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La abdicación de Juan Carlos I

La T3, la gran inauguración

El Rey presidió el 15 de marzo de 2010 la apertura de la T3, una de las grandes obras de infraestructuras

El tropezón del monarca.

El tropezón del monarca. / Arciniega

Miguel Ferrary

Miguel Ferrary

Modernización, trascendencia y un acto de justicia con el aeropuerto de Málaga. El rey Juan Carlos fue muy claro en su discurso de inauguración de la nueva terminal T3, acto que presidió el 15 de marzo de 2010 y que supuso la puesta en marcha de una de las grandes infraestructura de la ciudad.

El Rey, que protagonizó la anécdota de la jornada con un tropezón al subir al estrado que no llegó a mayores, destacó en su intervención que «se hace justicia al indudable peso y solera del aeropuerto de Málaga, el más antiguo de los que en España mantienen su emplazamiento original».

Destacó la importancia de esas instalaciones, con un impacto que va más allá del ámbito regional «para inscribirse dentro de la amplia y profunda modernización de las infraestructuras aeroportuarias acometidas por España».

Don Juan Carlos apuntó que este proceso de mejora de las infraestructuras «nos ofrece las herramientas necesarias para estimular la actividad de nuestro tejido productivo, asegurar una mayor movilidad y cohesión internas, así como una mejor interconexión internacional».

Don Juan Carlos llegó a Málaga acompañado de la Reina Sofía sobre las 12.30 horas del 15 de marzo de 2010, siendo recibidos en la nueva terminal por el ministro de Fomento, José Blanco; el presidente de la Junta, José Antonio Griñán; y el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, entre otros.

Tras el acto de inauguración, los Reyes estuvieron en el cóctel de celebración de la inauguración, momento que aprovecharon para saludar a los invitados al acto. Sobre las 14.00 horas cogieron el avión de la Casa Real de regreso a Madrid.

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