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Metro de Málaga

Manifestódromo en el metro

La salida de la estación de El Perchel tras la inauguración del metro reservaba una calurosa, pero poco agradable, acogida a las autoridades

Una de las protestas en la estación El Perchel a la espera de Susana Díaz y Ana Pastor

Una de las protestas en la estación El Perchel a la espera de Susana Díaz y Ana Pastor / Álex Zea

Miguel Ferrary

Miguel Ferrary

o una ni dos. Ni siquiera fueron tres. Hasta seis manifestaciones y protestas coincidieron en el entorno de la estación de El Perchel. Desde los bomberos forestales, hasta trabajadores del metro de Sevilla, pasando por Aena, Renfe, los Agentes Locales de Promoción de Empleo (Alpes) del Servicio Andaluz de Empleo y vecinos afectados por las obras del metro en El Perchel. Puede que se me pase alguno, pero era difícil separar y diferenciar las protestas. El objetivo principal era la presidenta andaluza, Susana Díaz, pero también cogió rasca la ministra de Fomento, Ana Pastor, y, de paso, todos los presentes en el acto de inauguración según salían del metro. «Más gente de la casta», gritaba un motivado manifestante por un altavoz antes de emprenderla a grito pelado con todo el que se movía, a los que dedicó términos como «terrorista» y «asesino», entre los más suaves.

La salida de las autoridades fue rápida, con la mirada al suelo y directos al autobús que los esperaba para volver a las cocheras del metro, donde esperaban sus coches oficiales. Un fuerte dispositivo policial separaba a las autoridades de las protestas, entre los que además se mezclaba una gran cantidad de personas que esperaba para entrar a la estación. Incluso algunos de los que llevaban pancartas aprovecharon para conocer el metro.

Música con firma. El metro de Málaga tiene himno. Y suena bien. La pieza ha salido de la inspiración del músico sevillano Manuel Marvizón, quizá uno de los más importantes compositores andaluces actuales. Muchos habrán oído piezas suyas sin saberlo, ya sea en Semana Santa, para la que ha compuesto varias marchas (como Madre Hiniesta o Azul y Plata, entre otras muchas), como en su faceta de autor para Alejandro Sanz, Marifé de Triana, José Manuel Soto o Pastora Soler, por citar sólo algunos. Eso sin olvidar piezas para anuncios de los más variopintos.

Componer el himno del metro de Málaga no es una experiencia extraña para un autor tan versátil como Marvizón, ya que también compuso en 2009 el himno del metro de Sevilla.

El himno del metro fue interpretado por la Joven Orquesta de la Provincia de Málaga, que ofreció un pequeño concierto en la estación de El Perchel acompañado por dos jóvenes bailarines. Tuvo mérito su actuación en un sitio cerrado que no está pensado para tener una sonoridad cuidada y con un calor notable. Hay que recordar que las estaciones no tienen aire acondicionado. Otra cosa son los trenes. Muy fresquitos.

Cobertura y mamparas. Entre las faltas del metro de Málaga hay dos que destacaron ayer. Por un lado es la ausencia de cobertura para los móviles. Nada de llamadas una vez que entra el tren en los túneles. De internet, ni hablamos. Es un aspecto en el que ya están trabajando en Metro de Málaga y se espera que se resuelva para septiembre. Mientras, ni selfies, ni tuiteos, ni whatssapp cuando se viaja bajo la ciudad.

Tampoco están las anunciadas mamparas de seguridad en los andenes. Se dijo que iban a salir a concurso, que se iban a instalar. Incluso, la por entonces consejera de Obras Públicas, Concepción Gutiérrez, organizó un viaje a Londres para conocer el sistema implantado en la Jubilee Line del metro londinense. Las estaciones están preparadas para recibirlas y se incluyen en los proyectos, pero no hay más noticias. Quizá cuando se terminen los túneles.

Pullas. El habitual tedio de los discursos de inauguración fue roto por las pullas lanzadas entre la ministra de Fomento, Ana Pastor, y la presidenta de la Junta, Susana Díaz. El fuego lo abrió Pastor, cuando subrayó que Andalucía es la comunidad más beneficiada en inversiones de su ministerio con 4.000 millones de euros. Sonrisa de Díaz y cara de «espera que luego me toca a mí». La presidenta andaluza le recordó a la ministra: «Hay que tener en cuenta la población». La sonrisa le tocó a Ana Pastor mientras movía la cabeza.

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