02 de junio de 2015
02.06.2015
Tribunales

"Yo le pagué, ella me buscó ese día, me tenía loca, me asustó"

La Fiscalía pide 21 años y medio de prisión para la mujer acusada de degollar a su proveedora de joyas por una deuda en La Cala del Moral

02.06.2015 | 05:00
Asunción N. M., ayer, en el juicio que se sigue contra ella en la Sala del Jurado.

­La mujer acusada de degollar a su proveedora de joyas en el Paseo Marítimo de la Cala del Moral con un cúter por una deuda de 4.000 euros se vino abajo ayer en el juicio que se sigue contra ella en la Sala del Jurado. El fiscal le pide 21 años y medio de cárcel por asesinato y hurto. Así, aseguró que pagó 3.500 euros del débito, pero añadió que la fallecida quería más dinero: «Ella me buscó ese día, me tenía loca».

La acusada es Asunción M. N., de 60 años. Los hechos ocurrieron a plena luz del día. Ayer describió, a preguntas del fiscal, una situación de acoso por parte de la fallecida. «Esa mujer me tenía a mí loca, me asustaba, yo me escondía de ella». Antes, su abogado defensor había explicado que la víctima sabía que su cliente tenía una promesa y que había ido a llevar flores a la Virgen del Carmen que hay en el Paseo Marítimo de La Cala del Moral. Allí fue a pedirle el dinero que le debía de la compraventa de joyas. Y se inició una discusión entre ambas.

«Tuvimos una discusión y fumamos al lado de la escalera –de un chiringuito–. Me dice que quiere más dinero, le digo que no puedo darle más. Me coge la barbilla, me empuja, se me caen las gafas, me las pongo, y me dijo que por 50 u 80 euros mataba a mi hijo. Yo hice así –mueve el brazo izquierdo haciendo como que empuña un arma blanca– y no me acuerdo de más», describió Asunción M. N. en medio de grandes sollozos. Aseveró que, si no fuera por su hijo, se habría ahorcado. E insistió: «No me acuerdo de nada más. Salí corriendo».

El fiscal le preguntó por el reloj de oro que se halló en su trastero a mediados de febrero de 2014, cuando fue arrestada, pero ella aseguró no habérselo llevado. «No le quité nada a esa señora», indicó. También tiró su bolso a un contenedor, tras decirse «Dios mío, qué he hecho». Eso sí, no se llevó sus joyas, según precisó, ni tiene su móvil, y tampoco le dijo a un transeúnte que la agredida había bebido.

El fiscal y la acusación particular aseguran que le seccionó la tráquea, la arteria carótida y la vena yugular izquierda de la víctima, idéntica forma de degollar del Estado Islámico, lo que se compadece mal con un tajo dado sin precisión.

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