18 de enero de 2015
18.01.2015
Salud

Uno de cada 10 ciclos de fecundación in vitro se hace con diagnóstico genético

Un 10% de las parejas que decide someterse al proceso quiere asegurarse de tener un hijo sano

18.01.2015 | 05:00
La fecundación in vitro es una respuesta para muchas familias.

Uno de cada 10 ciclos de fecundación in vitro se hace con un Diagnóstico Genético Preimplantacional (DGP) para tener un hijo sano, según el último registro de la Sociedad Española de Fertilidad, indicó ayer la Unidad de Reproducción Asistida del Hospital El Ángel.

Este dato es extrapolable a las parejas de la provincia de Málaga que optan por esta técnica, según manifestó el jefe de dicha unidad, el doctor José Félix García, quien explicó que este tipo de estudio consiste en analizar los cromosomas o algunas enfermedades genéticas de los embriones antes de transferirlos al útero materno.

De esta forma, es posible evitar más de 40 enfermedades graves o sin tratamiento a los futuros bebés. Los embriones son estudiados cuando tienen tres o cinco días de vida y son un cúmulo de células de las que se extrae una, representativa del grupo, para su análisis.

Al ser células todavía no definidas para una función determinada, las restantes seguirán dividiéndose y evolucionando sin ocasionar daño alguno, según informó este especialista en un comunicado.

Debido a ello, para realizarlo, según el doctor García, «la mujer debe someterse a una fecundación in vitro, ya que, en otras técnicas, como la inseminación artificial, no hay oportunidad de tener al embrión en el laboratorio disponible para su estudio».

«Conocer que el embrión que vamos a transferir es bueno, propicia transferir sólo uno y con un alto porcentaje de éxito, evitando así el embarazo múltiple y sus negativas consecuencias –mayor número de complicaciones del embarazo o prematuridad–», precisó.

A veces, la pareja se somete a este estudio porque ha tenido abortos repetidos, porque la FIV les ha fallado sin causa aparente, porque en los cromosomas de uno de ellos hay algún defecto que puede dar problemas en la concepción de un futuro hijo o porque alguno de los miembros tiene una enfermedad ligada a un gen.

De esta forma, la prueba garantiza el nacimiento de un hijo libre de más de 40 enfermedades graves. Hace unos años sólo era posible estudiar un número de cromosomas limitado de estos embriones, pero hoy en día se pueden estudiar todos, obteniendo estas ventajas.

Sin embargo, aseguró el especialista en reproducción asistida, «no todas las parejas con una enfermedad hereditaria en su familia pueden someterse a esta técnica», ya que la dolencia en cuestión «tiene que ser grave, de aparición temprana y sin tratamiento». Según el Plan de Genética de Andalucía, entre las competencias de la Comisión de Genética y Reproducción se encuentra la propuesta de ampliación del número de enfermedades para las que se pueda emplear esta técnica, ha aseverado este profesional.

En este sentido, subrayó que se trata de «una técnica cada vez más demandada y más popular, no siendo disparatado afirmar que en un futuro próximo no se entienda la fecundación 'in vitro' sin el DGP». Además, destacó que «en la genética está gran parte del futuro de la reproducción asistida».

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