30 de mayo de 2017
30.05.2017
Empleo

La hostelería afronta su primer verano con déficit de candidatos para las vacantes

El sector vuelve a tener problemas para encontrar perfiles que se ajusten a la oferta laboral del verano

30.05.2017 | 05:00

Los precios seguirán al ritmo del pasado año

  • Sube el consumo, también los contratos. Pero no los precios. Al menos, en lo que respecta a este verano, que salvo en el subsector del lujo, más propenso a este tipo de variaciones súbitas, no parece que vaya a sorprender con un encarecimiento general. Los bares y restaurantes seguirán en general con tarifas similares a las de 2016. Aunque no por mucho tiempo, ya que, según la patronal, la tendencia actual permite ver ya cerca cambios en la actividad.

La patronal justifica el cambio en el resurgir del resto de actividades, el crecimiento de la contratación y la reducción del personal de paso; CCOO habla de la escasez de los sueldos.

Para encontrar el precedente más cercano habría que remontarse a principios de la pasada década, cuando ni las escuelas de hostelería ni los programas de cocina estaban de moda y los jóvenes abandonaban en masa los estudios para hacer dinero en la construcción. Desde entonces nada más fácil en la Costa del Sol que encontrar a un cocinero o un camarero. Entre otras cosas, por la falta de aliento del resto de sectores. Una situación que este curso se ha empezado a revertir; hasta el punto de que por primera vez en mucho tiempo las empresas están teniendo problemas para encontrar personal y planificar la temporada de verano, que se aventura positiva, tanto en la evolución de la facturación como en el número de contratos.

Según indica José Simón Martínez, portavoz de Mahos-Amares, los establecimientos tienen previsto aumentar su volumen de efectivos para afrontar la temporada alta. Y muchos de ellos ya han empezado a escudriñar la bolsa de trabajo en busca de profesionales de refuerzo. La diferencia con respecto al curso pasado es que la operación ha dejado de resultar sencilla. Sobre todo, a la hora de encontrar empleados con oficio para determinados puestos. De acuerdo con el representante de la patronal, la razón va más allá del simple aumento de demanda. Y se sitúa muy en la línea no sólo de la marcha general del turismo, sino también de los avances –aún tímidos– que presenta el engranaje económico a escala provincial.

Los establecimientos, en suma, están contratando más. Y el incremento coincide con una despoblación creciente de la oferta, que ha dejado de nutrirse en bloque de todos los trabajadores que aterrizaban desde otros sectores en busca de oportunidades. La reactivación de actividades como la propia construcción, sin llegar a los extremos anteriores a la crisis, empieza a absorber al personal de paso. Un fenómeno, que, al margen de la incomodidad, entraña para José Simón Martínez un síntoma más que positivo: la recuperación económica y del propio pulso de la hostelería, en pleno crecimiento, pese a los altibajos y las fórmulas de subsistencia ensayadas durante el periodo de crisis.

Para este verano, se avecina continuidad. La patronal está convencida de que el negocio, subido al motor del turismo, volverá a crecer. Y con ello también sus números más sensibles, que son los relativos al empleo. Si se cumple el pronóstico que manejan los hosteleros, Málaga cerraría el curso con un balance sólido de tres años consecutivos de subida. Toda una inyección de autoestima y de confianza para un sector que en la última década se había acostumbrado a mirar con recelo los movimientos de los clientes, mucho menos predecibles que en épocas de estabilidad financiera y laboral.

El sector, en todas sus variables, se recupera. Y eso explica en gran medida que sea más difícil encontrar personal. Gonzalo Fuentes, responsable del área en CCOO, cree, no obstante, que los problemas no se deben tanto a la resurrección de otros sectores como a la falta de estímulos laborales para convencer a los profesionales con formación. «Los trabajadores que vienen de las escuelas , con mucha preparación, prefieren irse fuera porque las condiciones son mejores. Y los que estaban en plan nómada han regresado a sus actividades de partida, donde cobran más», razona.

El sindicalista insiste en que la situación repite un esquema ya observado en épocas anteriores. Y asegura que hasta que la hostelería no sea capaz de mejorar su oferta lo natural es que los mejores profesionales dejen de estar disponibles para los puestos de verano. «Estamos hablando de condiciones que generan mucha frustración. Nadie quiere trabajar echando más horas de la cuenta, sin fines de semana de descanso ni perspectivas de continuidad», puntualiza.

José Simón Martínez considera, en cambio, que los movimientos de este verano constituyen el primer paso para que toda la maquinaria de la industria empiece de nuevo a girar. «Se están dando indicios muy positivos y eso hará que más pronto que tarde retorne la confianza en el consumo y se pueda pagar más y se vuelva a la rentabilidad», indica.

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