Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Urbanismo

La vieja grúa pende sobre sus cabezas

Unas 120 familias del entorno del Paseo de la Salud reclaman el desmontaje de una grúa abandonada en unas obras paralizadas

Una representación de vecinos afectados por la grúa abandonada desde 2008 en unas obras del Paseo de la Salud.

Una representación de vecinos afectados por la grúa abandonada desde 2008 en unas obras del Paseo de la Salud. / GREGORIO TORRES

Alfonso Vázquez

Alfonso Vázquez

«En todo este tiempo la he visto envejecer, he ido viendo cómo aparecía el óxido», cuenta Ángel Sánchez, vecino de la calle México, junto al Parque del Norte. Por encima del bloque en el que vive asoma la grúa de la calle posterior, el Paseo de la Salud, la misma grúa que ha visto envejecer.

Hoy, es un armatoste que cruje, gira y causa miedo entre los vecinos, porque corona una promoción de viviendas paralizada en 2008, después de que fuera instalado un año antes. Desde entonces, y pese a las gestiones y quejas de los afectados -unas 120 familias del entorno- nadie se ha preocupado de desmontarla.

Oscar Morillas, presidente del bloque más pegado a la promoción inconclusa, que ocupa los números 4 y 8 del Paseo de la Salud, muestra un papel, la normativa sobre inspecciones de grúas: «La norma dice que cuando la grúa está parada, como mínimo tiene que tener una inspección cada dos años y esta lleva seis», informa.

La crisis interrumpió las obras de los dos bloques de viviendas, separados por una casa mata, y que estaban casi listos. En las obras aparecen los carteles de la promotora Pórtico 7 y de Constructores Páez 2005.

La enorme grúa abandonada se ha convertido en una peligrosa veleta, como cuenta Mari Carmen García, que vive en una casa mata de la calle Haití, a pocos metros del problema: «La grúa sigue dando vueltas y cuando viene para mi casa me digo, ay madre mía, como me caiga encima... Paso un susto grandísimo», confiesa.

Mari Carmen García reunió en 2011 firmas de muchas de las familias afectadas por esta grúa oxidada y chirriante y las envió a la Gerencia Municipal de Urbanismo. El escrito con las firmas también aludía a un problema añadido: además del peligro para la integridad física, también está causando un problema de salubridad: «Las aves de la zona se posan sobre ella y defecan desde allí, contaminando todo lo que queda debajo; es decir, tendederos de ropa, terrazas, etc».

La propia Mari Carmen cuenta que se ha tenido que comprar un puntero láser para espantar las gaviotas. Lola García, vecina del bloque más próximo, señala que en todos estos años ha dejado de colgar la ropa en la terraza, que en el momento del encuentro con los vecinos está salpicada de excrementos blancos de gaviota.

«El deterioro es progresivo, esto no va a mejor y cualquier día podemos lamentar algo», subraya esta vecina.

Por su parte, Ángel Sánchez reconoce que los vecinos «están hartos» ya que la solución no llega. De momento, todo se reduce a promesas del Ayuntamiento. Así ocurrió al menos en 2011, durante las elecciones municipales: aprovechando que el PP había instalado su oficina electoral muy cerca, los vecinos informaron al alcalde Francisco de la Torre del problema. «Una señora tomó nota pero no sé qué hizo con el papel», cuenta un vecino.

Y en agosto de 2013, la Gerencia de Urbanismo aseguró a Oscar Morillas que si no existía ya la empresa responsable de la grúa, el Ayuntamiento se encargaría de retirarla.

El pasado miércoles, el concejal de Urbanismo Francisco Pomares declaró a La Opinión que enviará una inspección con el fin de comprobar el problema y localizar al responsable «para que se lleven al maquinaria». Además resaltó que es algo que la Gerencia de Urbanismo ha hecho en casos parecidos: «Ha pasado alguna vez, la obra queda paralizada y se queda la maquinaria y a lo mejor la calle se queda sin que se pueda aparcar. Pues por lo menos que quiten la grúa».

Tracking Pixel Contents