13 de enero de 2012
13.01.2012
Comicios del Rocío

Peñarroya niega trato de favor del Obispado

La candidatura del empresario impugnó en varias ocasiones el resultado del cabildo y la Autoridad Eclesiástica anuló todo el proceso

13.01.2012 | 06:00
La procesión baja por la calle Mariblanca.

Cristóbal Peñarroya levantó ayer el silencio que había mantenido con relación a las elecciones en la cofradía del Rocío para negar un trato de favor por parte de la autoridad eclesiástica. Peñarroya, que perdió por 103 votos las elecciones, había presentado varias impugnaciones al proceso que llevaron al Obispado a decretar la anulación del resultado dos meses después de las votaciones. Además, ha designado a un comisario, Carlos Ismael Álvarez, para convocar un nuevo cabildo.

Peñarroya explicó ayer, a través de un comunicado, los motivos que han llevado a su candidatura a presentar estas alegaciones ante la Delegación de Cofradías y Hermandades. Informó de que la primera de las impugnaciones denunciaba que el anterior hermano mayor, Juan José Lupiáñez, había dimitido de su cargo para volver a presentarse tan sólo un mes después. Según Peñarroya, se trata de «fraude de ley», que el Obispado, sin embargo, no tuvo en cuenta. «El Obispado no contestó a dicha impugnación y continuó con el proceso electoral trasladando la fecha a una semana vista de la anterior convocatoria, no cumpliendo con los plazos que marcan los estatutos de la hermandad», explicó.

Del mismo modo, Peñarroya acusa a la candidatura de Lupiáñez (que ganó el cabildo del 29 de octubre con 324 votos frente a los 221 de su oponente) de haber utilizado de forma irregular los listados de hermanos y de que su equipo no pudo contar con la misma información para transmitir su programa de hermandad al resto de cofrades.

Según Peñarroya, Lupiáñez inició su campaña antes incluso de convocar los comicios, lo que constituye «otro gran motivo de impugnación». Además, el empresario desmiente los rumores que, según él, se han vertido en medios de comunicación y redes sociales y niega «haber comprado el Obispado, de haber atendido los desperfectos de la S.I.C.B. o haber comprado votos a 50 euros».

Peñarroya censura la «enorme cantidad de eventos celebrados en la casa de hermandad y que no figuran en los asientos contables de la cofradía», por lo que ha pedido una auditoría.

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