29 de diciembre de 2013
29.12.2013
Mirando atrás | Francisco García Grana

El centenario de un recordado alcalde

El 31 de diciembre de 1913 nacía en Málaga Francisco García Grana, alcalde de la ciudad entre 1958 y 1964

29.12.2013 | 05:00
Francisco García Grana en los jardines del Ayuntamiento en noviembre de 1999.

Su mandato coincidió con un esperanzador programa de mejoras que transformó Málaga en capital de la naciente Costa del Sol

«Ser alcalde de Málaga ha sido lo mejor del mundo», confesaba Francisco García Grana en su última entrevista, que concedió a La Opinión de Málaga a finales de 1999. Ahora que se cumplen cien años de su nacimiento, bueno es recordar su trayectoria.

Nació el último día de 1913 en la calle Córdoba, era hijo de Francisco García Almendro y Rafaela Grana Hurtado, procedente el primero de una modesta familia (su padre era uno de los molineros de San Telmo) y la segunda, de una familia de la burguesía. Sin embargo, Francisco García Almendro pudo estudiar Derecho, se convirtió en abogado, fue miembro del partido Liberal de Santiago Alba y fue elegido alcalde de Málaga, cargo que ocupó entre 1920 y 1922, en plena Guerra de Melilla.

También su hijo sintió la vocación de la abogacía y con el paso de los años ocupó puestos en la vida pública de la ciudad: directivo del C. D. Málaga coincidiendo con el primer ascenso a Primera y hermano mayor del Rocío y la Pasión.

En 1958 es propuesto para sustituir a Pedro Luis Alonso en el Ayuntamiento de Málaga. Llega en un momento complicado, con importantes apuros económicos en el Consistorio, para gestionar una ciudad de 300.000 habitantes.

Coincidirá en el tiempo con el gobernador Antonio Rodríguez-Acosta, con el que formará un tándem que sacará un gran partido a la ciudad. Además, se rodeará de un equipo de concejales jóvenes como Carlos Gómez Raggio, Enrique van Dulken, Enrique Rodríguez Murillo, José Jiménez o Rafael Toval que harán un importante trabajo.

Málaga cambiará de aspecto en los años siguientes, comenzando por infraestructuras básicas como el acerado, asfaltado y la iluminación de barrios enteros, la construcción de mercados municipales, la nueva avenida de la Rosaleda o la inauguración de la primera facultad, la de Ciencias Económicas y Empresariales.

En el Centro, la calle Larios pasará a tener aceras de mármol, se remodela la plaza de la Constitución con la inauguración de la fuente de las Tres Gracias, y en el Parque se abre el recinto musical Eduardo Ocón. En esos años el Ayuntamiento lleva a cabo un programa de embellecimiento de la ciudad, incidiendo mucho en la limpieza y la creación de nuevos espacios que le hará merecedor del Primer Premio Nacional de Turismo. Y algo poco usual hasta entonces en una ciudad acostumbrada al segundo plano: Málaga es portada nacional del diario ABC con motivo de la inauguración de la fuente de la remodelada plaza de la Marina, acompañada por las esculturas del Cenachero y el Biznaguero, obras del escultor Jaime Pimentel.

Y una consigna de trabajo poco frecuente en pleno Franquismo: «No se hablaba de política. Sólo nos ocupábamos de discutir y resolver los problemas de la ciudad», recordaba el exalcalde en 1999.

En el plano de las fiestas populares, la Feria de Málaga se traslada al Parque, y en la Trinidad, un barrio en el que el equipo municipal se vuelca, tendrá una merecida fama su feria. Además, durante el mandato de García Grana se instaura el 28 de diciembre la Fiesta Mayor de los Verdiales, por entonces en la Venta del Túnel.

También se centró el equipo municipal en la barriada de Torremolinos, con la que la Costa del Sol inicia su proyección internacional. En aquellos años visitarán la ciudad personalidades como el rey Saud de Arabia Saudí, los duques de Windsor, el entonces príncipe Juan Carlos o populares actores de Hollywood como Anthony Quinn.

En agosto de 1964, tras seis años de trabajo, deja la alcaldía por problemas económicos: la ley estipulaba que alcaldes y concejales no podían cobrar sueldo. En el tintero se quedaron proyectos como construir una suerte de barrio de Santa Cruz para turistas en La Malagueta (del proyecto solo se respetó la altura de la iglesia).

Hombre sencillo, extrovertido y cercano, se hizo muy popular entre los malagueños y al dejar el Ayuntamiento continuó ocupando puestos de relevancia como el de decano del Colegio de Abogados o hermano mayor de la Victoria, cargo que también ocupó su padre.

Por su trayectoria fue nombrado Hijo Predilecto de la Ciudad y en 2002, dos años después de su muerte, el actual alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, inauguró un busto en su memoria en un lateral de la plaza de la Marina. Para muchos malagueños García Grana ha sido uno de los mejores alcaldes del pasado siglo XX.

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