14 de mayo de 2014
14.05.2014
Proyecto frustrado

Gourmeart abandona Félix Sáenz días después de su inauguración

El festival, que había revitalizado el edificio, concluye una semana antes de lo esperado por discrepancias entre los hosteleros participantes

14.05.2014 | 05:00
Detalle del edificio captado en el día de ayer.

­El escaparate vuelve a tener ese aire maduro y tristón de los últimos años. Es como si se preparase para una nueva emboscada del polvo, después de unos días frenéticos, casi irreales, a modo de paréntesis. La esquina del edificio de Félix Sáenz se ensombrece otra vez. Y en esta ocasión de manera imprevista, con la clausura prematura de Gourmeart, el festival de maridaje de arte y gastronomía que se convirtió el pasado viernes en una de las actividades más celebradas de la Noche en Blanco.

El encuentro, que en un principio estaba previsto del 8 al 18 de mayo, cerró sus puertas el pasado domingo, tan sólo tres días después de su inauguración. No precisamente por falta de éxito. Y ni siquiera por uno de sus dedazos más o menos encubiertos que marcan a menudo la suerte de los proyectos cuando se relacionan con la administración.

Goumeart, organizado por el colectivo El Gabinete de Hyde, contaba con el apoyo, entre otros, de la Junta, la Diputación y el Ayuntamiento. Según Antonio Troyano, director del festival, han sido las «discrepancias internas» las que han llevado a la organización a decretar la suspensión de lo que resta de programa.

En concreto, apunta, los problemas se han localizado entre las empresas de hostelería que ocupaban los expositores gastronómicos, que han protagonizado en los últimos días una escalada de tensión que ha hecho inviable la continuidad de las actividades. «Con los artistas todo ha funcionado perfectamente, pero se estaban presentado dificultades y hemos preferido cortar ahora para no dañar la imagen y el trabajo de los participantes», puntualiza Troyano.

Durante estos días, los creadores que han formado parte de Gourmeart han regresado al edificio para desmontar sus obras. La idea de Troyano es reanudar el certamen, aunque probablemente con una lista de restauradores radicalmente distinta a la que en su opinión ha provocado el final abrupto de esta edición.

El edificio de Félix Sáenz abrió sus puertas el pasado jueves, víspera de la Noche en Blanco, con un programa de actos que incluía talleres, degustaciones, música y arte. De acuerdo con Troyano, han sido 80 artistas –algunos de ellos ligados a colectivos como La Casa Amarilla– los que han integrado el proyecto. Y con la respuesta favorable del público. El pasado viernes más de 2.000 personas recorrieron las galerías de los antiguos almacenes para conocer las propuestas de Gumeart, una idea en la que la organización y su amplia nómina de colaboradores llevaban trabajando desde noviembre de 2013. «Me quedo con el éxito y con los vínculos y propuestas que han surgido entre artistas y restauradores», indica.

El festival, en el que también han participado asociaciones como Fecoma o el Club Gastronómico Kilómetro Cero, nació con el propósito de entreverar la intervención artística del edificio con la cocina; una especie de híbrido en escala de los proyectos madrileños del mercado de San Miguel y La Casa Encendida que se ha visto abortado después de 72 horas, aunque con el compromiso inconmovible, según Troyano, de volver a intentarlo de nuevo. «La iniciativa ha tenido mucha aceptación y hubo bastantes restauradores que se quedaron fuera», precisa.

En esta primera y breve edición fueron veinticinco las empresas que ocuparon los distintos expositores diseñados en el antiguo local. Precisamente la vertiente del festival que ha resultado conflictiva. Sobre todo, por la diferencia de criterio de las empresas que se han ubicado en estos tres días en los mostradores.

Futuro sin descartar un nuevo escenario

La organización de Gourmeart no descarta que la próxima edición del festival, interrumpido prematuramente el pasado domingo, se celebre en un entorno distinto al de Félix Sáenz, aunque siempre que el nuevo escenario, señala Antonio Troyano, director del encuentro, reúna las mismas características que el antiguo almacén. Los participantes en el proyecto creen que la apuesta por el inmueble ha sido una de las claves del éxito obtenido por la iniciativa en su breve puesta a punto. «Si encontramos otro lugar igual de emblemático y con las mismas posibilidades no descartamos celebrarlo allí», precisa. Lo que sí parece seguro es que la organización, tras la polémica de este año, contará con nuevos protagonistas en el apartado gastronómico.

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