08 de junio de 2014
08.06.2014
La máquina del tiempo

Historia del hotel Príncipe de Asturias, posterior Miramar

08.06.2014 | 05:00
Vista del hostel el día de su inauguración en 1926.

El 17 de diciembre de 1920 el arquitecto Fernando Guerrero Strachan, como apoderado de la Sociedad «Príncipe de Asturias», enviaba un escrito al alcalde ­–adjuntando planos del futuro inmueble–, diciendo que la citada sociedad tenía el proyecto de construir un edificio destinado a hotel, en un solar propio de la misma, enclavado entre las calles de las Fábricas y de Tetuán, con fachadas al Paseo de Reding y prolongación de la calle de Arenal.

Los días 21 y 22 de mayo de 1921 vino a nuestra ciudad el rey Alfonso XIII; el motivo principal de su llegada fue la inauguración del pantano del Chorro, cuya última piedra colocó el día 21. Después realizó diversos actos, recepciones y banquetes, y entre ellos fue la visita al lugar donde debía alzarse en un futuro el hotel «Príncipe de Asturias». Y, el 1 de junio de dicho año, en la revista La Unión Ilustrada publicaban dos planos de las fachadas principal y posterior del mencionado hotel.

Mientras, los trámites de su construcción se fueron alargando en el tiempo. En marzo de 1921 se le había pedido al arquitecto municipal, Daniel Rubio, la medición y valoración del terreno que se iba a expropiar, al ajustarse a las nuevas fincas del edificio «Príncipe de Asturias». Un año después, Rubio remitía la valoración que le había pedido el alcalde. Sin embargo, la Comisión de obras Públicas estimó, en contra de la valoración del arquitecto municipal. Por tanto, Daniel Rubio tuvo que realizar de nuevo las valoraciones de los terrenos expropiados

El 14 de julio de 1922 Fernando Guerrero Strachan enviaba un escrito al alcalde, en el cual especificaba que, aunque estaba pendiente de aprobar por el Consejo, una variante del proyecto realizado por él, en el que se modificaba la distribución de huecos de fachadas, terrazas y altura de cuerpos de los pisos superiores del hotel; al estar terminando la colocación del primer entramado, solicitaba permiso para que se aprobase el proyecto.

El 26 de agosto de 1922, el alcalde, después de pedir informe a la comisión de Obras Públicas, remitía una carta a Fernando Guerrero Strachan, comunicándole que se personase en el negociado de Obras Públicas a retirar la correspondiente licencia, y abono de los derechos que ascendían a la suma de 5.907´50 pesetas.

Dos años después, el 22 de julio de 1924, se efectuó a liquidación de derechos municipales del referido hotel. En el documento se especificaban pormenorizadamente todas las obras efectuadas En total, la cantidad ascendía a 132.574´46 pesetas.

Inauguración del hotel «Príncipe de Asturias»

El rey Alfonso XIII y la reina Victoria Eugenia viajaron a Málaga para la inauguración del hotel «Príncipe de Asturias». Los periódicos locales de la época: El Cronista, La Unión Ilustrada, Vida Gráfica y La Unión Mercantil se hacen amplio eco de la venida de los monarcas a nuestra ciudad el día 10 de febrero de 1926; permanecieron hasta el 14. Entre una serie de actividades: bendición de la bandera del cañonero «Cánovas del Castillo»; inauguración del monumento al comandante Benítez, el héroe de Igueriben; inauguración del aparato «Italcable», en el cual el rey conferenció con el comandante Franco a su llegada a Buenos Aires; entrega de la bandera a los Regulares; visita al Seminario en construcción, etc. Y entre estos actos destacaba la bendición del hotel «Príncipe de Asturias», donde, además, se alojaban los reyes y sus acompañantes.

Cambio de nombre: Miramar

Hasta el año 1930, aproximadamente, el hotel continuó llamándose «Príncipe de Asturias», ya en la guía de 1932-33, Málaga en la mano, aparece con el nombre de «Miramar». Es lógico deducir a que es debida esta nueva denominación, con la llegada de la República, y la desaparición de la monarquía aconsejaba el cambio de nombre.

En 1936 el hotel fue requisado por las tropas republicanas y convertido en Hospital de Sangre, y así se mantuvo después de la entrada de las tropas del general Franco en nuestra ciudad, con el nombre de «Hospital Militar de Miramar», hasta el 1 de abril de 1939. Al parecer, en estos años el hotel era propiedad del Banco Hipotecario de España, y éste pidió al Ayuntamiento exención en el arbitrio de aguas respectivo a los 80 metros aplicados al mencionado edificio, en el tiempo en que fue Hospital de Sangre.

Clausura del hotel Miramar

Después de la guerra continuó su andadura el hotel, aunque sin el esplendor de los primeros años, y se mantuvo unos 27 años, hasta 1967. En 1954 se llevó a cabo una gran reforma, pues aun siendo un gran hotel, no tenían cuartos de baños en las habitaciones. Existían en la planta baja, y allí se reunían los huéspedes, como si de un balneario se tratase, donde se vivía grandes reuniones lúdicas. Pero con el paso del tiempo todas estas costumbres se fueron modificando, y las grandes pérdidas económicas aconsejaron su cierre, en 1967.

Nuevo Palacio de Justicia

Después de su clausura transcurrieron veinte años de abandono y deterioro, hasta que se decide y emprende su restauración para ser convertido en Palacio de Justicia en 1987. El arquitecto Mario Gómez-Morán y Cima fue el director de las obras y de las doscientas personas que intervinieron en su restauración. El Estado adquirió el edificio por 365 millones de pesetas a la Caja Provincial, se convino entonces un valor del aval de 250 millones teniendo en cuenta la evidente depreciación del inmueble por su acelerado deterioro y por la nueva calificación urbanística del PGOU –Protección Arquitectónica– que le restaba posibilidades de un mayor aprovechamiento volumétrico.

Sin embargo, ya en el año 2003, se comprobó que el citado inmueble era totalmente insuficiente para albergar en él todas las administraciones previstas. Y en dicha fecha se empezó a construir un nuevo edificio, el cual se inauguró en el año 2007, en Teatinos, con el nombre de «Ciudad de la Justicia».

El Miramar en la actualidad

Desde el momento que la Administración de Justicia abandonó dichas dependencias, se pensó en retornarlo al hotel de lujo que Málaga necesitaba, lo que serviría para recuperar un espacio que nunca debió dejar de ser el hotel para el cual fue construido. El inmueble, de 18.000 metros cuadrados, tendría capacidad para albergar 200 habitaciones. En un principio, pareció que las obras iban a comenzar en el 2011 y terminarían en el 2012. Pero, a fecha de 2014, debido a la crisis económica que asola a nuestro país, se encuentra paralizado el proyecto para su rehabilitación. Esperamos y deseamos que en un futuro próximo pueda llevarse a cabo y el edificio vuelva a adquirir la brillantez para lo cual fue construido.

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