24 de julio de 2014
24.07.2014

La antigua Casa de Botes prepara su adiós

Estas instalaciones náuticas, abiertas desde mediados de los 50, serán demolidas a finales de este año para ampliar la bocana del puerto

24.07.2014 | 05:00
Vista de los actuales atraques de la Casa de Botes, que cuenta con capacidad para 107 barcos

La actual Casa de Botes del Real Club Mediterráneo vive sus últimos días. A finales de este mes se marcharán los barcos que todavía atracan en estas instalaciones, despejando el camino a las obras de demolición previstas por el puerto de Málaga para ampliar la bocana interior. De esta forma, se pondrá fin a 60 años de historia de unas instalaciones que han sido el germen de la afición a la vela y a la natación en Málaga.

El final de la antigua Casa de Botes no implica su desaparición, sino su traslado a una nueva ubicación en la dársena exterior que hay en el dique de Levante, junto a la playa de La Malagueta, donde abrirá en menos de una semana.

En el camino se quedan unas instalaciones históricas que acogieron la primera escuela de vela de Málaga, el club de remo, las primeras pruebas de natación e, incluso, fueron la base de la afición a la motonáutica en Málaga, de la que se llegaron a celebrar competiciones internacionales en la ciudad.

Las actuales instalaciones cuentan con 107 puntos de atraque, además de un hangar de remo, sala de ergonómetro para entrenamiento, un restaurante y dependencias de servicio como vestuarios. Pese a que es un edificio con más de 60 años de antigüedad y un espacio muy limitado, su apertura en la primera mitad de los años 50 significó la consolidación del Real Club Mediterráneo en un momento en que estaba buscando una nueva sede.

El comienzo de la historia de la Casa de Botes es el 18 de septiembre de 1946, cuando la Junta de Obras del Puerto se compromete a reservar una parte de un nuevo edificio junto al antiguo local de Salvamento de Náufragos (hoy sede de Cruz Roja), para los deportes náuticos del Club.

La entrega se realizó en 1953, año en el que pide un crédito de 50.000 pesetas para acondicionar la nueva sede deportiva. Los trabajos se irán alargando en el tiempo y, de hecho, a comienzos de 1960 todavía se estaba construyendo el cerramiento de la dársena para los atraques de barcos.

Posteriormente se construyeron pantalanes de hormigón, que tuvieron que ser demolidos por estar mal pilotados y amenazaban con hundirse.

A partir de 1953, con una sede estable y suficiente, el Real Club Mediterráneo empezó a multiplicar su actividad en remo, motonáutica y vela con campeones de distintas categorías en las clases Snipe, Europa y Crucero, fundamentalmente, llegando incluso a organizar el Campeonato del Mundo de Snipe en 1973.

Además, la escuela de vela aporta la ya habitual imagen de los barcos de las clases Optimist y Cadete en fila por la dársena del puerto para buscar alta mar y navegar, educando nuevos valores de este deporte.

La nueva Casa de Botes se traslada apenas unos metros. Al otro lado del dique de Levante, donde ya están dando los últimos retoques a los nuevos pantalanes que conforman la primera fase del nuevo puerto deportivo. Estas instalaciones duplicarán a las antiguas, con 225 atraques, de los que 112 serán en marina seca y, el resto, en el agua. De estos últimos ya se han adjudicado 42 y cuentan con 14 reservas más, lo que asegura la financiación para continuar los trabajos de adaptación del nuevo puerto deportivo.

Los próximos trabajos serán levantar un hangar de marina seca y la Casa Club, que se espera que esté operativa a mediados de 2015. Le seguirá la Escuela de Enseñanzas Náuticas, un hangar de remo y terminar la marina seca.

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