín Sorolla o Ignacio de Zuloaga cuelgan ya de las nuevas salas del Museo Carmen Thyssen en un recorrido por el arte español del siglo XIX, en el que se presta especial atención a la pintura andaluza.

La Colección Carmen Thyssen-Bornemisza se ha caracterizado desde sus inicios por la amplitud de sus planteamientos y la cuidada calidad de sus propuestas artísticas. No es de extrañar, por tanto, que, fiel a los gustos personales de su propietaria, su colección permita presentar un conjunto de extraordinaria coherencia.

El paseo comienza siglo y medio antes con Zurbarán, para cerrarse de manera brillante con obras de la plenitud artística de Sorolla y Zuloaga, los dos artistas que encabezan la proyección internacional del arte español del siglo XX, en el momento en el que Picasso ya triunfaba en París.

Secciones

La colección se estructurará en cuatro grandes apartados: Los maestros antiguos; El paisaje, del romanticismo al naturalismo; Del costumbrismo al preciosismo; y La modernización de la pintura española en el fin de siglo.

El museo dedica una sección a los maestros antiguos, que estará presidida por la magnífica Santa Marina (1640–1650) de Zurbarán, una obra de madurez del artista que estará expuesta en la antigua capilla del Palacio de Villalón. También se incluirán obras del maestro madrileño de finales del siglo XVII y principios del siglo XVIII, Cristo de Jerónimo Ezquerra, un artista muy influenciado por la suntuosidad colorista y la técnica deshecha y vibrante de Tiziano.

La segunda sección muestra las grandes transformaciones que experimenta el paisaje como género pictórico durante el romanticismo. El espacio se inicia con un paisaje de la costa de Estepona del alemán Fritz Bamberger, que muestra el temprano interés del romanticismo nórdico por el territorio andaluz. Entre las obras de artistas españoles, destacan las pinturas de veta brava de Eugenio Lucas Velázquez y las de Jenaro Pérez Villamil, el gran paisajista romántico por excelencia.

La evolución del paisaje en la pintura española viene marcada por la personalidad de Carlos de Haes, quien reacciona frente al sentimentalismo subjetivo del paisajismo romántico, defendiendo una interpretación más realista. Uno de sus discípulos fue Aureliano de Beruete, quien sublimó de forma poética y realista la tierra castellana.

El paisajismo naturalista en Cataluña, Valencia y Andalucía estará representado por obras de Eliseo Meifrén, Muñoz Degrain, Modest Urgell o Emilio Sánchez Perrier.

Viajeros

La pintura costumbrista viene determinada por la visión que los viajeros románticos elaboraron sobre España y, especialmente, sobre las costumbres andaluzas: su pasado y su arquitectura morisca, sus gitanas, sus flamenco, sus toros, sus bandoleros y sus procesiones ocuparon la imaginación de escritores y artistas

En este sentido, esta sección se inicia con una pareja de cuadros de Dehondecq, artista francés que trabaja para los duques de Montpensier en Sevilla. La colección continúa con una nutrida selección de la mejor pintura costumbrista andaluza, a través de artistas tan imprescindibles para el género como Leonardo Alenza, Manuel Cabral Aguado Bejarano, Joaquín Domínguez Bécquer, José García Ramos y Eugenio Lucas Velázquez.

Durante la segunda mitad del siglo XIX, llega la pintura de pequeño formato, colorista y espontánea de la mano de Mariano Fortuny. Este género triunfará en el comercio artístico burgués y lo cultivarán artistas José Benlliure, José García Ramos, Lucas Villaamil, Raimundo de Madrazo, Moreno Carbonero, Emilio Sala o Ignacio Pinazo.

A finales del siglo XIX, la pintura española mira frente a frente a la pintura parisina y se moderniza. La escuela valenciana, además de con obras de Muñoz Degrain o Emilio Sala, está representada con su mejor maestro, Joaquín Sorolla, con obras tan importantes como El garrochista, El patio o El rompeolas. El protagonismo de la mujer española en el siglo XIX queda patente en esta muestra pictórica de la mano de pintores como Julio Romero de Torres o Ramón Casas.

La presencia de Darío de Regoyos, con obras tan fundamentales como La Concha, refuerza la vocación internacional de la pintura española a finales del siglo XIX. De forma paralela, el contacto directo de muchos artistas con la bohemia parisina facilitará la radical novedad de sus propuestas. En este sentido, entre los pintores presentes en la colección, hay que citar a Ramón Casas, Ricard Canals o Francisco Iturrino. Estos artistas elaborarán un lenguaje claramente moderno, aunque continuarán cultivando temas de asunto andaluz, alentados a menudo por sus propios marchantes galos.

En definitiva, la colección que albergará el Palacio de Villalón enriquecerá considerablemente la visión en torno al siglo XIX español y andaluz, constituyendo un punto de inflexión para la consideración del arte de estos momentos.

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