03 de julio de 2011
03.07.2011
Mirando atrás

El día de la gran explosión

El 24 de febrero de 1880 al Este de Málaga los vecinos contemplaron la espectacular voladura del cerro de San Telmo

03.07.2011 | 07:00

­­Con unas instalaciones portuarias anteriores al año de la polka, pues las disfrutaba la ciudad desde finales del XVIII, era lógico que casi 80 años después las autoridades malagueñas quisieran ampliar y mejorar el puerto de Málaga. En 1874 la Junta de Obras del Puerto nombró al ingeniero de Caminos Rafael Yagüe director de las obras, aunque su proyecto del nuevo puerto sería luego modificado por Prieto y Valcarce, como señala el profesor y académico Francisco Cabrera.

Pero para construir el nuevo puerto, hacían falta piedras, y las autoridades pensaron en utilizar como cantera el cerro de San Telmo, coronado entonces por una torre vigía de igual nombre. Se encontraba (y se encuentra) frente a la entonces playa de San Telmo, que a partir de 1918, con la construcción del balneario, fue conocida como la de los Baños del Carmen.

Calculaban los técnicos que este cerro de piedra caliza del Jurásico, a tres kilómetros del Centro, podría proporcionar 732.000 metros cúbicos de piedra.

Antes de realizar la explosión se realizó por el lado occidental un pequeño desmonte para formar una plataforma sobre la que debería caer la parte desplomada.

Para volar esta mole, los expertos aprovecharon varias grutas que ofrecía la colina como la llamada cueva de los gitanos, de 30 metros de largo. En total se colocaron en las distintas oquedades del cerro 21.000 kilos de pólvora depositadas en cajas. Durante la operación y para alumbrarse en el interior, los obreros usaron espejos para que les llegara la luz del sol o la de lámparas colocadas a la entrada.

Las autoridades tranquilizaron a los malagueños los días previos. Los escasos vecinos de la zona fueron desalojados en un radio de 500 metros la mañana de la explosión, el 24 de febrero de 1880, y hasta se aplicó un radio de seguridad marítima de un kilómetro. Pese a las medidas de seguridad, cuenta la prensa de la época que algunas familias malagueñas, temiéndose lo peor, salieron de toda Málaga por las mañanas en carruaje «a los pueblos inmediatos y varias fincas de campo».

También fueron cientos los curiosos que llenaron hasta los topes el muelle del puerto, el monte Sancha o Gibralfaro para no perderse el evento y no faltó un amplio ramillete de autoridades ni numerosos extranjeros a la exhibición técnica.

A las 11.45 un cañonazo anunció la inmediatez de la explosión y pasadas las doce, el gobernador civil pulsó el telégrafo Breguet y al instante cuenta la prensa que la montaña fue «hinchándose lentamente» mientras caían «sin ruido perceptible» gigantescos bloques y algunos, muy pocos, llegaban hasta el mar. Se lograron remover 110.000 metros cúbicos de roca.

El Camino de la Desviación se construyó en ese tiempo para sortear la nueva cantera de San Telmo y su pequeño puerto construido delante, pero no fue suficiente esta piedra caliza –a pesar de que hubo más voladuras–así que con el tiempo, el nuevo puerto de Málaga se nutrió de la cantera de Los Almellones, muy cerca de la playa del Deo, en El Palo. Esas piedras fueron transportadas desde la cantera por una línea de tren construida en 1885, germen del tren a Vélez.

El origen del nombre de Pedregalejo

Las viejas postales de principios del XX nos dan una pista del origen del nombre: la playa es un auténtico pedregal, con un frente de rocas de un tamaño considerable en la entonces playa de San Telmo, una franja entre la continuación del Morlaco y los Baños del Carmen. En un plano fechado entre 1720 y 1730 y publicado recientemente por el investigador Manuel Olmedo Checa –un rescatador de la cartografía perdida– aparece delimitada la playa de Pegralejo (sic) entre la playa de San Telmo y la del Palo. La aparición de este plano anula la teoría de que el nombre del barrio guarda relación con la voladura del cerro de San Telmo. La rocalla resultante de la explosión no produjo el pedregal: era anterior en una zona que hasta la apertura del Camino de Vélez, a mediados del XIX, presentaba un camino estrecho, en el que apenas cabía un carro, con pequeñas y pedregosas calas. De hecho, según destaca Manuel Olmedo, por su aislamiento no fue hasta aproximadamente 1900 que los marengos empezaron a tener en cuenta esta playa de Pedregalejo y a instalar sus chozas. Hasta entonces estaban en El Palo.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

La Opinión, en tu WhatsApp


Apúntate, es gratis

Toda la actualidad de Málaga, en tu móvil con nuestras alertas informativas por WhatsApp