Aunque en vida el presidente de la asociación de vecinos de Nueva Málaga, Antonio Sánchez, uno de los creadores de la federación vecinal Unidad, jamás habría aceptado un homenaje, ahora son los vecinos del barrio quienes quieren reconocer su trabajo cuando se cumple un mes de su fallecimiento.

El consejo político y territorial ha aprobado dos propuestas de homenaje, «y que sea la familia la que decida», explicó ayer la concejala de Bailén-Miraflores, Elisa Pérez de Siles. La primera de ellas es que el centro social de Nueva Málaga, en el Camino de los Castillejos, lleve el nombre de este veterano militante comunista, nacido en Capuchinos en 1927.

La segunda propuesta quiere que la placita que hay detrás de la fuente central del Parque del Norte sea la plaza de Antonio Sánchez.

Precisamente en el año 2000, cuando esta zona verde sobre el arroyo del Cuarto estaba en plena transformación, declaraba a La Opinión:«Va a ser un gran parque para Málaga y un pulmón maravilloso para la zona».

La de que esta zona del Parque del Norte lleve el nombre del dirigente vecinal ha sido la propuesta de la asociación de vecinos del barrio, presentada al consejo territorial el pasado 30 de octubre, aunque como señala la concejala, «las dos propuestas fueron del gusto de los vecinos»:

Elisa Pérez de Siles explica que la decisión la deberá tomar la familia de Antonio Sánchez, para que elija la que sea más de su agrado.

Esta doble propuesta fue trasladada a Isabel Martín, viuda de Antonio Sánchez, por el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, quien la visitó hace unos días.

«El recuerdo más bonito que tengo es del alcalde, porque no me esperaba que llegara a una casa de pobre, estoy muy agradecida mientras viva», contó ayer a este diario Isabel Martín. En su opinión, la mejor opción es la del centro social, aunque en la familia otros miembros se inclinan por el parque, «porque él estaba loco con el parque, que antes era un arroyo lleno de porquería», explica Isabel.

Fue además en el consejo territorial cuando muchos colectivos, que no conocían el fallecimiento de Antonio Sánchez, aprovecharon para mostrar sus condolencias.

La asociación de vecinos de Nueva Málaga, que preside Elvira Quijano, resaltó además el papel jugado por el dirigente vecinal en el desarrollo del barrio, recordando que su frase favorita era «Cuando yo llegué a Nueva Málaga, no entraban ni los taxis», en recuerdo de unos tiempos en los que las calles eran terrizas, no había farolas ni cabinas de teléfonos, ni tampoco colegios ni centro de salud.

«Éramos el último bastión de la civilización, de parque nada, nos rodeaba el campo», señala la asociación en una nota, en la que recuerda que todas estas carencias las fue llenando Antonio gracias a su trabajo: «A medida que el barrio crecía, Antonio consiguió ubicar el colegio Ramón Simonet -el primero-, la iglesia, el campo de fútbol y el centro de salud. Con la urbanización de nuestro barrio, llegó la falta de espacios verdes, y ahí estuvo Antonio luchando a brazo partido por el Parque del Norte».

Antonio Sánchez era uno de los últimos dirigentes vecinales de la Transición. Militante del PCE desde 1954, cuando llega esa etapa política el partido le aconsejó comenzar en Málaga el movimiento vecinal. Fundador de la federación vecinal Unidad y de la asociación de vecinos Unidad de Nueva Málaga, estuvo al frente de ésta tres décadas.