07 de mayo de 2017
07.05.2017
Testimonio

La decisión más arriesgada y feliz

La ginecóloga le explicó que una vez se superaban los 40 años las estadísticas se complicaban, lo que le animó a someterse a una inseminación

07.05.2017 | 05:00

Una malagueña cuenta cómo decidió recurrir a una técnica de reproducción para ser madre en solitario. «Los niños sólo necesitan amor, cariño, diversión y dedicación», agrega la mujer.

«Novio puedes encontrar más tarde, para eso no hay edad, pero los óvulos se acaban», así de rotunda fue la ginecóloga de C. G. A, una malagueña que en una revisión rutinaria decidió preguntar a su médico cuánto podía esperar para tener hijos. La respuesta de la clínica fue clara y, más aún, los números. Le explicó que una vez se cumplen los 40 años –a ella le quedaban meses– todo se complicaba. Eso le animó a probar y convertirse en madre en solitario. «Lo que no sabía es que me iba a quedar embarazada a la primera», relata esta malagueña que hoy tiene 46 años y dos mellizos de seis.

Siempre tuvo claro que quería ser madre y tuvo el valiente gesto de recurrir a la inseminación artificial. Lo hizo en compañía de su hermana y sin haberlo anunciado al resto de su familia, por eso el shock de su madre fue mayor. A pesar de la sorpresa inicial, C. G. A. es hoy una madre que se apoya en su familia, que le ha permitido, con su ayuda, no renunciar a su sueño.

«Es la decisión más arriesgada, difícil y la que más feliz me ha hecho», cuenta la mujer, que admite que su condición de haber elegido ser madre en solitario hace que tenga el doble de trabajo, aunque, no obstante, apunta a que así se ven muchas otras mujeres que no lo han hecho con una técnica de reproducción, ya sea por haber enviudado o por otro tipo de circunstancias.

C. G. A. ha educado a sus hijos sin tabúes ni engaños. Prueba de ello es que los mellizos cuentan a sus amigos que no tienen padre con total naturalidad. «Desde que eran pequeños les contaba cuentos sobre los distintos tipos de familia», agrega, por ello sus hijos viven con naturalidad que en casa solo haya mamá.

«Los niños solo necesitan amor, cariño, diversión y dedicación», confiesa esta madre, que admite que hubiera preferido que tuvieran un padre pero que las circunstancias hicieron que no encontrase a la persona adecuada para ello. Por este motivo, anima a las mujeres que puedan verse en sus mismas circunstancias a recurrir a la maternidad en solitario. «No digo que sea fácil, pero tampoco lo es para otras familias».

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