29 de mayo de 2017
29.05.2017
Reivindicaciones

El paso de los años en Santa Rosalía-Maqueda

El edil socialista Sergio Brenes pide un plan integral para esta barriada con falta de infraestructuras accesibles, aparcamientos, limpieza
y seguridad y reclama que se ejecute una piscina

29.05.2017 | 05:00
Una mujer ayuda a su madre a bajar al asfalto desde una altura considerable. Hay mucha población mayor y tienen problemas de movilidad.

La barriada de Santa Rosalía-Maqueda, en el distrito de Campanillas, nació hace décadas después que muchos vecinos de Peñarrubia se vieran obligados a emigrar tras la construcción del pantano. Todo se hizo hace décadas, pero para el edil socialista Sergio Brenes es hora ya de elaborar un plan integral para este núcleo de población en el que viven más de 4.000 personas y que presenta déficits importantes tales como la falta de obras de accesibilidad o aparcamientos, limpieza, saneamiento y seguridad, así como de zonas verdes o de una piscina. El paso de los años, por tanto, ha jugado en contra de estos vecinos, que ahora piden inversiones para paliar los déficits de la zona.

Todos los problemas hunden sus raíces en el pasado. En la zona de Maqueda, edificada en una montaña, «las casas son antiguas, se hicieron en los ochenta en régimen de autoconstrucción, y eso plantea problemas: por ejemplo, en cuanto a la red de saneamiento y agua potable o asfaltado, lo que genera a su vez serios problemas higiénico-sanitarios. El otro día una rata mordió a un niño en el barrio, no hay tratamiento contra la presencia de insectos». El saneamiento y la red de agua potable son esenciales, según su punto de vista, y cifra hasta el déficit en inversiones hidráulicas: «El plan de infraestructuras básicas del distrito es de 50 millones de euros. El saneamiento se vierte al Arroyo Cantos, junto al colegio», añade.

Otro problema es en relación a la accesibilidad. Muchas calles de Maqueda se hicieron después que las casas y la cota del suelo se bajó, en algunos casos, un metro, por lo que hubo que elevar el terreno para que los vecinos pudieran salir de sus casas, hacer escaleras, aceras muy estrechas para que los coches pudieran pasar. Hoy, esos habitantes son mayores y muchos de ellos tienen serios problemas de movilidad. Hace unos días un hombre de 86 cayó desde una de estas elevaciones y se partió la cadera, algo que es habitual, critica Brenes. «Se bajó mucho el nivel, quedaron muchas casas por encima del nivel donde estaba la tierra, las calles tienen las aceras muy altas y es casi imposible para algunos vecinos salir de sus casas, están encarcelados. Los que ayer tenían veinte o treinta años hoy son mayores, y salir a la calle es un reto». El edil propone al Área de Accesibilidad hacer un estudio de la zona, porque la situación requiere de medidas particulares, no globales. «Habrá que ir casa por casa para hacer barandillas, rebajar cotas, construir o suavizar rampas». Ana Pozo, vecina de la zona, explica, asegura que «se han caído muchas personas. Ahí –señala a una esquina– cayó una señora que se rompió las gafas al sufrir un ictus, también se hizo daño en una rodilla». Este problema vendría de la mano de un nuevo acerado y aparcamientos para residentes y minusválidos. De hecho, creen que un terreno cercano puede servir como parking. «Hay zonas en las que puede entrar una ambulancia», aclara Pozo.

Carmen Domínguez señala que ella ha pedido que pongan una barandilla a la salida de la casa de su madre, a la que ya se le ha caído el carrito dos veces. «Llevamos tres años pidiendo barandillas, pero dicen que no podrían pasar los coches», subraya. El asfaltado, en algunas zonas, se asemeja más a la superficie lunar. Brenes recuerda que en el núcleo se baldea poco por parte de Limasa y que sólo hay una patrulla de la Policía Local para las tardes y los fines de semana.

Lo que sí destacan Pozo y Brenes es que hasta 2006 había una piscina, pistas deportivas y un restaurante. En 2009 se cerró, y no se ha vuelto a hacer una nueva. Además, esta infraestructura fue desvalijada. «Aquí venían niños de toda Málaga a nadar», explica Pozo. «Es esencial que hagan una nueva piscina y pistas para los niños, así como jardines», recalca. Brenes también asegura que el campo de fútbol de césped artificial, que costó una millonada, se levantó sobre una zona de drenaje natural. En las últimas lluvias, el agua se llevó parte del muro y eso ocurre cada vez que hay temporal, lo que a su vez motivó que saquearan el bar. Hoy, el solar es usado por los vendedores de droga.

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