Cuando el terral azota a Málaga capital en pleno verano, el malagueño se aferra a la sabiduría popular y repite como un mantra que el terral "dura días impares, 1, 3 ó 5 días", deseando con todas sus fuerzas que se quede en uno. Sin embargo, esta afirmación no tiene ninguna base científica y, de hecho, es una frase que se repite en otros puntos de España con otros fenómenos meteorológicos, como el viento de Levante.

El jefe del grupo de avisos de la Agencia Estatal de Meteorología para Andalucía, Fausto Polvorinos, explica que "no es cierto" lo que afirman esos dichos de cultura popular y recuerda que tienen su truco: "Si entra el terral hoy por la tarde y se va esta noche de madrugada, ¿cómo se cuenta? ¿Es uno o dos días?".

Polvorinos reconoce que el terral suele durar poco, ya que es una irrupción de viento de Poniente en toda España y que a Málaga llega ya recalentado tras recorrer la Península. "Es un viento poco frecuente y que dura poco", afirma Fausto Polvorinos. De hecho, se calcula que la temperatura sube un grado por cada 100 metros que desciende a tierra entre Antequera y Málaga. "Al venir de la tierra y no desde el mar, nos calienta, al menos el terral de verano", aclara Fausto Polvorinos, quien subraya que todavía está extendida la falsa creencia de que es un viento africano: "El nombre de terral lo dice todo, viene desde el interior, de la tierra".

"Sí que es verdad que dura poco el terral y se va de pronto, refrescando rápidamente por la entrada del Levante, durando entre 24 y 36 horas", indica el jefe del grupo de avisos de la Agencia Estatal de Meteorología para Andalucía. En Málaga capital es el Levante el que refresca el ambiente, pero que en Antequera se conoce como Solano y eleva las temperaturas.

La llegada del terral está muy relacionada con el viento de Poniente. Así, se dan dos fenómenos meteorológicos cuando llega el viento de Poniente. Por un lado está lo que llaman el 'Poniente aterralado', que eleva las temperaturas a una media de 30 a 32 grados. Después está el terral clásico, el viento caliente que achicharra a Málaga capital y que eleva las temperaturas por encima de los 36 grados, aunque en realidad no dure más de 36 horas.

La entrada del terral se produce por el Valle del Guadalhorce, donde esos días se viven con dos o tres grados más que en Málaga. Es más, no se vive el terral de la misma forma en la ciudad. Donde suele azotar más a los barrios más cercanos al Guadalhorce, como la Carretera de Cádiz, Teatinos o Carranque. Sin embargo, si no es muy fuerte, es habitual que se note cierta brisa marina que rompe el terral en el entorno de la plaza de la Marina. No en vano, hace más de 30 años esa plaza era el lugar clásico de cafeterías con grandes terrazas, como Solymar. Por algo sería.

Pero el terral es sinónimo de calor en verano, ya que en invierno es frío. Al ser un viento que llega del interior, en el invierno este viento llega con frío, bajando las temperaturas en la capital.