30 de junio de 2018
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Educación

La competencia digital a la pizarra y a la tiza

Desde hace años, la escuela ha evolucionado para dejar de ser transmisoras de conocimiento y convertirse en generadoras de aprendizajes utilizando estrategias innovadoras de enseñanza, con las nuevas tecnologías como vértice

30.06.2018 | 21:29
Lo que ya es habitual, tuvo en el CEIP Pablo Picasso de la capital una experiencia piloto con el primer aula digital de la provincia.

De los primeros centros TIC, que incluían un ordenador por cada dos alumnos, se pasó a los portátiles y de ahí a la nueva Estrategia Digital de Educación

­La sociedad se ha venido transformando a pasos agigantados. El viejo modelo de escuela, centrado en instruir, ha quedado más que obsoleto. Desde hace años se trabaja en un concepto más integral e inclusivo, que tiene en las nuevas tecnologías como punto o vértice en el que pivotan las demás acciones educativas. En esta nueva era de la imagen, el concepto de comunicación parece cambiar en su sentido más amplio y se entiende como el conjunto de palabras e imágenes, de forma que hoy el alumnado aprende a leer y escribir con imágenes antes que con el texto.

Esto repercute en los conceptos de escuela y profesorado, ya que no se entienden sólo como transmisores de conocimiento, sino como generadores de conocimiento y aprendizajes significativos utilizando estrategias innovadoras de enseñanza, de forma que los escolares desarrollen habilidades y destrezas, sean capaces de discriminar las informaciones que reciben, y seleccionen las que sean importantes para su proceso de aprendizaje.

Hace tiempo que los profesores dejaron de pronunciar esa recurrente frase nada más llegar a clase: «abran sus libros de Matemáticas por la página 43» y la sustituyeron por esta otra: «hagan click en la carpeta ´Matemáticas´ y abran el archivo ´funciones´ en sus ordenadores. La informatización de los colegios e institutos malagueños llegó en el curso 2003/2004 con los primeros centros TIC. Llegaba la competencia digital a la tiza.

La inclusión del ordenador en el aula (uno por cada dos alumnos) supuso ya una auténtica revolución que obligó a cambiar la metodología docente e incluso algunos contenidos. Los alumnos se acostumbraron rápidamente a aquel nuevo sistema. No tanto los profesores, ya que algunos de ellos no habían encendido un PC en su vida y esas siglas le sonaban más bien a Sábado Santo Rojo.

Aquel primer año fueron seleccionados solo doce centros en Málaga, que contaron con la más alta tecnología. La de entonces. Dos cursos después, la educación malagueña contaba ya con un total de 79 colegios e institutos integrados en la red TIC andaluza. Y en el curso 2007/2008 eran 176 los centros de la provincia que participaban en este programa y confiaban en las nuevas tecnologías como una buena herramienta para enseñar y un magnífico instrumento para aprender.

Internet se convertirá, además, en un recurso docente más allá de los libros de texto, que por supuesto se mantenían y mantienen, haciendo su uso compatible con el de los dispositivos tecnológicos.

Al programa de centros TIC tuvo también su evolución natural hasta convertirse en el plan Escuela TIC 2.0. En enero de 2010, en vez de compartir un mismo ordenador de sobremesa, cada alumno de quinto y sexto de Primaria recibió un ordenador portátil. El plan, resultado de la colaboración entre la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía y el Ministerio de Educación de España (Gobierno de ZP), se presentaba como una estrategia para la mejora de la educación.

Los alumnos adquirían nuevas competencias digitales muy útiles de cara al futuro. Casi 174.000 de toda Andalucía y unos 31.000 malagueños. Sus profesores también recibieron estos ordenadores. Con antelación, para ir instruyéndose en su uso en los distintos CEP. Las familias, por su parte, tuvieron que firmar un «compromiso digital» para hacerse responsables del cuidado de estos portátiles.

La medida no estuvo exenta de polémica, por la gran inversión económica que supuso y que algunos consideraban un despilfarro, y en alguna ocasión se pudieron ver dispositivos a la venta en mercadillos y rastrillos, a pesar de que los padres se comprometían del buen uso del portátil. Al igual que con el resto del material escolar, la responsabilidad del ordenador era de la familia y del propio alumno.

La Consejería también personalizó los equipos con el fin de atender las necesidades personales de los escolares, garantizando el acceso universal a las TIC independientemente de sus capacidades individuales y de las circunstancias sociales o económicas de sus familias. Es decir, se democratizaba también el acceso a la información.

La escuela del futuro ya es presente. La sociedad requiere personas actualizadas y la competencia digital se vislumbra como clave para el desarrollo individual y social en las sociedades actuales.

La escuela pasó, en muy pocos años, a tener quizás un único ordenador en el despacho del director, a tener más adelante aulas de informática. A contar con un ordenador en clase por cada dos alumnos hasta entregar un portátil a cada escolar, que se lo podía llevar incluso a casa. Se introdujeron en el aula también las pizarras digitales, los proyectores, los sistemas de audio, cableado de red y eléctrico, acceso a Internet vía wifi desde cualquier punto del centro...

Móviles inteligentes y tabletas son otros aparatos que valen en las aulas. El ser humano es social y tiene la necesidad de comunicarse con los demás. La sociedad del siglo XXI impone unas nuevas formas de contacto que no paran de evolucionar y que se introducen en el día a día de las personas, llegando a hacerse imprescindibles. El uso del móvil en los centros educativos se extiende, a pesar del miedo que genera y la tecnofobia que se ha instalado en algunos sectores del sistema educativo.

¿Quién busca hoy en día en un diccionario o una enciclopedia de papel? Todo el mundo hace click en Wikipedia o en Wordreference. ¿Quién usa un atlas para buscar un río o una cordillera? Casi nadie. La mayoría recurre a Googlemaps. Así se aprovechan también en aula las herramientas de hoy día. Sería, por tanto, obligación también del profesor enseñar competencias las digitales porque los niños pueden saber trastearlas, pero no usarlas. Y no se trata de renunciar a las libretas, a los esquemas o a tomar apuntes.

Estrategia digital

Esta misma semana, el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía acordó iniciar la elaboración de la Estrategia Digital de Educación de Andalucía, un paso más en toda esta trayectoria iniciado hace más de 15 años, que ampliará y reforzará las medidas para adaptar el sistema educativo al desarrollo tecnológico en condiciones de equidad.

En línea con la Estrategia Europa 2020 y con la Estrategia de Innovación de Andalucía 2020 (RIS3 Andalucía), la nueva planificación se basará en cuatro grandes objetivos: el desarrollo de las competencias digitales del alumnado; la formación y capacitación del profesorado; la creación y uso de los contenidos educativos abiertos, y la virtualización como medio sostenible de dotación de infraestructuras y servicios en este ámbito.

La estrategia dará respuesta a los nuevos retos de una educación con mayor exigencia de cualificación profesional y más titulaciones superiores, prestando especial atención a la mejora del modelo de aulas digitales, la dotación de redes de banda ancha ultrarrápida en los centros y el fomento de la participación de las familias para el buen aprovechamiento de los recursos tecnológicos.

La nueva planificación dará continuidad al Plan Escuela TIC 2.0, que desde el curso 2009/2010 ha garantizado el acceso a las tecnologías de la información y comunicación a todo el alumnado desde los 10 a los 14 años. Entre otros avances, el plan ha propiciado la instalación de 19.000 aulas digitales con pizarras interactivas. Actualmente disponen de este equipamiento todos los centros públicos que imparten los cuatro cursos de la ESO y todas las aulas de quinto y sexto de los colegios de Primaria.

En el marco del Plan Escuela TIC 2.0 también se entregaron al alumnado 390.927 ordenadores de aula, además de 78.381 para uso del alumnado de quinto y sexto de Primaria que permanecen como dotación de los centros. Los últimos que se han distribuido incluyen el acceso a los recursos multimedia de uso didáctico de la plataforma Agrega.

En el curso 2017/2018 se han instalado 1.548 aulas digitales (828 en Formación Profesional y 720 en enseñanzas obligatorias), además de 12.558 ordenadores e impresoras para ciclos formativos, con una inversión total de 14,5 millones de euros. Asimismo, a finales de este año finalizará la implantación del proyecto Escuelas Conectadas, que extenderá el acceso a la banda ancha ultrarrápida en 2.897 centros con 732.057 estudiantes.

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