12 de marzo de 2014
12.03.2014
Medio Ambiente

La procesionaria invade el Cerrado

El Ayuntamiento de Málaga se ha comprometido a fumigar el barrio ante las constantes quejas de los vecinos de la zona

12.03.2014 | 05:00
Uno de los árboles afectados por la plaga.

La plaga de la procesionaria se extiende en Cerrado de Calderón. Cada vez es más frecuente por estas fechas ver miles de orugas de pino en su característica fila paseando, como si de un vecino más se tratara, por este barrio del distrito Este de la capital malagueña, con las consiguientes molestias que produce.

Hace ya varios años que este insecto de la familia de los lepidópteros hace acto de presencia en dicha zona, lo que provoca las quejas de los vecinos del barrio debido a los perjuicios que produce tener que convivir con ellas.

Tener la presencia de las procesionarias cerca no produce graves daños físicos a las personas, «es más la molestia que causa que los daños que pueden llegar a producir a la salud», comenta el doctor Barceló, alergólogo y jefe de servicio del Hospital Parque San Antonio.

Al colectivo de ciudadanos que se le tiene que prestar mayor cuidado es a los alérgicos, que suman las fechas primaverales con que el mínimo contacto de esta oruga hace que el grado de su enfermedad se haga más grave, «debido a su efecto meramente urticante, por lo que aumenta la irritación de la piel», incide Barceló. El propio médico indica que el tratamiento es muy similar al que se suministra a los pacientes de la alergia común.

Fuentes del Ayuntamiento de Málaga alegan tener constancia de la plaga, ya que las llamadas con las quejas vecinales no han sido pocas y afirman que desde principios de esta semana se ha puesto en marcha un dispositivo de fumigadores del Consistorio que en los próximos días pasará por la zona para intentar acabar con la plaga que prolifera en estas fechas al coincidir con el final de la época de lluvias en la ciudad y su periodo de gestación.

La zona de Cerrado de Calderón es un sector propicio para el desarrollo del insecto por su enclave en una parte alta de la ciudad y por encontrarse en las diversas arboledas de pino que crecen entre las construcciones del emblemático barrio malagueño. Este curioso insecto tiene un entorno favorable para su reproducción, como apuntan algunos vecinos ,que ya se sienten bastante cansados de tener que lidiar con ellos año tras año.

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