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Equipamientos

La Malagueta y las carencias de siempre

La asociación de vecinos sigue reclamando un centro de mayores y un centro de salud

Lola Navas, presidenta vecinal

Lola Navas, presidenta vecinal / Arciniega

Alfonso Vázquez

Alfonso Vázquez

«Lo que se pide es que los vecinos tengan los mismos equipamientos que otros sitios porque aquí cobran muchos impuestos», resume Lola Navas, presidenta de la asociación de vecinos de La Malagueta. En concreto, destaca que el barrio «ni tiene centro de mayores ni centro de salud, aquí las criaturas tienen que ir al Limonar, que antes, cuando eran jóvenes, no pasaba nada, pero ahora se han hecho mayores», plantea.

Esta reclamaciones, que la asociación mantiene desde hace años, son el reflejo de un barrio con vecinos cada vez más mayores y que ven cómo en muchas partes de Málaga cuentan con sus necesidades cubiertas, no así en La Malagueta.

La asociación de vecinos mantiene además dos propuestas para estos equipamientos: el Hospital Noble y el abandonado Gobierno Militar del Paseo de la Farola. Aunque hay previsto que la cofradía del Descendimiento y la asociación de vecinos ocupen una pequeña parte del edificio, el colectivo vecinal sigue manteniendo la reivindicación. Y en cuanto al Gobierno Militar, Lola Navas recuerda que «hace poco se metieron unos okupas» y se pregunta si los vecinos no tendrán que hacer lo mismo para conseguir el edificio.

También escasean los parques infantiles y cuando se reclaman, se deniegan. Es lo que ocurrió en 2012, cuando la asociación pidió un parque infantil en la peatonalizada calle Cervantes, en el entorno de la plaza de toros. La Delegación de Cultura de la Junta respondió al distrito que el parque sería «un nuevo elemento entorpecedor de la visión de la plaza de toros de Málaga». La Delegación propuso que se instalara «en sitio que no afecte a su percepción visual».

La presidenta critica que «aquí en La Malagueta, si los niños quieren jugar tienen que irse a la playa, ¿qué le pasa a este barrio?» y pone de ejemplo, como elemento entorpecedor de la visión de la plaza, los nuevos corrales que dan a la calle Cervantes. Por todo ello, pide a la Junta que elija el sitio adecuado, pero que el barrio pueda contar, cerca de su gran calle peatonal, con juegos para los niños.

Otra cuestión que preocupa a los vecinos es que esta calle, ganada para los peatones, pueda ocuparse en parte para algún futuro carril bici. «Si haces una calle peatonal, apechuga con ello, no puedes hacerla peatonal y decir mañana que me interesa otra cosa».

Lola Navas llama la atención además sobre la respetable cuesta que es esta calle. «Las bicis cuesta abajo irían a toda velocidad pero también los monopatines y todo lo que tenga ruedas. No quiero imaginarme la de accidentes que iba a haber en el siguiente cruce (calle Maestranza)», plantea.

A este respecto, la asociación de vecinos también se pregunta qué ocurrirá con el paseo marítimo Ciudad de Melilla. «O quitas una parte de aparcamientos o no puedes ir con la bici, porque no tiene capacidad», por eso propone que las bicis vayan por la arena. «Es la solución para los vecinos», explica la presidenta.

También preocupa el exceso de mesas en las aceras, así como la multitud de enganches fijos de toldos que hay en ellas y que pueden provocar accidentes. «Lo que queremos es que por parte de los organismos competentes haya una vigilancia de los incumplimientos», subraya.

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