22 de noviembre de 2011
22.11.2011
Infraestructuras

La construcción pide que se recupere la inversión en obra pública

Málaga ha pasado de emplear a 100.000 personas en este segmento a menos de 40.000

22.11.2011 | 03:30
Pasajeros en el Cercanías, cuya línea en un futuro se pretende llevar de Fuengirola a Marbella, además de extenderla a la costa oriental malagueña.

El sector se postula como el gran generador de empleo, pero requeriría una partida anual de 1.000 millones solo en Málaga.

El sector de la construcción ya ha manifestado su primera demanda al próximo Gobierno que presidirá Mariano Rajoy. La esperanza de los empresarios es que el Ejecutivo, a pesar de los famosos recortes de gasto que se barruntan, decida incrementar en los próximos meses la partida destinada a nuevas infraestructuras en atención al empleo que generan estas obras. La Confederación Nacional de la Construcción (CNC) reclamó ayer a Rajoy que revitalice la inversión pública en infraestructuras y tenga presente al sector como parte de la solución a la actual crisis económica. A su juicio, y para evitar un «dramático» ajuste del sector, el nuevo Gobierno debe destinar un 10 % del consumo público, unos 25.000 millones de euros anuales según los datos actuales, a la inversión pública en construcción.

La visión de la CNC es desde luego compartida por la Asociación de Constructores y Promotores de Málaga (ACP), José Prado, y por el vicepresidente de la Cámara de Comercio, Juan Cobalea, que recuerdan el efecto directo que la inversión en obras públicas tiene sobre las contrataciones. La provincia se movió en los años previos a la crisis en un volumen de entre 1.000 y 1.500 millones de inversión sumando la inversión de los distintos poderes públicos –Estado, Junta y ayuntamientos– aunque la voz cantante la llevó siempre la Administración central, que aglutinaba la mitad de estas cifras gracias a actuaciones como la ampliación del aeropuerto o el AVE. La regla de oro del sector dice que ese entorno de 1.000 millones garantiza en Málaga la permanencia de 30.000 empleos directos ligados a esas actuaciones.

Sin embargo, la crisis minimizó ya en 2010 el desembolso a poco más de 640 millones y este año 2011 acabará, según Cobalea, en el entorno de los 315, con una caída añadida del 50%.

En suma, una inversión muy pobre, y justo en el momento en el que la obra pública cobra mayor importancia, ya que la otra pata de la construcción –la edificación de vivienda– vive un momento de colapso. La situación no es, desde luego, para tomársela a broma: la construcción llegó a dar empleo en Málaga a más de 100.000 personas durante los años álgidos del boom inmobiliario, pero el panorama ha cambiado drásticamente. Tanto, que empresarios y sindicatos calculan que ahora mismo no habrá trabajando en este segmento más de 40.000 personas. Los 60.000 empleados desaparecidos o bien están en el paro o bien, si han podido, han regresado a sus antiguos empleos en el sector de la hostelería o en el de la agricultura.

«El Gobierno debe entender que las infraestructuras no son un gasto sino una inversión», asegura Prado, que sostiene que el Estado recibe mucho más de lo que gasta cuando hablamos de obra pública. La CNC, en concreto, afirma que por cada millón de euros invertido en infraestructuras el retorno fiscal a la Administración es de 570.000 euros, mientras que por cada millón de euros que se recorta en inversión se destruyen 18 puestos de trabajo en un sector que, en toda España, ha perdido ya más de un millón de empleos.

Actuaciones pendientes

¿Y qué actuaciones en Málaga podrían ser impulsadas en un tiempo de crisis como éste? Juan Cobalea apunta a dos veteranas reivindicaciones de la Costa del Sol. Por un lado, la progresiva ejecución de algunos de los tramos ya planificados del tren litoral entre las localidades de Fuengirola, Marbella y Estepona y, por otro, la finalización del saneamiento integral del litoral malagueño, una demanda del sector turístico que se pierde en la noche de los tiempos.

«Lo que no nos vale es el argumento de que Málaga, como ha tenido ya grandes inversiones como el aeropuerto, la hiperronda, el AVE o el metro, ahora tiene que esperar. Se ha paliado un déficit histórico, sí, pero necesitamos nuevas obras que mantengan nuestra actividad y nuestra economía porque, a corto y medio plazo, todos los parados de la construcción no van a encontrar empleo en otra actividad», remarca.

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