10 de septiembre de 2017
10.09.2017
Derechos Sociales

Oilli, salvada por unos ángeles en furgoneta

La unidad he resuelto con éxito esta semana el caso de una finlandesa que tuvo daños neurológicos de viaje

10.09.2017 | 19:27
La unidad recoge a la mujer en la residencia Grandevita

Probablemente Oilli había oído hablar de la Costa del Sol en las noticias de uno de los canales televisivos de Helsinki. O puede que viese un anuncio que le atrapó en el escaparate de una agencia de viajes de la capital nórdica. Una vista de la Catedral, puede que el cubo del Pompidou con reclamos para visitar la ciudad de Picasso.

Oilli no se lo pensó y se aventuró a venir hasta el sur de España con la intención de disfrutar del sol, la playa, la cultura y una buena gastronomía.

Pero un buen día, cuando volvía de la playa, se perdió. No sabía qué había hecho, tampoco dónde estaba ni cómo se llamaba. «La recogió la policía pensando en que podía tener algún otro problema, como alcoholismo, pero vieron que no estaba bien y llamaron a la unidad de emergencia social», cuenta la directora del área de Derechos Sociales del Ayuntamiento de Málaga, Ruth Sarabia.

La trasladaron hasta la Unidad de Salud Mental del Hospital Civil, donde los profesionales diagnosticaron que padecía deterioro cognitivo y que necesitaba tratamiento específico.

Poco a poco y, gracias a la ayuda de los profesionales y de la medicación, se acordó de que estaba de viaje y que se hospedaba en un hotel. Entonces, descubrieron su identidad. «No tenía dinero, estaba sola, hablamos con el Ayuntamiento de Helsinki y descubrimos que no tenía redes», cuenta. Entonces, decidieron trasladarla hasta allí con un trabajador social de la unidad, que viajó con ella hasta su país, donde la recibió una homóloga finlandesa.

«Las autoridades finlandesas se han quedado sorprendidas de la atención que hemos dado, ellos no tienen nada parecido allí», relata Sarabia, que espera que ahora reciba una atención del daño neurológico que padece, más teniendo en cuenta que no tiene familia y que vive sola. Esta semana, el Ayuntamiento recibió una carta de agradecimiento desde Helsinki agradeciendo las molestias. «Estamos muy contentos porque no tenía sentido que esta persona estuviera aquí. Si pasa en otro sitio habría acabado viviendo en un parque, estamos satisfechos porque se ha resuelto con éxito», zanja la directora del área de Derechos Sociales.

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