Allí acuden quienes no tienen otro sitio dónde ir. Ni familia a la que acudir. No tienen un techo donde alojarse. Personas que se preguntan qué sentido tiene vivir, por qué nadie les quiere... adictas a la droga o al alcohol, en algunos casos; con desequilibrios y afecciones mentales, en otros. Calor y café, el centro de acogida nocturna de Cáritas en Málaga, les ofrece la posibilidad de pasar allí las noches. Hace un año que abrió sus puertas y en este tiempo ha cubierto siempre sus 20 plazas. Pero para sus gestores, lo más importante es que más de un centenar de usuarios han dado un primer paso para recuperar su vida.

Han vuelto a contactar con familiares, han recuperado hábitos de higiene o han empezado a buscar trabajo... y 31 personas lo han encontrado, mejorando de forma considerable su situación personal y familiar. El director de Cáritas diocesana en Málaga, Francisco Sánchez de las Heras, el delegado para la acción socio caritativa del Obispado, Gabriel Leal, y el director de Calor y Café, Vicente Jiménez, han ofrecido esta mañana el balance del primer año de actividad de este centro, desde el 1 de enero de 2017, "dar a conocer los principales logros, retos y dificultades a la sociedad en general y, en especial, a todas las personas que hicieron posible la creación de este centro y su posterior sostenimiento".

Un equipo de 7 trabajadores y más de 30 voluntarios (entre los que se encuentran un sacerdote y una religiosa) han atendido a 328 personas, de las cuales165 han acudido por iniciativa propia, 116 desde Puerta Única, otras 2 derivadas por los distintos equipos de calle (Pozo Dulce, Cruz Roja o Municipal) y 3 por Cáritas Parroquiales.

Las personas que han acudido al centro han permanecido durante una media de 15 días.

De manera voluntaria han abandonado el centro 123 personas, lo que supone un 37% del total de acogidos. Desde Calor y Café se han derivado a Puerta Única a 111 personas donde se les asigna el recurso adecuado para que inicien un proceso de recuperación personal.

Los responsables de Calor y Café destacaron que 95 personas han accedido a plazas de los recursos de la Agrupación de Desarrollo, y 31 personas (9%) han hallado una salida socio-laboral. "Todo ello gracias a la coordinación con las entidades que componen la Agrupación de Desarrollo, que son las que programan los procesos de intervención con estas personas", dijo Francisco Sánchez.

Por su parte, Vicente Jiménez hizo alusión a que la mayoría de los atendidos son hombres de nacionalidad española con una edad media de 45 años. "Es una edad media muy joven la que está sumida en la desesperanza", remarcó por su parte Gabriel Leal.

Calor y Café es un centro de servicios, de finalidad asistencial-promocional, ya que además de proporcionar abrigo durante las horas nocturnas, se favorece la generación de vínculos, ofrece un espacio de referencia donde se poder empadronarse y empezar así el proceso de recuperación personal y de reducción de daños para prevenir un mayor deterioro. Está abierto de 21.00 a 9.00 horas.

Su apertura aportó 20 plazas más en la capital para atender a personas sin hogar. Pero aún serían necesarias otro centenar más de camas en Málaga, ya que entre 85 y 95 personas viven todavía en la calle, según señaló Sánchez de las Heras. "En Málaga hay 243 camas, públicas y conveniadas, pero serían necesarios más recursos públicos para atender a toda la población sin hogar", insistió.