10 de febrero de 2014
10.02.2014
La Opinión de Málaga
Economía

La reestructuración bancaria rebaja el número de oficinas a niveles de casi el pasado siglo

La optimización de costes, el fin del negocio hipotecario y la clausura de sucursales solapadas provocan la desaparición de casi 400 oficinas en los últimos cinco años

10.02.2014 | 05:00
Clientas consultan información y sacan dinero en un cajero.

Los sindicatos dicen que se ha perdido ya un 20% de empleo en un sector que generaba más de 7.500 puestos en la provincia

El sistema financiero, tras un proceso de ajuste de estructuras dentro del panorama de concentración de entidades y reducción de costes, ha clausurado ya unas 375 oficinas en Málaga, lo que supone una cuarta parte de la que llegó a haber abiertas hasta la llegada de la crisis. Fue a mitad del año 2008 cuando se alcanzó un parque máximo de unas 1.400 sucursales en la provincia, tras una desenfrenada carrera de aperturas en las que participaron muchas antiguas cajas de otras comunidades autónomas y bancos que desembarcaron en la provincia sólo para competir por el pastel de las hipotecas.

Hoy, según los datos del Banco de España correspondientes al pasado mes de septiembre, quedan abiertas 1.032 sucursales aunque el sindicato CCOO, en un informe elaborado por su sección sectorial de banca Comfia, reduce ya la cifra incluso por debajo del millar. El drástico recorte supone que Málaga ha regresado al parque de oficinas del año 2003 (es decir, justo antes de que se iniciara la burbuja inmobiliaria) y que se acerca al que se registraba a finales del pasado siglo.

«La realidad es que los bancos se pasaron abriendo oficinas. Cogían tres promociones inmobiliarias en una zona y abrían la sucursal para el tema de las hipotecas. Empezaron a llegar entidades de fuera en busca sólo del negocio del ladrillo», reconoce el secretario general de Comfia-CCOO en Málaga, Juan Santamaría. No obstante, el sindicato cree a las entidades financieras han aplicado en ciertos casos una reducción excesiva de oficinas, lo que podría empobrecer la oferta y el servicio e incluso provocar el riesgo de «exclusión financiera» a algunos segmentos de población. Santamaría citó el caso concreto de Bankia, que ha cerrado 32 de sus 40 oficinas, dejando solo abiertas siete en la capital y una en Torremolinos. Son tiempos, además, en los que ninguna entidad abre nuevas sucursales, siguiendo también las recomendaciones del Banco de España.

En cuanto a Unicaja, la entidad más representativa en la provincia, fuentes del sector calculan que en los últimos años se habrán clausurado más de 100 oficinas para adecuar su capacidad a las nuevas condiciones económicas y del negocio, como ha hecho también el resto del sector financiero.

La clave hipotecaria

Sobre el empleo que generan el sector de oficinas bancarias en Málaga, CCOO afirma que la plantilla global ha pasado en este tiempo del entorno de las 7.500 personas a poco más de 6.100. Según el sindicato, el efecto de cara al cliente es un mayor tiempo de espera en la cola de las sucursales. La salida de trabajadores se ha hecho fundamentalmente a través de prejubilaciones y bajas incentivadas. La clausura de oficinas, en principio, no debe comportar necesariamente la destrucción de empleo, por cuanto esos recursos humanos pueden ser redistribuidos en otras áreas de cada entidad. Lo más negativo para el trabajador, según Santamaría, es cuando la recolocación lleva a otras provincias, algo que sí supone un trastorno para la vida de estas familias.

¿Hasta dónde pueden llegar la contracción del parque de oficinas en Málaga? CCOO cree que, de seguir esta tónica, el sector podría caminar hacia un suelo de oficinas más cercano a las 900, aunque en un proceso que duraría todavía varios años.

La clave hipotecaria

Los tiempos han cambiado mucho desde los años de la burbuja inmobiliaria. La provincia de Málaga registraba por aquel entonces techos espectaculares en cuanto a firma de hipotecas. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2006 y 2007 se firmaron una media de 57.000 préstamos anuales en Málaga, con un importe que rondaba los 160.000 euros (incluyendo el 100% de la financiación de la vivienda y gastos para mobiliario).

La pelea por estas hipotecas propició, además de una desenfrenada apertura de oficinas, que en las entidades financieras hubiera un gran trasvase de comerciales y directores de oficinas. Se fichaba a las personas que demostraban un mejor nivel a la hora de vender hipotecas y otros productos, con ofertas de salarios muy superiores a los que tenían.

La crisis propició un descalabro mayúsculo y en 2013, a falta del dato de diciembre, la firma de hipotecas ha caído a un nivel mínimo de 8.300 préstamos hipotecarios. Por supuesto que el importe prestado por los bancos también se ha reducido drásticamente: la hipoteca media se mueve en Málaga actualmente alrededor de los 110.000 euros, siendo raro el préstamo que cubre el 80% del valor tasado del piso.

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