20 de septiembre de 2014
20.09.2014
Jorge Baro. Director del Oceanográfico de Málaga

"Hemos cambiado la financiación para que no nos afecte la crisis"

Este año se está celebrando el centenario del Instituto Nacional de Oceanografía

20.09.2014 | 05:00
Baro fue anfitrión del centenario del centro nacional.

­El Oceanográfico de Málaga celebró su centenario hace tres años y ayer recibió a sus homólogos a nivel nacional, que están celebrando los cien años en este 2014. Jorge Baro, el director del centro en Fuengirola, fue el anfitrión de la conmemoración de los actos en Málaga y aprovechó para recordar que el acto nacional fue el último que presidió el actual Rey siendo Príncipe.

El centro de Málaga es el tercer Oceanográfico tras los de Santander y Mallorca, del que es una subsede.

En aquel momento no había una estructura como la que se creó en febrero de 1914 y que estamos conmemorando ahora. Se fueron montando estaciones. Uno de los pioneros fue Odón de Buen, un naturalista zaragozano que era catedrático en la Universidad. Como su objetivo era que los alumnos aprendieran sobre el terreno, trató de acercarlos al mar por su interés de investigación. Una de sus investigaciones principales fue el intercambio de corrientes del Mar de Alborán con el Atlántico y el Mediterráneo al tener una situación privilegiada.

Es más antiguo, incluso, que el propio Instituto Nacional de Oceanografía.

Sí, nuestras instalaciones datan de 1911. Se aprovechó el laboratorio costero, como se llamaba anteriormente. Al estar sólo el de Santander, Mallorca y Málaga decidieron crear una pequeña oficina en Madrid que reuniera a todos los provinciales y ya se fue expandiendo con los de otras provincias costeras. Otro dato curioso es que el Oceanográfico de Málaga fue el primero en enviar a dos mujeres a una investigación, María de las Mercedes García y Emma Bardán.

Algo que pocos malagueños saben es que en Málaga hubo hielo de la Antártida.

Sí, nosotros hicimos las primeras pruebas y expediciones científicas a la Antártida. Fueron unas prospecciones de la fauna marina. De hecho, después derivó en muchos proyectos de investigación del tipo marino. En 1986 fue la primera y curiosamente el jefe de campaña es el actual director del Instituto español, Eduardo Balguerías. Ahí se recolectó una enorme cantidad de información y se trajeron hielo. Se hizo una exposición fotográfica, porque muchos de los investigadores eran del centro de Málaga, entonces ya estaba la sede en Fuengirola. De ahí ya salió la exposición en la que se invitó a la gente a ver una muestra de agua de la Antártida.

¿Cómo de importante ha sido la presencia de Alberto I de Mónaco en la historia de la oceanografía?

En sus inicios, Mónaco y Alberto fueron unos grandes impulsores de la oceanografía. El Príncipe era un enamorado del mar y del estudio del mar, entonces fomentó muchísimo los estudios. De hecho, el congreso científico con más importancia de Mediterráneo es la Comisión Internacional de Mar Mediterráneo que tiene su sede en Mónaco y en la que el actual príncipe es el presidente de honor. Sigue asistiendo a los congresos y el museo más importante es el de Mónaco. Alberto I estaba muy interesado y Odón de Buen tenía muy buena relación con él, de manera que incluso vino a Málaga a realizar varias campañas oceanográficas.

Uno de los pasos atrás del Instituto Oceanográfico ocurrió en la Guerra Civil, ¿no?

Claro, el edificio fue ocupado por los militares, tanto republicanos como nacionales. Esto condicionó mucho el desarrollo de las investigaciones. Junto a esto, la crisis posterior a la guerra afectó en que se recortara la economía nuestra. No había personal y prácticamente se ocupó con la marina el edificio. De esto salió el traslado del Instituto a Fuengirola. Otras de las cosas que trababa la investigación fue que durante la dictadura no se podía internacionalizar las investigaciones. No se podían sacar fuera de España las investigaciones y estaba muy limitado el acceso a las fuentes de información.

Hablando de los periodos de crisis, ¿cómo están pasando la actual crisis?

Curiosamente nosotros no notamos mucho esta crisis. Hemos cambiado un poco la estructura de financiación. Antes nos financiábamos con recursos propios y ahora ya tendemos a buscar recursos del exterior. Nos ha afectado en el sentido de que no hay nuevas incorporaciones. Eso sí que nos está afectando por el proceso de envejecimiento del personal y esas plazas no se están ocupando. Por suerte, al ser un sector estratégico, tenemos una tasa de reposición del diez por ciento de los investigadores a pesar de que el ideal sería, al menos, el cien por cien.

¿Desde el mar se está apreciando el cambio climático?

Nosotros tenemos un grupo en exclusiva que se dedica a esto. El cambio, al ser un cambio global, no es sólo climático, nos encontramos con un problema que es encontrar referencias. Sobre temperaturas en el mar sí hay series más largas, con lo cual se puede analizar su evolución. Respecto a otras cosas no hay series muy largas. Se aprecia mucho y sobre todo en el aumento de temperaturas. Pero la tendencia puede cambiar en el caso de tener una serie de años fríos.

¿Cómo podría afectar al ser humano este cambio climático?

El incremento de temperatura en el medio marino, por ejemplo, podría llevar al desplazamiento de especies. Especies de latitudes más al sur podrían colonizar latitudes más frías y que desplacen a poblaciones autóctonas. Después de que se produzca una dilatación de la masa de agua, junto con los polos que se derriten, se crearía un aumento del nivel del mar. Este aumento para una provincia como Málaga podría ser un desastre ya que vive del turismo de playa.

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