24 de febrero de 2013
24.02.2013
Robo

Del vigilante infiel a Montes Neiro

La Policía Nacional da casi por cerrada la investigación sobre espectacular atraco de Puerto Banús

24.02.2013 | 05:00
El valor de las joyas sustraídas se mueve entre los tres y los cuatro millones de euros.

Un vigilante de seguridad que trabaja en El Corte Inglés cuya familia atraviesa por ciertos apuros económicos es tentado por un antiguo vecino de Jaén que se encuentra en la Costa del Sol. Éste le cuenta que, junto a dos amigos, están pensando dar un gran palo y que se ha acordado de él por su privilegiada posición en el centro comercial de Puerto Banús. Le vende un plan milimétrico, tan perfecto como el de las películas que dejaría a la policía con la boca abierta. Finalmente lo convence y con su ayuda sacan punta a la planificación.

El día D es el 18 de noviembre. Es domingo, las puertas están cerradas al público y tres vigilantes de seguridad de El Corte Inglés protegen el interior del establecimiento mientras tres albañiles hacen obra en un local de hostelería. Sobre las 16.00 horas, tres operarios con su uniforme de mantenimiento llaman a la puerta de servicio y uno de los vigilantes les abre. Automáticamente, los tres trabajadores se encapuchan, sacan sus pistolas e intimidan a los tres guardias, entre los que se encuentra el «vigilante infiel».

Los atan junto a los albañiles y comienzan a expoliar las vitrinas de joyas. No hay prisas ni improvisación. El golpe dura tres horas con todos sus minutos. Se ponen las botas con una tranquilidad y una libertad absoluta de movimientos que demuestran conocer al detalle los secretos de la seguridad del centro. Sobre las 19.00 horas se marchan con un botín que después se valora en más de 3 millones de euros. Dos horas más tarde, uno de los vigilantes logra desatarse y llama a la policía.

Tanta precisión y en domingo mosquea desde el principio a los investigadores, que tras la toma de declaraciones ponen buena parte de su atención en uno de los tres vigilantes que trabajaron esa tarde. Vigilan sus movimientos, sus contactos y la vida social del sospechoso, que tras el atraco se da de baja médica. «Demasiado estrés», dice un policía. Aunque la investigación parece estar bien encaminada desde su inicio, los avances son lentos. Los atracadores no mueven ficha esperando que pase el temporal. La policía espera un error, un paso en falso, una reunión que no se produce hasta que les llueve un regalo. El 21 de enero, un control rutinario de la Policía Nacional localiza a tres individuos en un vehículo con un reloj y varias piezas desmontadas de las que no explican su procedencia. La policía los detiene, los acusa de receptación de material supuestamente robado y, tras comprobar que la mercancía coincide con la sustraída en Puerto Banús, los deja en libertad. La estrategia es que cualquiera de estos tres tipos les lleve al nucleo duro de la organización.

Suena la flauta. Seguimientos y escuchas telefónicas terminan fructificando en encuentros entre los que parecen los implicados más directos en el atraco de El Corte Inglés y otras personas que podrían ser intermediarios para dar salida al botín. Los dispositivos se multiplican y los investigadores se cruza con Miguel Montes Neiro, considerado hasta febrero del año pasado, cuando fue indultado por el Gobierno, el preso común más antiguo de España. La policía consigue «grabar a Montes Neiro en varias de esas reuniones que se celebran en distintos puntos de la provincia de Málaga, Granada y Jaén».

Durante las pesquisas, los agentes comprueban que los integrantes de la organización llaman a Montes Neiro bajo el alias de El profesor y que éste «se pone en contacto» con un hombre que dice almacenar un gran lote de joyas en un cortijo ubicado en El Jau, en la provincia de Granada. Los investigadores identifican al inquilino agrario como un peligroso delincuente que tiene antecedentes por un homicidio frustrado en el que asestó varias puñaladas a su víctima. De las pesquisas se desprende que los atracadores tienen la intención de desprenderse de las joyas, a excepción de los relojes, «de una tacada con un único comprador».

Ante el riesgo de que la mercancía encuentre un comprador, el alto mando de la Policía Nacional decide reventar la operación el 13 de febrero. Los primeros registros domiciliarios se producen a las 4.00 horas de la madrugada y se van sucediendo a lo largo de toda la mañana en las provincias de Málaga, Granada, Jaén y Sevilla. En el municipio de Mijas, un fallo de transcripción entre los agentes provoca que derriben la puerta del vecino de Montes Neiro, aunque el error se subsana espontáneamente y lo detienen. La policía encuentra en el cortijo de Granada un lote de medio centenar de joyas que encajan con el inventario facilitado por El Corte Inglés.

En total hay once detenidos. Los tres asaltantes y el vigilante cómplice al que dejaron amordazado en el centro comercial que el juez manda a prisión; cuatro acusados de receptación que quedan en libertad con cargos, entre los que se encuentra Miguel Montes Neiro; y los tres individuos que en enero fueron detenidos en Fuengirola con algunas de las piezas sustraídas en el atraco y que dieron un gran empujón a la investigación.
Pero todo es presuntamente.

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