22 de enero de 2014
22.01.2014
Sanidad

Los peligros para la salud de las emociones ocultas

La liberación y la transformación de las emociones favorece la mejora de enfermedades como cáncer o diabetes

22.01.2014 | 05:00
Los peligros para la salud de las emociones ocultas

«Decir que sí cuando quiero decir sí, decir no cuando quiero decir no». Una máxima que a priori puede parecer evidente pero que, si no se cumple, puede ocasionar grandes perjuicios para el estado de salud de una persona.

Es uno de los principios básicos de la bioneuroemoción, una metodología que estudia la relación entre las emociones inconscientes provocadas por situaciones vividas por una persona, su expresión y localización en el sistema nervioso y las modificaciones que éstas provocan en su biología. Y es que todo lo que nos ocurre nos afecta. Y si no, a la larga, terminará por surgir un síntoma, un malestar o un desajuste orgánico, mental o de conducta.

Es lo que los expertos en bioneuroemoción denominan «incoherencia emocional». Un estado que puede llevar al individuo a un delicado estado de salud por no aceptar una situación de estrés o traumática. Ocurre, entre otros, con infidelidades, malos tratos, abortos o violaciones en el ámbito de la pareja.

El Colegio de Médicos de Málaga acogió el lunes en Benalmádena una ponencia sobre Bioneuromeción impartida por la enfermera Gema Conde que ha recibido varios cursos de capacitación profesional sobre esta metodología. Según la experta, comprender los motivos de una enfermedad pueden llevar a su mejoría e, incluso, su resolución. «Se ha dado el caso de mejoría de personas que estaban dadas por terminales y de otras a las que no sabían como tratar», dice.

Las técnicas que emplean estos especialistas, a los que no les gusta llamarse terapeutas, se nutren de la programación neurolingüística y de la hipnosis. Ambas sirven para acceder al inconsciente y de ahí determinar qué ha causado la enfermedad. Puede ser desde un cáncer hasta hipertensión o diabetes. Pese a que muchos puedan pensar que esta metodología debería encuadrarse en medicinas alternativas, la experta es clara. «No está en contra de ninguna medicina, es un catalizador que sumado a lo que estés haciendo –como un tratamiento– libera toda la parte emocional y esa liberación hace que haya mejoría o incluso llegues a sanar».

De hecho, la sanitaria explica que la bioneuroemoción va más allá y halla problemas transgeneracionales –para ello se estudia el árbol genealógico– o desajustes que la madre pudo sufrir durante el embarazo. «Va hacia atrás en el tiempo llegando a la vida emocional de tu inconsciente, incluso en las programaciones intrauterinas», afirma. Este apartado de la bioneuroemoción, al que los especialistas conocen como «proyecto sentido», engloba las emociones desde que un ser humano es concebido hasta que cumple tres años. «El inconsciente del bebé está unido al de la madre, que vive como suyo todo lo que le pasa a la madre. No solo lo malo, también lo bueno, pero claro, la gente busca soluciones a lo malo». De hecho, reconoce que se han dado casos en los que violaciones en el matrimonio han provocado que hasta cuarenta años después sus hijos hayan desarrollado tumores, como cáncer de mama.

En definitiva, la bioneurociencia recoge que la enfermedad es un mecanismo de adaptación biológica que afecta al individuo, a su familia y al entorno social. Y es que el entorno social puede jugar un papel fundamental. «Si hay secretos familiares como abortos o, por ejemplo, traumas de la guerra, esta información si no se ha liberado pasa de generación en generación».

El camino, según esta metodología, es que las personas sean muy conscientes de lo importante que es ser coherente. «Uno debe ser sincero con sí mismo, nunca negar lo que haya pasado. No solo aceptar que existe un problema, sino liberar la emoción que provoca este problema», insiste. Pese a que la bioneuroemoción existe desde hace más de 20 años, aún se trata de una rama del saber desconocida. Aunque países como Cuba cuentan con esta metodología como carrera universitaria, en Europa aún es una extraña para la mayoría del ámbito sanitario.

Por eso, la enfermera aplaudía ayer que el Colegio de Médicos acogiese su ponencia, pues aunque considera que todos deberíamos ser conscientes de cómo funcionamos, es fundamental que los médicos lo hagan aún más. «El hecho de tener toda la información sobre las emociones es muy interesante, porque ayuda a que el trabajo del médico progrese». En cualquier caso, estos métodos no restan a la medicina, sino que la complementan. «Favorece la curación y optimiza los tratamientos», concluye.

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