10 de septiembre de 2017
10.09.2017
Psiquiatra

"La mejor intervención ante el suicidio es preguntar por ello a quien lo menciona"

Lucía Pérez Costillas es responsable del programa de prevención del suicidio

10.09.2017 | 05:00
La experta recuerda que el abordaje ante el suicidio debe ser global e integral.

Recuerda que el 95% de las personas que se suicidaron padecían una enfermedad de salud mental lo que, a su juicio, requiere de un abordaje global para evitar que personas con una patología que se puede resolver se quiten la vida al no encontrar una salida.

Conoce los entresijos de las conductas suicidas y ha ayudado a multitud de pacientes a superar una ideación suicida. Admite que la familia sufre con estos duelos más que con otros porque la culpa es difícil de asumir y apuesta por la prevención y por saber escuchar para huir de la segunda causa de muerte en menores de 30 años.

El suicida, ¿es capaz de recuperarse?
La idea suicida es una situación puntual de la que uno sale, la ideación suicida está en el contexto de una enfermedad mental, de hecho la que más representa la conducta suicida es la depresión y esta tiene unos índices de curación muy por encima del 60 o 70%. Las cifras son inciertas, pero hay más gente que ha tenido una ideación suicida que gente pueda tener una diabetes. En encuestas escolares se habla de ideación suicida por encima del 10 o el 15%.

¿Y la salud mental, en qué medida afecta?
Estas conductas aparecen sobre todo en personas con trastornos afectivos, depresivos en general, de las patologías en las que tiene más frecuencia es el trastorno bipolar. Otra que hay que destacar mucho es el consumo de drogas, tanto si es la única patología presente como si está asociada a otra patología, como ansiedad o depresión. La gente que llega a consumar el suicidio en más de un 95% tiene una enfermedad mental.

¿Hay cada vez más suicidios y, en consecuencia, más enfermedades mentales?
No hay cada vez más suicidios, el problema es que no logramos que descienda pero las cifras se mantienen con pequeñas variaciones, aunque son la segunda causa de muerte en menores de 30 años. Hace años las cifras de muertes por accidentes de tráfico estaban a la cabeza, pero se establecieron medidas, el problema es que el suicidio es un tema tabú que no sólo implica al sistema sanitario, sino a muchos agentes, y el problema es que no hay un programa de prevención del suicidio global en este país. En la OMS se habla de varios puntos fundamentales para la prevención: restringir el acceso a los medios de suicidio, identificación y tratamiento temprano para la formación del personal sanitario y los agentes sociales, seguimiento y apoyo de la sociedad, introducción en la lucha contra las drogas y el apoyo y difusión en los medios de comunicación. El suicidio es un problema sanitario pero que requiere de una respuesta global.

El doble de suicidios que de accidentes de trafico y, sin embargo, no hay campañas. ¿Se lo toma en serio la Administración?
Tiene que haber una mayor implicación política, pero sí es cierto que a nivel nacional y autonómico, en concreto en Andalucía, la Consejería de Salud ya ha creado un grupo motor para el abordaje, pero son medidas recientes que irán dando resultados. En Málaga el Ayuntamiento lleva apoyando un programa desde hace tres años y los medios poco a poco son más conscientes. Estamos empezando a que se tome en serio, hasta ahora el tabú es un factor muy importante y hay muchos mitos que hacen que no se detecten los casos de manera precoz, lo más importante es la prevención, saber escuchar. Un mito va más allá de frases erróneas, es parte de la cultura e incide en profesionales de la salud, como profesionales de la educación o trabajadores sociales.

Hoy día hablar de suicidio sigue siendo tabú. ¿De verdad contarlo no ocasiona el llamado efecto contagio?
El peligro de contagio existe y está descrito, pero no produce contagio contarlo, sino contarlo mal. Contarlo bien es una forma de prevención, contarlo mal es una forma de contagio. Contar los suicidios de los famosos es mal contarlo, porque se hace de forma novelera que puede hacer que uno de sus fans, buscando parecerse, lo haga. Pero si aprovechamos que hay un suicidio para hablar de prevención sí se debe contar, siempre que se haga siguiendo la normativa, los medios sois parte fundamental porque sois nuestra arma para apostar por la vida y decirle a la gente que no está sola.

¿Cuáles son los motivos por los que alguien piensa en quitarse la vida?
Hay una serie de factores de riesgo aparte de la enfermedad mental. Por ejemplo en gente joven o adolescentes los problemas familiares y de pareja suelen ser los más habituales. En personas mayores, en los ancianos hay riesgo, lo intentan pocas veces pero lo consuman, de cada 100 que lo intenta lo consigue uno o dos, pero en los ancianos la proporción es de diez a uno. En ellos los factores de riesgo son la soledad, la enfermedad crónica y la enfermedad mental. En el tramo intermedio de edad hay muchos factores de riesgo, como la enfermedad mental, el trastorno bipolar, la psicosis, el consumo de drogas, la crisis, el paro, o los problemas personales.

Quién lo pasa peor tras un intento de suicido, ¿la familia o el paciente?
Es una pregunta difícil. Los intentos de suicidio repercuten mucho en la familia, cualquier enfermedad repercute mucho, pero los intentos de suicidio aún más porque llenan de culpa al familiar. En los que se consuman el duelo es complicado y peor, hace que haya más riesgos en la familia. Hay factores genéticos que podrían tener qué ver, además de que supone un fuerte impacto en la familia.

Por cada suicidio hay 25 intentos. ¿Los intentos son llamadas de atención?
Son intentos que no pueden llevar a consumar, son una de las causas más frecuentes de ingresos psiquiátricos, es una patología de gravedad. ¿Por qué no se llega a consumar? Una persona llega a la ideación suicida no desde la seguridad, sino desde la ambivalencia, es vulnerable, con depresión, sin recursos y lo intenta. ¿Por qué no lo consigue? Eso es multifactorial, una vez ha tomado las pastillas, se arrepiente y piensa que va a ponerse peor, enfermar? Si es una precipitación avisan los vecinos.... muchos llegan a superarlo o quedan con lesiones físicas y es peor. En personas con personalidades más impulsivas lo intentan de forma más violenta.

¿Y cómo lo hacen en Málaga?
Es como la tónica española, en general sigue siendo la causa más frecuente el ahorcamiento, pero en los últimos años la precipitación empieza a tener mucho peso incluso en los jóvenes. La precipitación es el método más frecuente de consumar. Los intentos son más con tomas de pastillas, muchas veces no es que no quieran matarse, sino que toman pastillas que no les matan.

¿Cuántos suicidios son fruto del impulso y cuántos son meditados?
De los consumados hay más premeditados. Son más violentos y más premeditados, no hay mucha bibliografía porque los intentos no se recogen si siquiera en la Clasificación de las Enfermedades Mentales, donde no está catalogado como enfermedad. Sabemos cuantas depresiones tenemos, y entre un 10 y un 20% se suicidan.

¿Qué señales debe tener en cuenta un conocido o familiar para sospechar de una idea suicida?
Un cambio de conducta, un aumento del consumo de drogas, que empiece a regalar o repartir cosas. Más del 50% que se quita la vida avisa antes a un familiar, por eso hay que tenerlo en cuenta y estar a la escucha, o ver una bajada importante del estado de ánimo, que se aísle, que vean que acumula medicación... Muchos de ellos dan señales diciendo que quieren morir, que la vida no tiene sentido, pero la gente no se lo toma en serio y lo ven una llamada de atención. ¿Cuántas veces hemos oído eso de ´para esto me muero´? La mejor intervención en suicidio es preguntar por ello, porque en el momento que la persona con idea suicida lo cuenta está haciendo una depositación. Que la persona no esté sola.

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