29 de octubre de 2017
29.10.2017
Sanidad

"En España hacen falta más trabajadores sociales, terapeutas ocupacionales o psicólogos que diputados"

Entrevista al presidente de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, José Antonio López Trigo

29.10.2017 | 05:00
El geriatra José Antonio López Trigo en su despacho.

En corto

  • ¿Se está convirtiendo la esperanza de vida en un problema?
    No me gusta hablar de envejecimiento y problema. A mí me gusta hablar de envejecimiento y logro social. Lo que es un drama es que la gente se muera muy joven pero lo que sí tendremos que procurar es que la vida no solo sea larga, sino ancha y tengamos una calidad de vida con bienestar y que la gente no empobrezca.
  • ¿Habrá que aumentar algunos perfiles profesionales para atender las necesidades de los mayores?
    Por supuesto. Por ejemplo, en Andalucía es una absoluta vergüenza, y es discriminatorio para las personas mayores, que médicos especialistas en geriatría no los atiendan dentro del sistema público de salud. ¿Nos planteamos que el traumatólogo deba estar?, ¿y el digestivo o el médico de familia? Posiblemente lo que haga falta es un médico integrador que no es el internista. Las patologías de las personas mayores tienen una formación especializada igual que la de los niños. Eso se llama geriatría. Igual hacen falta más trabajadores sociales, más terapeutas ocupacionales, más psicólogos y fisioterapeutas que diputados. Seguro que la población agradece.
  • La tecnología es el entretenimiento y cada vez existe mayor tasa de obesidad en edades más tempranas. ¿Cómo prevé la vejez de las nuevas generaciones?
    Si esto nos somos capaces de cambiarlo será mala, malísima porque va a haber una carga de dependencia enorme. La dependencia tiene muchísimo que ver con lo cardiovascular. Lo que hace más dependiente a la gente son las enfermedades cardiovasculares y las degenerativas. En Andalucía hay un 25% de los niños fuera del peso ideal, la tasa de obesidad infantil es del 11 o 12 %. Un niño de diez años obeso hoy, si no lo corrige, con 35 es hipertenso, con 45 ha tenido un infarto y con 60 años puede estar en una silla de ruedas. Volvemos a la prevención. Hay que arreglarlo hoy.

A sus 57 años, este malagueño preside desde 2013 la sociedad que representa al colectivo que cada vez gana más población, los mayores. Un nuevo modelo demográfico que presenta un auténtico desafío sobre cómo gestionar los recursos sanitarios para que sean más eficientes o que pasará a partir de 2025, cuando la caja de las pensiones -a su juicio- esté casi vacía. Una de las medidas que exige es la entrada de la especialidad de Geriatría en la cartera de la sanidad pública andaluza, una situación que califica como «bochornosa» y que solo se da aquí y en el País Vasco

­En la sala de espera de su consulta, en plena calle Cristo de la Epidemia, las paredes están revestidas con más de 20 títulos variados. Cuidados paliativos, patologías vasculares o la asistencia al congreso mundial de medicina de urgencia son algunos de los diversos diplomas que acumula. En su despacho, una bonita colección de plumas estilográficas capta la atención de cualquier paciente algo observador.

España es el tercer país de la UE con más mayores de 80 años, por detrás de Grecia e Italia, países mediterráneos con economías similares. ¿Es casualidad?
No es una casualidad que haya gente muy mayor. Las tasas de envejecimiento aumenta porque están aumentando los muy mayores. No llega tanta gente a mayor como la gente que más envejece. Eso va a ser así hasta 2020 ó 2025 que llegaremos a esa edad los que venimos del baby boom.

2025. ¿Qué va a pasar a partir de ese momento?
Que se va a disparar esto porque nos vamos a incorporar a los 65 y más un grupo muy importante. Y el por qué tenemos tantas personas en el ámbito mediterráneo es fundamentalmente porque aquí se cuida muy bien a la gente. No entro en la medicina o investigación, que también, pero nuestros mayores envejecen muy bien por los buenos cuidados que reciben de la sociedad y la familia.

Pensiones y sanidad son los principales retos en este escenario, pero ¿hay más?
Entre pensiones y sanidad,ahí está casi todo lo que va a demandar la gente. Luego está la cultura, el ocio... Cosas importantes pero que aportan otros pluses. El centro de la calidad de vida es que uno sea autónomo, que no precise de ayuda y que tenga los recursos necesarios para hacer lo que quiera.

Entre 2020 y 2030 España será el país más longevo. ¿Cómo hemos llegado a esta situación?
Hay una forma de vida, más que la dieta, el clima y las costumbres. Tenemos una forma de vida diferente, más activa, nos relacionamos más. En Suecia, a las siete de la tarde en invierno no hay nadie por la calle, aquí entras en un bar si hace frío. También influye la dieta mediterránea. En España comemos de otra forma, un tipo de alimento que está más cerca de lo natural que en otras culturas. Es una mezcla de circunstancias, junto al buen cuidado y los sistemas de protección social, que en España son muy buenos.

¿Podría decirse que relacionarnos y comer bien alarga la vida?
Por supuesto y totalmente convencido. La gente que vive relacionándose con otros vive más años y eso está demostrado en estudios. La gente que tiene una forma de ver la vida positiva vive de 5 a 7 años más y está demostrado por la Universidad de Londres. Hay anécdotas muy desgraciadas como ese incendio que hubo en un edificio en Londres en el que murieron tantas personas. La gente no sabía quién era su vecino y si estaba vivo o muerto, ¿tú crees que eso en España ocurre? Aquí no. Aquí echas de menos al del octavo.

¿Cuenta España con algún plan para abordar este nuevo modelo demográfico?
Está habiendo intentos de generar planes. Hablamos de envejecimiento activo o positivo y es el gran reto. La forma de prevenir la dependencia y mantener la autonomía de las personas es hacia donde tienen que ir nuestras sociedades. Ya tenemos advertencias por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que hizo un documento en 2015 sobre envejecimiento y salud y se habla de envejecer activamente y participar en la sociedad.

Pensiones. ¿En qué momento pronostica que el Gobierno tendrá un problema real para pagar?
Realmente no podría decir un año pero se supone que alrededor de 2025 estará la caja de pensiones a ras o un poco por debajo ya de a ras, aunque desde este año se están haciendo transferencias desde otros sitios a cajas de pensiones. Posiblemente lo que habrá que cambiar es el modelo tributario. Nosotros, los que trabajamos, no pagamos nuestra pensión, sino que pagamos la pensión de los que ahora mismo han llegado a la edad de poderla disfrutar. Posiblemente eso deba de cambiar y no sé si será que cada uno coticemos para nuestra pensión o que tengamos un plan de pensiones individual, y no que sea el Estado el que gobierne el plan de pensiones. No lo sé, no soy experto en Economía pero si sé que lo que no es justo es que quien ha trabajado toda la vida ahora tenga la espada de Damocles en lo alto de la cabeza a ver si le quitan la pensión o los que estamos trabajando estemos con la convicción de que posiblemente no nos toque nada.

Hablo de un nuevo modelo tributario. ¿Vamos tarde?
Tarde vamos desde hace mucho tiempo para muchas cosas porque fundamentalmente, y no lo digo como crítica si no como observación personal, las políticas se hacen para el minuto siguiente. Son muy cortoplacistas y creo que es porque las políticas largoplacista no las recogen nunca y tú quieres justificar lo que estás haciendo con algún fruto inmediato. Posiblemente vayamos tarde pero si modificamos nunca es tarde si la dicha es buena. Desde luego el modelo no parece el adecuado porque nos estamos comiendo las reservas y cada vez va a haber más reservistas.

En la actualidad un niño comienza el colegio a los 3 años y ya no se podrá jubilar hasta los 67. ¿Tiene sentido todo esto?
Yo creo que tiene sentido que la gente trabaje mientras quiera y mientras pueda. Por qué no va a seguir ejerciendo un profesor, un médico, un periodista hasta los 70 ó 75 si tiene facultades. El problema es que eso no se lo puedes pedir a todos los trabajos, ya no solo al de carga física, sino en los trabajos que el cuerpo acompañe a las circunstancias laborales. En nuestro país hemos pasado de sentir que las personas mayores son el centro a que son un estorbo y consumidores de recursos. Muchas veces, cuando voy a reuniones, oigo que la prescripción farmacéutica en los mayores supone el 75 por ciento del gasto en la sanidad. ¿Y qué? Trabaje usted para que haya menos enfermedades del mayor, para que los factores de riesgo cardiovasculares provoquen menos discapacidad o para que haya menos demencia. El trabajo en prevención es muy difícil porque no tiene frutos inmediatos.

Vivir más años aumenta el riesgo de desarrollar más patologías. ¿Lo soportará la Seguridad Social?
Esto lo tiene que soportar nuestra Seguridad Social. Yo no me planteo si puede o no, lo tiene que soportar. Distinto es que el soporte no tenga que ser más complejo y caro. Tiene que estar hecho con sentido común y tenemos una advertencia muy seria de la OMS que dice que hemos hecho unos maravilloso hospitales para enfermedades agudas y están atendiendo enfermedades crónicas. Lo primero es que ya estamos atendiendo a personas en el sitio que no es el más adecuado. Estamos haciendo cosas de una forma más costosa, compleja, que genera listas de espera. En nuestro sistema de salud público, que es extraordinario, fallan cosas sencillas. No alcanza los modelos de prevención que deberíamos porque la prevención necesita tiempo y el profesional no tiene tiempo para dedicarse a eso. No es lógico que un médico en una consulta tenga 45 números todos los días y cuatro horas para verlos porque esa ratio de atención no se da en ningún trabajo. Tenemos centros de salud que atienden enfermedad y salud no es eso.

¿Cómo hay que hacer las cosas?
Las enfermedades crónicas es lo que más afecta a la personas mayores. Habría que especializar la atención. De las personas que van a urgencias de Carlos Haya o del Clínico, que están tan saturadas porque la atención en primaria no les llega a la velocidad que necesitan, se ingresarían muchísimas personas menos en el hospital de agudos si en el grupo de clasificadores hubiera especialistas en personas mayores. En los sitios de nuestro país donde hay clasificadores y especialistas en discriminar en urgencias quién ingresa y quién no, se ingresan mucho menos. Diagnostica y deriva a su casa pero hemos perdido mucho de la atención domiciliaria a personas con discapacidad. Vamos a un sistema muy complejo y costoso con mucha tecnología, pero estamos desade cuando lo que hacemos. Si en vez de tener una persona en Carlos Haya con una cadera rota 20 días ingresada, tienes un equipo que le opera y que al día siguiente empieza la rehabilitación y se pone en manos de un médico ortogeriatra, esa persona a los dos días puede estar en su casa y al tercer día puede ir el fisioterapeuta. Si tú haces diez atenciones diarias te va a salir la atención total en 50 euros. La cama de Carlos Haya cuesta 600 euros. Y, además, la dejo vacía para los que están en lista de espera.

Antes, lo habitual era ser una familia numerosa. Ahora que existe mayor riqueza y bienestar es difícil tener uno.
Antes trabajaba uno de los dos pero por fortuna se ha incorporado la mujer y paga un tributo. Unas veces porque quiere desarrollarse profesionalmente y otras porque el mundo laboral hace jodida la conciliación. Antes lo hacíamos todo a base de sacrificio y esa cultura ha desaparecido y por fortuna porque siempre era a costa de la mujer. Por otro lado para llegar a final de mes o trabajan los dos o está complicado. O beneficiamos que la mujer pueda compatibilizar y tener hijos o esto se pone cada vez más feo. Tenemos un hijo con siete tabletas en vez de cinco hijos con una caja de juegos reunidos en el centro.

¿Cómo podríamos cambiar esta dinámica?
Primero, beneficiando a quien pueda tener hijos. Con cuatro semanas por maternidad no se arregla. En los países nórdicos se dan hasta dos años y lo importante es que tú dejes al niño en la guardería con la garantía de que traga y anda solo. Que uno de los dos se pueda liberar más tiempo. Y segundo que no sea carga para optar a un trabajo ser mujer y estar en edad fértil. Hay que lograr que el desarrollo profesional y personal no sea incompatible con tener hijos. Y no vale hacer políticas tipo por hijo que nazca 2.000 euros, ¿eso para qué?, ¿para el bautizo, no? Volvemos a lo de antes, políticas cortoplacistas.

¿Y Málaga?
Málaga es un sitio muy bueno para envejecer. Tenemos coberturas sociales aceptables, clima, ambiente, cultura, una dieta que si uno quiere que sea sana, es sana y luego, un acompañamiento social importante.

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