11 de abril de 2012
11.04.2012
40 Años
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El Palo

Vuelve el gas y el agua caliente a la residencia de ancianos

El sindicato CSIF denunció que la residencia de la Junta llevaba cinco días sin gas por impago de los recibos

11.04.2012 | 07:00

La residencia de la tercera edad de Málaga que llevaba cinco días sin agua caliente ni gas debido al impago de varias facturas a la empresa suministradora, CEPSA, según denunció la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) ante la Fiscalía de Málaga, recuperó el suministro ayer por la tarde.

Fuentes de la Junta de Andalucía, de la que depende este centro situado en la calle Camelia, en El Palo, informaron a Efe de la vuelta del abastecimiento y precisaron que en ningún momento ha existido riesgo sanitario para el centenar de ancianos acogidos del que alertó el referido sindicato.

Trabajadores del centro habían señalado, según un comunicado de la CSIF, que la empresa dio el primer aviso a la dirección de la residencia el pasado febrero, pero que se hizo «caso omiso».

Las consecuencias directas del corte en el suministro afectaron a ancianos y a empleados, y el sindicato alertó del riesgo por infecciones y contagio de los mayores del centro, de los que 65 son grandes dependientes y requieren higiene continua.

Por este motivo, el presidente de la CSIF en la provincia, Joaquín Pérez, puso en conocimiento de la Fiscalía de Málaga los hechos por si fueran constitutivos de delito. Los empleados señalaron, según la nota, que tanto el director como algunos responsables del centro habían estado cuatro días sin poder ser localizados, a pesar de conocer la situación. El CSIF pidió a la Fiscalía que investigara los hechos, al amparo del artículo 264 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal.

Ante la imposibilidad de contactar con ellos, fueron los trabajadores los que intentaron «salir del paso» calentando agua en el microondas para poder asear a los ancianos y encendiendo estufas en los salones debido a que los residentes «estaban muertos de frío».

Además, en el escrito presentado a la Fiscalía se podía leer que la comida estaba sufriendo «alteraciones y predominio de alimentos fríos, lo que repercute en la frágil salud de los residentes».

El jefe de cocina del centro se vio obligado, según el sindicato, a comprar dos bombonas de butano que él mismo había pagado para poder cocinar con el hornillo durante estos días, algo que desmintió la administración autonómica. Por su parte, una portavoz de la Junta precisó que la deuda que motivó el corte de suministro en la residencia fue saldada el pasado lunes y que «en todo momento los ancianos han estado bien atendidos».

Según los datos del sindicato, en la residencia del Palo viven 110 personas de las que 65 son grandes dependientes, necesitados de varios aseos diarios por tener pañales, escaras por inmovilizacion y curas frecuentes.

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