12 de marzo de 2018
12.03.2018
La Opinión de Málaga
Artesanos

Devolver la vida a la historia del arte

En 2013, en plena crisis económica, los malagueños José María Muñoz-Poy y Rafael Aguilera fundaron Santa Conserva

12.03.2018 | 05:00
José María Muñoz-Poy restaura un bordado decimonónico de seda e hilo de metal de la Catedral de Almería, en la sede de Santa Conserva.

En la calle San Patricio, 10, una empresa de conservación y restauración de piezas de arte, es la única de la provincia de Málaga especializada en la recuperación de piezas textiles - Acaban de colaborar con una exposición de Sorolla en el Museo Thyssen de Madrid

En Santa Conserva no faltan bisturíes, jeringuillas ni tampoco agujas quirúrgicas curvas, como las que se usan en las operaciones. Aquí, en el número 10 de la calle San Patricio, frente al Santuario de la Victoria, trabajan auténticos cirujanos del arte.

«Hay que dedicarle muchas horas, es un trabajo muy lento que requiere paciencia y detenerse muy bien en cada proceso», detalla Rafael Aguilera, nacido en Villanueva del Trabuco hace 36 años. Este licenciado en Historia del Arte puso en marcha el negocio en 2013, con el licenciado en Bellas Artes José María Muñoz-Poy, malagueño de 31 años, después de coincidir con él en un máster de conservación en Valencia. «Recién terminamos y en plena crisis dijimos: montamos la empresa y para adelante», cuenta Rafael.

El porqué del nombre, Santa Conserva, lo explica José María: «Siempre que se habla de este trabajo se habla de restauración, pero lo principar es conservar, era una forma de dignificar la conservación». Un ejemplo: acaban de realizar unas protecciones de cuero para la Cofradía de la Humildad de Málaga capital.«Las protecciones se hacen para que las imágenes no se arañen a la hora de vestirlas». Ya cuenta con protección de este tipo la hermandad de gloria de Los Remedios de Los Mártires.

Pero además, Santa Conserva ofrece algo único en la provincia de Málaga: la restauración textil, de la que es especialista José María Muñoz-Poy: «En Málaga no hay nadie que restaure textil, salvo nosotros», explica, al tiempo que lamenta el intrusismo laboral que, al no seguir los criterios de la restauración, puede provocar daños serios a las piezas. «El textil parece algo que todo el mundo puede hacer y al final hay destrozos, por desconocimiento, y no se puede volver atrás», señala José María, mientras restaura un bordado decimonónico de seda e hilo metálico de la Inmaculada, procedente de la Catedral de Almería, con problemas de rotos y oxidación del metal.

Los expertos de Santa Conserva acaban de realizar además un trabajo para el Museo Thyssen de Madrid: han restaurado un vestido veraniego de organza de finales del XIX, propiedad de un coleccionista malagueño, Francisco Zambrana,  para acompañar una exposición de Sorolla que puede verse todavía y que les supuso dos semanas completas de trabajo.

«El tejido solo se afianza, se consolida con un tejido nuevo mediante puntos de restauración que son como costuras», explica José María Muñoz-Poy.

Vélez-Málaga

Los dos artistas tienen como clientes a un buen número de coleccionistas privados, muchos de los cuales compran en subastas y que les remiten cuadros, esculturas, abanicos, vestidos antiguos... y en tan pocos años al frente de Santa Conserva, son más que conocidos entre las cofradías y hermandades de Vélez, por su trabajo de restauración de la talla de Jesús Nazareno el Pobre, la popular archicofradía, para la que ya tienen el encargo de restaurar, después de Semana Santa, una túnica bordada del siglo XVIII.


En otra de las salas de Santa Conserva, mientras suena Radio Clásica, Marina Riera, graduada en Conservación y Restauración de bienes culturales, limpia unas flores de metal. Las flores procesionarán en el trono de la Esperanza de Vélez.

También de la capital de la Axarquía es una excepcional talla de San José del siglo XVII, de la escuela de Pedro de Mena ,que está recuperando el esplendor perdido. Una vez lista, la imagen volverá al culto en la iglesia de San Juan. «Es curioso que estas piezas del siglo XVII, por la calidad de los materiales buenos que empleaban se suelen conservar mucho mejor y suelen ser mucho más agradecidas que los materiales empleados, por ejemplo, en el siglo XX», subraya Rafael Aguilera.

A los expertos les gustaría restaurar «una buena imagen de procesión o un buen manto», comenta José María Muñoz-Poy, que recalca que con una buena conservación anual preventiva para muchas de estas piezas, se puede evitar la restauración. Y de paso, se ahorra dinero.

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