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Entrevista a Fernando Lozano

"Llegar al Guadalmedina será un salto cualitativo para el metro"

Lozano es director general de Metro Málaga

El director general de Metro Málaga, Fernando Lozano, en el centro de control de este sistema de transporte.

El director general de Metro Málaga, Fernando Lozano, en el centro de control de este sistema de transporte. / Gregorio Torres

Miguel Ferrary

Miguel Ferrary

­El metro de Málaga ha aprendido a superar retos. Su puesta en marcha el 30 de julio devolvió el optimismo a este proyecto acumular retrasos y peleas políticas. Los buenos resultados de afluencia le han dado un espaldarazo, aunque quedan retos pendientes, como señala el director general de Metro Málaga, Fernando Lozano.

Tras cumplirse los cinco primeros meses de servicio, ¿se han cumplido las expectativas?

Hemos cumplido con lo que esperábamos en la demanda y podemos estar moderadamente satisfechos tras registrar un poco más de 2 millones de pasajeros. Todavía queda mucho recorrido para seguir creciendo, ya que llevamos poco tiempo de explotación y la gente tiene que seguir conociendo el metro. También hay una posible oportunidad de mejora con la reordenación de las líneas de autobuses de la EMT, pero podemos decir que estamos razonablemente satisfechos con la demanda que hemos obtenido.

¿Cómo valora el funcionamiento de la infraestructura en este tiempo?

Hemos tenido relativamente pocas incidencias, teniendo en cuenta que es un metro joven. Desde ese punto de vista también podemos estar satisfechos.

Sin embargo han tenido dos accidentes en el cruce de Jiménez Fraud. ¿Es necesaria una remodelación de esa zona o poner más medidas de seguridad?

Es sin duda un punto crítico de nuestra red. Están todos los sistemas que tienen que estar, es decir está suficientemente señalizado desde el punto vista ferroviario y viario, aunque hemos solicitado que haya más presencia de la policía local. Quizás lo ocurrido ha tenido demasiada repercusión, porque en cualquier cruce de la ciudad, si alguien se salta un semáforo, la posibilidad de que haya una colisión es alta y lo mismo pasa con este cruce.

¿Se ha mejorado la convivencia entre el peatón y el metro en superficie, teniendo en cuenta que en Málaga se había perdido esa costumbre?

Es un tema de cultura, en Málaga es una novedad y tuvimos algunos problemas al principio porque la gente cruzaba despistada. Por eso en los primeros meses hemos tenido una presencia más fuerte de personal señalizando los cruces para advertir a la gente, pero poco a poco la gente se va acostumbrando.

Cuando se planteó un tranvía por la Alameda se creó mucho revuelo, aunque ahora hay pendiente otro tramo en superficie. ¿Cree que la experiencia en el campus ha servido al malagueño para que se haya acostumbrado a un tranvía?

Es una cosa que daba miedo, pero muchas veces es por desconocimiento. Se ha visto que funciona normalmente, que no es complicado, como ocurre en ciudades como en Zaragoza. Creo que es una cuestión que hay que ver con normalidad y la experiencia es positiva, aunque tengamos un cruce complicado.

Un elemento que todavía está por resolver es la unificación de las tarifas con la EMT.

Es un tema a desarrollar y muy interesante. Existe una integración técnica con el Consorcio y la EMT, pudiendo viajar en autobús urbano, interurbano y metro con el mismo título. Pero hace falta una integración tarifaria, ya que no tenemos los mismos precios en el metro y en el bus y sería muy beneficioso para ambos sistemas unificarlos.

¿Y la adaptación de la EMT al metro?

Hay reuniones con la EMT, promocionadas por la Junta y desde la concesionaria estamos para ayudar. Es un asunto básico que no hay que ver como competencia con el autobús, sino buscar fórmulas para potenciar ambos sistemas. Con una buena coordinación vamos a ganar ambos. Debemos aspirar en Málaga a tener más movilidad en transporte público. Hay recorrido para ordenar las líneas de la EMT de forma complementaria con las nuestras y se maximicen los viajes para dar una oferta de transporte público mayor a los ciudadanos, que es lo interesante. Hay mucho trabajo que hacer y estamos a disposición de la Junta de Andalucía y del Ayuntamiento para llegar a la mejor solución.

¿Se cumplirán los plazos de la puesta en servicio de nuevos tramos?

Es fundamental la puesta en servicio de los tramos pendientes, tanto del Guadalmedina como hasta Atarazanas y Hospital Civil. Nosotros vamos a ayudar en todo lo que podamos, ya que aumentarán la demanda de forma significativa. En cuanto a los ritmos parece que están en plazo, con idea de adjudicar las obras de Atarazanas en este mes, mientras siguen su curso las gestiones para sacar a licitación las obras del tramo al Hospital Civil.

De estos tres tramos, ¿cuál será el que proporcione mayor salto de calidad al metro?

Todos van a ser importantes, aunque pensamos que el tramo del Guadalmedina será un salto cualitativo importante, ya que ofrecerá la sensación psicológica de que estamos en el Centro. Málaga ha visto que su centro de negocio y comercial ha cruzado el río y el tiempo de paseo desde esa estación al Centro es muy reducido. El salto será significativo, lo que no quita que el resto sea importante. Llegar a Atarazanas será importante, pero también el tramo en superficie hasta el Civil, porque atraviesa barrios muy densamente poblados y con mucho potencial de uso de transporte público. Además conectamos centros importantes como el Materno y el Civil.

¿Es más interesante llegar al Civil o alargar la línea del metro al Centro?

En términos de demanda es muy interesante el metro hasta el Hospital Civil. El interés de llegar al Centro, además de estar ahí, es por la prolongación futura de la línea a El Palo. Pero como va a llevar más tiempo, es más interesante llegar ahora al Civil.

¿Cree necesario que el metro llegue hasta la plaza de la Marina, como insiste el alcalde de Málaga?

A todos nos gustaría que el metro llegara allí, pero uno de los puntos fuertes de la solución técnica que se alcanzó en 2013 es que no deja cerrada ninguna puerta y en el futuro se podrá hacer. La cuestión de si se debe hacer ahora, es algo que no puedo responder. Como está planteado ahora el metro, es viable. Si se llega a la plaza de la Marina, mejor, pero con el diseño actual ya es viable.

Teniendo en cuenta los datos de los primeros cinco meses, ¿es posible superar las previsiones de afluencia de viajeros?

La gente es imprevisibles y es muy difícil hacer una previsión. Sí que detectamos que la mayoría de la gente pregunta cuándo llegamos al Centro. Hay un anhelo por conocer la fecha porque la gente lo quiere. Incluso los hay que se dan ese paseo, que son sólo 8 minutos, desde la estación de El Perchel hasta El Corte Inglés, y eso significa que hay intención de usar el metro. ¿En qué medida el Guadalmedina será un polo de atracción? El tiempo lo dirá, aunque mi percepción es que nos llevaremos una gran sorpresa.

¿Está prevista alguna solución para facilitar cobertura a los móviles en los túneles?

Estamos trabajando en ello y cerrando los últimos flecos con la compañías para que antes del verano tengamos cobertura en el interior de los trenes y en las estaciones. Además, no sólo con servicio de 3G, sino también de 4G. Aunque los viajes son cortos y la afección es pequeña, hay clientes que lo piden y trabajamos para ofrecerla.

El metro ha sido visitado por especialistas de otros países, ¿qué impresión se llevan?

La mayoría destaca la modernidad de sus instalaciones. El foco de atención suele centrarse en el puesto de mando, que es de última generación, igual que la señalización ferroviaria. Uno de los puntos fuertes ha sido contar con los elementos más modernos en cualquier apartado. También se destaca la accesibilidad de las estaciones.

¿Cómo ve las relaciones entre las administraciones?

Hay un clima de diálogo aceptable y eso es destacable. Destacaría talante negociador y de diálogo de la Consejería, que ha puesto en servicio el metro en un entorno complejo.

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