29 de septiembre de 2013
29.09.2013
Triunfal

La Victoria anuncia a la Reina de los Cielos

La titular de la Agrupación de Cofradías sorprendió por su novedosa estampa, así como la Virgen de Fe y Consuelo, que procesionó de forma extraordinaria

29.09.2013 | 01:49
La Virgen de la Caridad pasó por la calle Alcazabilla.

La Victoria se engalanó. La Virgen de la Caridad y Fe y Consuelo tenían una cita con Málaga y la celebración del Mater Dei. Las previsiones de lluvia no iban a estropear esta cita. Las dudas y los miedos iniciales se fueron tornando en alivio y alegría al comprobar que la lluvia no iba a hacer acto de presencia. Sus cortejos eran los primeros en pisar la calle y serían los últimos en dejarla. El paso de las advocaciones victorianas por el acto en la plaza del Obispo fue el elegante preámbulo para el broche final, a cargo de la Virgen Reina de los Cielos, que iba representando a la Asunción. La titular de la Agrupación de Cofradías cerró el eje central del Mater Dei, aunque las procesiones siguieron por las calles de la ciudad.

Fe y consuelo

María al pie de la Cruz

Los sones del Benigne Fac Domine, del Miserere de Eduardo Ocón recibían, a las 16:20, al cortejo de la Hermandad del Monte Calvario que salía desde el interior de la Basílica de la Victoria. Nuestra Señora de Fe y Consuelo lucía una imagen única.

La Virgen, que habitualmente procesiona en el misterio del Yacente, salió sobre el cajillo de Santa María del Monte Calvario con una composición muy original. A los pies de la Cruz, Nuestra Señora de Fe y Consuelo salía por primera vez erguida y lucía una nueva saya realizada por el artista granadino Jesús Arco. La iconografía representaba la soledad de la Virgen y lució el juego original de manos unidas, en lugar de las usadas habitualmente en Semana Santa.

Por el carácter riguroso de esta hermandad en su salida penitencial, ayer sonó de forma extraordinaria el Himno Nacional de España así como el Himno Pontificio cuando la Virgen atravesó el dintel de la puerta del Santuario.

El manto azul que vistió la sagrada imagen pertenece a la Virgen de los Dolores de Villamartín (Cádiz), cuyo hermano mayor acompañó a la imagen durante su recorrido. También lo hizo Antonio Moreno Pozo, compositor de Puente Genil que ha compuesto la marcha Fe y Consuelo, que la banda de Música de Nuestra Señora de la Paz interpretó en el Compás de la Victoria y en la entrada a calle Larios.

El trono estaba cargado de simbología. Cada uno de los angelitos dipuestos en portaban atributos relacionados con la Fe (el cáliz, la venda y la Cruz) y la Pasión (una rosa roja) y a los pies de la Virgen una manzana que simboliza a María como la mujer concebida sin pecado original.

La hermandad decidió transcurrir por un itinerario diferente al que realiza en Semana Santa y pasó por la calle Arco de la Cabeza, donde se lanzaron aleluyas al paso del cortejo y el trono anduvo de manera sublime a los sones de Amarguras mientras caía una abundante petalada desde los balcones. Al pasar por el Oratorio de Santa María Reina, de la Hermandad de las Penas, sonó la marcha de Antonio Pantión dedicada a la titular mariana de esta corporación.

Tras su paso por la Catedral la Virgen recibió una petalada desde una de las viviendas de la Plaza del Siglo, exquisitamente engalanada para la ocasión por sus hermanos.

Caridad

La entrega del hijo

Una frondosa alfombra de romero y helecho recibió en la calle Fernando el Católico a Nuestra Señora de la Caridad, que salía desde su casa de hermandad pasadas las 16:30 horas a los sones de Virgen de Guadalupe, de Antonio Pantión, interpretada por la Banda de Música de la Archicofradía de la Expiración. Con su estampa habitual de Semana Santa, lució en su trono un vistoso exorno floral compuesto por rosas, cymbidium, hypericum y fresias en tonos claros.

Las calles del barrio estaban engalanadas para el paso de las hermandades, a lo largo del Compás de la Victoria se colocaron grandes banderolas con las leyendas ´Fides´ y ´Charitas´, en alusión a las dos advocaciones marianas. Más pequeñas eran las de calle Victoria, donde también se pudo ver una fotografía de gran formato de la Patrona de Málaga.

Al paso por la casa de hermandad de la Cofradía de los Gitanos, tras se rezó la coronilla -un rezo agustiniano- a la Virgen. Desde los balcones de calle Frailes se lanzaron aleluyas con oraciones dedicadas a Santa María.

Por la Plaza de Spínola los portadores cantaron el Ubi Caritas y saliendo de calle Granada hacia la calle Larios se escuchó otro de los sonidos habituales de esta hermandad el Viernes Santo, la marcha Cristo del Amor de Francisco Javier Alonso´

Uno de los momentos más esperados fue el paso de Nuestra Señora de la Caridad por la casa de hermandad de la Cofradía del Rocío (La Caleta), donde le recibió el coro de Julio Pardo, autor gaditano que ha compuesto la marcha Por Málaga, la Caridad y que sonó ayer tras el trono de la Virgen.

Reina de los cielos

La Asunción de la Virgen

Reina de los Cielos tuvo un protagonismo especial en la tarde-noche de ayer. Por dos motivos fundamentales. El primero era su inédita estampa estética, ataviada como la advocación de la Asunción, con una posición de los brazos más abierta y tocada con una mantilla. Manuel García Gordo, vestidor de la Reina de los Cielos, explicó que se ha inspirado en la Virgen de la Asunción de Cantillana (Sevilla) y en cuadros de esta advocación. Otro de los motivos de su protagonismo fue la procesión en sí misma. La forma de llevar el trono fue toda una clase maestra de cómo hacerlo. Los mayordomos y capataces hablando de forma constante con los hombres de trono y con movimientos inteligentes, siempre coordinando el paso con la música. Una lección en toda regla y un día en el que había muchos visitantes en la ciudad.

La salida desde el interior de San Juan y el recorrido por esta calle fue uno de esos momentos que se quedan grabados en la memoria. Pasos cortos, las órdenes de los capataces, la estrechez de la calle y un acompañamiento musical espectacular de la Unión Musical Maestro Eloy García. Esa conjunción de elementos aportó un toque de distinción a una estampa inédita e irrepetible, que continuó por otra calle tan fascinante para la procesión como la calle Nueva.

Pero parémonos en uno de esos momentos. La Unión Musical Maestro Eloy García comienza la marcha Amarguras. La calle mira expectante un trono que sigue en el suelo. Los toques de campana ordenan a los portadores levantar el trono, que ni se mueve ni se mece mientras sigue avanzando la marcha. En el momento en que cambia el compás a la parte más melódica de Amarguras, llega la orden de avanzar. Poco a poco. Con pasitos muy cortos. Casi imperceptibles. Mecida. Así toda la marcha, que es muy larga, hasta que se sale de la calle San Juan y llega el trono a la plaza de Félix Sáenz. Tras un descanso, Al cielo con Ella, con un ritmo más vivo y alegre. Antes superó a ritmo de palillera y con elegancia una maniobra compleja como es el estrechamiento que hay en la calle San Juan, que obligó a sacar uno de los varales exteriores.

Para muchos malagueños también fue una sorpresa el trono sobre el que procesionó la Reina de los Cielos. Utilizó su trono procesional sin el palio y con el trono de traslado del Prendimiento, lo que le confería una altura mayor a la imagen, al situarse con una especie de peana doble. Eso, unido a su nueva estética de Virgen de Gloria, fue toda una ruptura sobre la imagen habitual de la titular de la Agrupación de Cofradías.

El exorno floral se ajustó a un estilo común al resto de los tronos, con nardos como flor principal de la decoración, aprovechando que es su época del año. Además, se completó con rosas, orquídeas y fresias.

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