Saad al Hilli, el hombre que fue asesinado a tiros la pasada semana junto a su esposa, su suegra y un ciclista francés en un paraje de los Alpes franceses, quiso vender junto a su hermano Zaid el apartamento que su padre Kadhim tenía en Mijas Pueblo hasta el verano pasado, cuando murió tras una larga enfermedad.

El piso, que todavía pertenece a la familia y por tanto es parte de la herencia que inicialmente estuvo en el punto de mira de la policía francesa como móvil del crimen, es un pequeño estudio localizado en el complejo Mijas Paraíso, en la avenida Virgen de la Peña. Según ha podido saber La Opinión de Málaga, Saad y Zaid visitaron una inmobiliaria de Mijas poco después de la muerte de su padre, aunque la visita no finalizó con un compromiso.

Según fuentes cercanas a la inmobiliaria, Kadhim adquirió el apartamento número 409 hace más de 20 años por 54.000 euros y los dos hermanos mostraron su interés en vender el inmueble una vez que se resolvieran los papeleos relativos a la sucesión de los bienes de su progenitor. Sobre Kadhim, sin embargo, poco más se sabe además de que era amable, educado y sobre todo «muy discreto». Si bien algunos vecinos sí se acuerdan de él, otros muchos no le ponen rostro. Quizás porque la última etapa de su vida la pasó enfermo y, según las fuentes, estuvo a cargo de una cuidadora de origen marroquí. Al parecer, en una de las muchas visitas que sus hijos le hacían a lo largo del año, lo encontraron deshidratado, en malas condiciones, y prescindieron de los servicios de la mujer. Finalmente, Kadhim murió en un asilo de la Costa del Sol con su hijo Saad a su lado.

La prensa británica ha destacado estos días que Kadhim fue un importante ingeniero iraquí que se vio obligado abandonar su país en 1970 al caer en desgracia del malogrado dictador Saddam Hussein. Su destino fue Londres, donde se estableció junto a su esposa Fasiha y sus dos hijos. Según los tabloides británicos, Kadhim acumuló un importante patrimonio con propiedades que se reparten en España, Suiza, Francia y Reino Unido, aunque otras publicaciones aseguran que ese patrimonio se está exagerando demasiado. Saad cursó en Londres estudios universitarios relativos a las matemáticas, la física y el dibujo técnico y ejerció como ingeniero de perfil alto hasta su muerte la pasada semana. Las novedades en la investigación apuntan a que los cuatro asesinatos acaecidos en los Alpes contra él, su esposa, su suegra y un ciclista que pasaba por la zona, fueron provocados por un mismo arma, una pistola automática de calibre 7,65 milímetros.

El fiscal francés encargado del caso, Eric Maillaud, reveló, igualmente, que en el lugar de los hechos se encontraron 25 casquillos de balas. En la localidad de Claygate, en Surrey, al suroeste de Londres, donde vivía Saad y su familia, la policía británica acordonó ayer la calle donde residía la familia y evacuó a los vecinos de las viviendas próximas a la casa de de los Al Hilli (valorada en más de un millón de euros) tras encontrar sustancias sospechosas en el jardín, aunque finalmente fue una falsa alarma.