Es el cuarto cáncer que más muertes provoca entre las mujeres detrás de los de pulmón, mama y colon y el más mortífero de los tumores ginecológicos; sin embargo, el cáncer de ovario es uno de los más desconocidos. En España se diagnostican 3.300 nuevos casos representando el 5,1 por ciento de todos los que padecen las mujeres. Son pocos en comparación con otros tumores pero su tasa de supervivencia es aún baja: cerca del 60 por ciento al quinto año. El por qué de esta elevada mortalidad hay que buscarlo en que este tumor avanza de manera silenciosa o con unos síntomas tan difusos que, en la mayoría de ocasiones, se confunden con otros problemas menores de salud.

Molestias abdominales vagas, hinchazón, sensación de estar llena después de haber comido aunque sea poco, molestias al orinar o un sangrado a destiempo son algunos de estos signos de alarma que, en demasiadas ocasiones, se confunden. Los especialistas destacan que todavía no existe ninguna prueba específica que ayude en la detección precoz del tumor como pasa en el de mama con el cribado por mamografía o en el test de sangre en heces para el de colon.

«Mensaje positivo»

«Aún no tenemos ningún sistema rentable médicamente que nos ayude en el diagnóstico precoz aunque hay muchos especialistas trabajando en ello y el mensaje a trasladar es positivo», explica Andrés Poveda, oncólogo médico y presidente del Grupo Mundial de Investigación en Cáncer Ginecológico (GCIG por sus siglas en inglés). Según Poveda, el avance en este campo podría venir de la mano de la genómica «y en la detección en sangre de ciertas proteínas» que dieran la voz de alarma frente a la aparición del problema que, actualmente, se descubre tarde.

Según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), entre el 70 y el 80 por ciento de los cánceres de ovario se diagnostican cuando la enfermedad ya está avanzada, lo que complica la contención del tumor. «Cuando conseguimos una detección precoz, se curan ocho de cada diez mujeres aunque localizarlo en un estadio avanzado tampoco significa que no se pueda curar», advierte Poveda, que echa la vista atrás para ejemplificar los avances: «En 30 años se ha cuadriplicado la supervivencia a 5 años, ya que era del 15 por ciento y ahora estamos en un 60 por ciento».

A mejor cirugía, más supervivencia

Cuanto antes se descubra, mejor pronóstico tendrá, pero los especialistas también advierten: el de ovario es uno de los tumores malignos en los que más relación hay entre la calidad de la cirugía y la supervivencia del paciente. «En este sí podemos decirlo: la evolución de la paciente dependerá de qué profesional opera. Es el primer factor en el pronóstico. Es un mensaje muy radical pero hay que tenerlo en cuenta ya que es una cirugía muy compleja».