16 de abril de 2012
16.04.2012
Estudio

Investigadores de la UMA descubren la relación entre serotonina y fecundación

Han comprobado como los genes que metabolizan la serotonina son decisivos para que el embrión se implante

16.04.2012 | 07:00

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Málaga (UMA) pone de manifiesto la relación existente entre los niveles de serotonina en la mujer, hormona vinculada al estado de ánimo, el sueño o el apetito, y la posibilidad de que un proceso de fecundación in vitro (FIV) culmine con éxito.

El catedrático Armando Reyes, del Departamento de Bioquímica, Biología Molecular e Inmunología de la Facultada de Medicina de la UMA, que dirige este grupo, ha explicado que han comprobado cómo los genes que metabolizan la serotonina en determinadas mujeres son «decisivos» a la hora de que el embrión que se implanta en el útero «se quede ahí o se pierda».

La clave está, no obstante, en que los niveles de este neurotransmisor sean «óptimos», es decir, que se albergue una concentración «crítica» para un correcto anidamiento del embrión. Por tanto, esto no significa que a más cantidad de serotonina la posibilidad de éxito sea mayor, sino que tanto el exceso como el defecto son inadecuados. En este sentido, Reyes ha indicado que si hay un defecto de serotonina en la mujer receptora, «posiblemente el embrión no se implante», mientras que si hay un exceso, el crecimiento del embrión puede que sea «muy lento y con problemas», según la hipótesis de la investigación.


Los niveles de serotonina que no se ajustan a los parámetros idóneos para fecundar se dan en el 25 por ciento de las mujeres, «lo cual es mucho», ha alertado el investigador. Esa variante hace que se produzca una dificultad a la hora de anidar el embrión, «a no ser que en un futuro podamos controlar ese nivel», ha matizado.

Así, los niveles de esta hormona se puede modificar a través de la dieta y los fármacos, aunque también viene determinado por la genética de la propia persona. Como ha explicado, la serotonina es un factor nutrigenético, «porque le afecta cómo ingerimos y cómo somos nosotros genéticamente». Todo esto también influye en la fertilidad de la mujer en general.

Este estudio, liderado por la Universidad de Málaga con la colaboración del Instituto de Infertilidad Clínicas Rincón, forma parte del proyecto de tesis doctoral de Arturo Reyes en el citado departamento. Ha sido premiado en la XXVII reunión anual de la European Society of Human Reproduction and Embryology (Eshre). No obstante, estos son los primeros resultados de un estudio que comenzó en 2011.

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