28 de febrero de 2012
28.02.2012
Entrevista al juez decano de Málaga

"Faltarles el respeto a los jueces perjudica a todos"

José María Sáez recuerda que no se han creado juzgados en los dos últimos años, lo que se está notando ahora por la avalancha de casos

28.02.2012 | 06:00
Un instante de la entrevista con el juez decano, José María Páez.

El juez decano de Málaga, José María Páez, no es hombre que crea en milagros, mide al milímetro lo que dice y reivindica la crítica jurídica como motor de avance de la justicia. Eso sí, no le gustan los circos mediáticos, la politización del servicio público ni la falta de inversiones por parte de los sucesivos ejecutivos autonómicos. Es de esos hombres que da más titulares con lo que calla que con lo que cuenta.

Si comparase la justicia con un enfermo, ¿diría que está leve, grave, muy grave o al borde de la muerte?
Yo diría que está grave. La pena es que es lo mismo que dije cuando tomé posesión hace dos años y medio. Al borde de la muerte no porque hay solución: se pueden hacer muchas cosas y eso es lo que queremos.

¿Qué se puede hacer?
Lo primero que hay que hacer es invertir en justicia, porque es una inversión social. Si se tienen derechos que no se pueden reclamar realmente no se tienen derechos. Al final, cuando los derechos se cuestionan o no se satisfacen, se acude a la justicia para obtener ese fin. ¿Dónde vamos a reclamar si no? Estamos a la expectativa sobre qué se va a hacer. Siempre hemos propuesto muchas ideas, pero no depende de nosotros llevarlas a la práctica. Depende del Gobierno.

Una de las principales reivindicaciones es acabar con la injerencia política...
Ésta es una reivindicación casi histórica: que los jueces podamos elegir a nuestros representantes del consejo, que no son todos, sino una parte. Proponemos medidas de política legislativa más que del funcionamiento cotidiano de la administración. Pero se pueden hacer muchas cosas.

¿Ha echado de menos un plan de choque contra la crisis?
Algunos planes se han hecho. La crisis principalmente ha propiciado que se pare la creación de plazas judiciales. No se han creado juzgados en los dos años de crisis, y eso se está notando ahora, porque los asuntos siguen entrando. La etapa de que no era el momento de crear órganos ha pasado ya, ahora hay que hacer cosas. Llevamos dos años de paralización, esperando que la Oficina Judicial tuviera su momento, pero ésta no ha llegado pese a que los asuntos están aquí para resolverlos. Hay que aumentar las plazas judiciales en las salas y en los tribunales de instancia. Y también habría que aumentar, redistribuir o implantar la Oficina Judicial en la forma que marquen los presupuestos. Somos conscientes de las limitaciones presupuestarias, pero pedimos que se adopten medidas. Lo lamentable es que son inversiones que en otro tiempo sí se pudieron hacer, pero tampoco se hicieron. Medidas se pueden adoptar muchas.

Hay quien critica que se invierta en áreas como violencia de género, que tal vez no necesita de tantos planes de refuerzo, y no en Mercantil, que está al borde del colapso...
Todas las jurisdicciones tienen su importancia: en la Social se ventilan los derechos de los trabajadores, la Civil es la que mueve la economía, en la Penal las personas se juegan su libertad... No podemos establecer una prioridad excluyente. Hay que acometer planes que sean realistas con el presupuesto que se tiene. Ahora se ha creado un refuerzo para los juzgados de Violencia de Género pero, hasta el día de hoy, no se han nombrado funcionarios: realmente la medida peligra. Sin esos funcionarios la medida peligra y la responsabilidad desde luego no será nuestra.

En los últimos tiempos se han hecho muchas críticas a la justicia a raíz de sentencias como la de Marta del Castillo...
Las críticas hay que verlas como medio de mejora del sistema. Para nosotros es muy importante la crítica, ya que en ella se manifiestan las quejas que los ciudadanos tienen todos los días. Ésa es una de las misiones del Juzgado Decano. De ellas se puede obtener una mejora del servicio público, pero no hay que confundir la crítica con el insulto.

Supongo que no le habrá gustado nada el acoso al que se ha sometido al tribunal de Marta del Castillo...
Naturalmente que no. Primero que contra las resoluciones judiciales hay que presentar los recursos, pues tenemos un sistema garantista; y, en segundo lugar, siempre se puede discrepar dentro del mundo jurídico. Pero con el insulto gratuito nunca vamos a estar de acuerdo porque supone deslegitimar un sistema que nos hemos dado para una convivencia pacífica en un estado de derecho. Entonces, la función de juzgar la tienen los jueces, y se podrán equivocar, pero para eso están los recursos. Faltarles el respeto va en perjuicio de todos.

Lo que le ha pasado al juez Garzón, ¿es la enfermedad o el síntoma?
Estaré siempre a lo que diga el Tribunal Supremo. El respeto ha de ser absoluto, si yo mismo cuestiono al Supremo estaría cuestionando al sistema en sí.

¿Cómo ve que los notarios celebren divorcios y separaciones?
Estamos a la espera de que se dicten medidas. Esto no es una ley, es una idea, y nosotros siempre vamos a estar a medidas que descarguen el trabajo del juez o bien descarguen a la oficina judicial. Estas medidas se podrán valorar cuando existan realmente, cuando haya una ley. Qué tipo de separaciones o divorcios van a ir ante notario, qué procedimiento van a seguir, quién interviene en ellos... En principio, parece una solución que puede descargar la oficina judicial. Pero es una hipótesis. Si aquí se llevan 1.000 procedimientos de ese tipo entre los tres juzgados de Familia: si se sacan de los órganos, con independencia de que no los haga el juez, supone que eso no lo harán los funcionarios. Pero es aventurado opinar sobre ello.

¿Qué le parecen los intentos por endurecer la Ley del Menor e imponer la cadena perpetua revisable?
Todo tipo de medida penal se debe basar en la Constitución, y su fin es la reinserción. Habrá que ver qué medida de las que se adopta cumple este requisito. En qué se concreta esa medida. Si se habla de cadena perpetua revisable no es una cadena perpetua al uso, sino que podría tener una revisión como su nombre indica. El sistema penitenciario es duro. Y la pena de cárcel es dura. Y habría que reorientarlas a la reinserción, pese a que haya casos en los que eso no se produce.

Pero ha habido casos sangrantes...
La Ley del Menor se puede mejorar, pero precisa un análisis de detalle más que de concepto general. ¿De qué hablamos cuando hablamos de cadena perpetua revisable? ¿De todos los delitos? ¿De delitos de terrorismo? ¿A partir de un número de víctimas? ¿Cuál es la gravedad del delito y su tipología? En cuestiones jurídicas hay que ser muy estricto. Habrá que ver para qué, cuándo y cómo, porque habrá supuestos en los que hay que descartarla porque la pena puede perder su fin.

¿Le gusta que se compare a Málaga con la Audiencia Nacional, como ocurre entre muchos operadores jurídicos?
Ésta es una provincia con mucho volumen. Por la importancia de los casos y su singularidad, por haber sido pionera en la investigación de los delitos de corrupción, pero son dos realidades diferentes.

¿Le gusta la respuesta que se ha dado a la corrupción? ¿Hacen falta más medios para enfrentarse a estos delitos?
Yo sí puedo decir después de haber estado años en los juzgados de instrucción, incluso en la costa, que los medios han sido muy escasos para enfrentarse a delitos de esta envergadura. Entre otras, falta una policía judicial adscrita al juez. La infraestructura que tiene el poder judicial es muy mejorable para enfrentarse a tramas de este tipo, y las instrucciones son muy dificultosas. Hay que hacer ahí un esfuerzo para aumentar el nivel. La policía muchas veces tampoco tiene los medios para enfrentarse a esa delincuencia. Se necesitan peritos expertos en economía y Hacienda. Se hace lo que se puede y se hace bastante. Pero el Poder Judicial y la Fiscalía reivindican medios para situarse a un nivel óptimo.

¿Qué pediría para luchar contra la corrupción administrativa y las grandes tramas de blanqueo de capitales?
Mil cosas. Parece mentira que todavía estemos sin que los juzgados estén interconectados informáticamente. Eso lo condiciona todo, por ejemplo el expediente digital. Una policía judicial adscrita al juez, hay muchas soluciones: expertos que asesoren al juez... Por eso se decía lo de la Audiencia Nacional.

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