23 de abril de 2012
23.04.2012
Sucesos

Juzgan a cuatro policías por la muerte de un detenido

La acusación pide cárcel para los agentes de Mabella porque entiende que se excedieron en el arresto

23.04.2012 | 07:00

Cuatro policías locales de Marbella han sido acusados por homicidio por imprudencia y omisión del deber de socorro de un hombre que falleció en la calle tras ser reducido en la localidad. La familia del fallecido ha solicitado que los agentes sean condenados a una pena total de siete años de prisión por homicidio por imprudencia y omisión del deber, entre otros, según el escrito acusatorio. Por su parte, la fiscalía malagueña sólo acusa a uno de los agentes de un delito de homicidio por imprudencia grave y pide que sea condenado a dos años de prisión.

Respecto a los otros tres agentes, el fiscal pide que se acuerde el sobreseimiento provisional y archivo al entender que en la actuación que llevaron a cabo no excedieron los límites proporcionales en el empleo de la fuerza.

Además la acusación pública explica que en la detención los agentes intervinientes tuvieron que emplear una fuerza más elevada debido a la gran corpulencia de la víctima y porque se encontraba en un estado de agitación física y mental debido a elevadas dosis de cocaína y alcohol.
Los agentes mantienen que el 6 de febrero de 2006 fueron avisados de que una persona iba con el torso desnudo y con un pantalón tipo pijama por la calle en un estado de agitación, pero la familia lo niega y afirma que había estado en la playa y que fue sorprendido por la policía instantes después de salir del agua, cuando estaba cerca de las escaleras del paseo marítimo. De igual modo, la familia mantiene que la víctima se resistió debido que no entendía por qué lo intentaban detener pero los policías señalan que opuso resistencia y debido a su actitud hostil tuvieron que emplear la fuerza con sus defensas en el torso y abdomen

Los agentes fueron ayudados por dos ciudadanos y posteriormente otra dotación policial también intervino y uno de éstos últimos, según el fiscal, se puso de rodillas sobre la parte superior de su espalda presionando fuertemente al detenido. Este último agente también le agarró la cabeza hacia atrás y ello le dificultó y taponó presuntamente la entrada de aire en la boca y nariz «y, aunque esta actuación por si misma no fue la causa que desencadenó la muerte del detenido, si que fue un aliciente para provocar la misma».

El fiscal reprocha que en ese momento ese policía sí se excedió en el empleo de la fuerza ya que el detenido se encontraba prácticamente inmovilizado antes de su actuación.

La causa de la muerte según el fiscal fue «delirium agitado» debido al consumo excesivo de cocaína y alcohol y se explica que la violencia desarrollada por los policías pudo ser una concausa necesaria, pero no suficiente, para producir la muerte. Este extremo no lo comparte la acusación particular que aporta una segunda autopsia practicada por dos especialistas.

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