Lína directa. Caso nº 138
La calle Jerónimo Bobadilla sigue soportando obras abandonadas
Los vecinos denuncian que el Ayuntamiento no ha mejorado la situación de esta calle, que soporta dos obras que están paralizadas desde 2008 y que tiene varios okupas en el interior
Alfonso Vázquez
La publicación semanal de Línea Directa es también un termómetro del devenir administrativo, que tiene sus altibajos y sus ritmos. Así, la publicación el pasado 30 de mayo de la denuncia de los vecinos de la calle Jerónimo Bobadilla, en la Carretera de Cádiz, coincidió con la resaca electoral y los cambios en la Gerencia de Urbanismo, que quizás por eso dio una respuesta bastante pobre y parcial a los vecinos.
Pero no es casualidad que el primer lunes de Feria aparezca de nuevo esta queja vecinal. Al tratarse de la última entrega de la temporada, antes de las vacaciones que se tomará esta sección, Línea Directa ha querido que quede constancia de que el problema continúa igual y que la Gerencia de Urbanismo debe dar una respuesta.
Los vecinos de la calle Jerónimo Bobadilla soportaron en 2007 el inicio de dos obras de viviendas, que un año después quedaron paralizadas. Desde entonces, en la calle se acumula material de obra, lo que implica que las aceras están cortadas y los peatones deben bajar a la calzada, un verdadero problema cuando llueve con fuerza.
Las dos zonas valladas, a ambos lados de la calle, están además sin farolas. La situación no ha hecho más que empeorar, aseguran los vecinos, porque los edificios dejados a su suerte –una promoción de 39 viviendas de lujo y otra más pequeña, de cuatro plantas– se han convertido en vivienda de algunos okupas, pero también en una oportunidad para los amigos de lo ajeno, que siguen entrando en los pisos abandonados para arramblar con todo lo que pillan.
«Mi madre, que es mayor, iba a tender la ropa en la terraza pero tuvo que meterse dentro porque había dos personas con mala pinta subiendo y bajando escaleras», cuenta una vecina. Y es que las obras dan a viviendas, y los vecinos son testigos del abandono, la acumulación de basura y los robos, sin olvidar a los okupas, que no son un ejemplo de discreción: «Hay un par y uno de ellos haciendo todo tipo de necesidades físicas, incluso las sexuales», señala esta vecina.
El abandono también ha propiciado la aparición de drogadictos que consumen en la obra. Por todo ello, los vecinos de la calle Jerónimo Bobadilla, que se encuentra entre la avenida de Europa y Héroe de Sostoa, reclaman al Ayuntamiento la retirada de las vallas, la vuelta de las farolas y más limpieza. Y para evitar más intrusos, también demandan que se coloquen, sin ocupar las aceras, chapas metálicas en los accesos a estas viviendas que tanto están aumentando la suciedad e inseguridad de la calle.
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