11 de enero de 2018
11.01.2018
Asistencia social

Cáritas alerta de que el boom de los pisos turísticos impide alquilar a familias necesitadas

"Ni siquiera con el dinero por delante les alquilan ni una mala habitación", señala el vicario - Calor y Café ayuda a más de un centenar de "sin techo" a recuperar su vida durante su primer año abierto

11.01.2018 | 05:00
En la capital todavía viven en la calle unas 90 personas y Cáritas pide más recursos públicos para atenderlas.

El acceso a la vivienda es prácticamente imposible en muchos puntos de la capital y la Costa del Sol. El boom de los pisos turísticos y la alta rentabilidad de estos alquileres alientan a los propietarios a reservar sus casas para ofrecerlas en las plataformas digitales a inquilinos de corta temporada. Los precios se han disparado un 25% en solo un año en muchas zonas. Cáritas ya también alerta de las tremendas dificultades que tienen las familias sin recursos, lo que impide que puedan llevar una vida normalizada, ya que «ni siquiera con el dinero por delante les alquilan una mala habitación».

El vicario de para la acción caritativa y social de la diócesis, Gabriel Leal, y el director de Cáritas en Málaga, Francisco Sánchez de las Heras, pusieron énfasis en esta situación durante la presentación del balance del primer año de actividad del centro de acogida Calor y Café, que abrió sus puertas el 1 de enero de 2017. Sánchez insistió en que el fenómeno recientemente bautizado como aporofobia, es decir, de rechazo a los pobres, existe también en estos casos, cuando los arrendatarios descartan alquilar sus casas a estas familias «por sus antecedentes de pobreza aunque tengan garantizada la ayuda de los Servicios Sociales durante tres años».

Los responsables de Cáritas fueron ayer bastante críticos en este sentido y, de forma paralela, pidieron más recursos públicos para atender a las personas que todavía tienen que dormir en la calle y que cuantifican en unas 90 en la capital. «En Málaga hay 243 camas, entre públicas y conveniadas, pero serían necesarios más recursos públicos para atender a toda la población sin hogar», dijo el director de Cáritas.

Asistencia nocturna

Calor y Café es un centro de servicios, de finalidad asistencial-promocional, ya que además de proporcionar abrigo durante las horas nocturnas, se favorece la generación de vínculos, ofrece un espacio de referencia donde se poder empadronarse y empezar así el proceso de recuperación personal y de reducción de daños para prevenir un mayor deterioro. Está abierto de 21.00 a 9.00 horas.

Su apertura aportó 20 plazas más en la capital para atender a personas sin hogar. Pero, según los datos de Cáritas, aún serían necesarias otro centenar más de camas en Málaga.

En este tiempo, todas las noches del año se han ocupado esas 20 plazas con las que cuenta y, en la mayoría de las ocasiones, se ha superado esta cifra, llegando a 25 personas algunos días de agosto.

Allí acuden quienes no tienen otro sitio dónde ir. Ni familia a la que acudir. No tienen un techo donde alojarse. Personas que se preguntan qué sentido tiene vivir, por qué nadie les quiere... adictas a la droga o al alcohol, en algunos casos; con desequilibrios y afecciones mentales, en otros. Calor y café les ofrece la posibilidad de pasar allí las noches. Pero para sus gestores, lo más importante es que más de un centenar de usuarios han dado un primer paso para recuperar su vida.

Han vuelto a contactar con familiares, han recuperado hábitos de higiene o han empezado a buscar trabajo... y 31 personas lo han encontrado, mejorando de forma considerable su situación personal y familiar.

Junto al director de Cáritas diocesana y el delegado para la acción socio caritativa del Obispado, asistió el director de Calor y Café, Vicente Jiménez, para «dar a conocer los principales logros, retos y dificultades a la sociedad en general y, en especial, a todas las personas que hicieron posible la creación de este centro y su posterior sostenimiento».

Un equipo de 7 trabajadores y más de 30 voluntarios «muy vocacionales y generosos», según Leal (entre los que se encuentran un sacerdote y una religiosa) han atendido a 328 personas, de las cuales 165 han acudido por iniciativa propia, 116 desde Puerta Única, otras 2 derivadas por los distintos equipos de calle (Pozo Dulce, Cruz Roja o Municipal) y 3 por cáritas parroquiales.

Las personas que han acudido al centro han permanecido durante una media de 15 días.

De manera voluntaria han abandonado el centro 123 personas, lo que supone un 37% del total de acogidos. Desde Calor y Café se han derivado a Puerta Única a 111 personas donde se les asigna el recurso adecuado para que inicien un proceso de recuperación personal.

Los responsables de Calor y Café destacaron que 95 personas han accedido a plazas de los recursos de la Agrupación de Desarrollo, y 31 personas (9%) han hallado una salida socio-laboral. «Todo ello gracias a la coordinación con las entidades que componen la Agrupación de Desarrollo, que son las que programan los procesos de intervención con estas personas», dijo Francisco Sánchez.

Por su parte, Vicente Jiménez hizo alusión a que la mayoría de los atendidos son hombres de nacionalidad española con una edad media de 45 años. «Es una edad media muy joven la que está sumida en la desesperanza», remarcó Gabriel Leal.

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