30 de julio de 2018
30.07.2018
Juventud

El otro Erasmus, para todos

A pesar del desconocimiento general, el programa Erasmus+ financia desde hace años una serie de experiencias en el extranjero para los jóvenes, que pueden marcharse hasta un año a cualquier país europeo, con todos los gastos cubiertos

30.07.2018 | 05:00
Jóvenes planeando los detalles del vuelo para un curso de formación en Grecia en la sede del Área de Juventud.

Para ello, no hay ningún requisito de estudios, nivel de idiomas o renta y, además, no hay que sufrir durante meses los habituales retrasos de las becas de estudios.

La oportunidad del Erasmus no pasa una vez en la vida, sino que es la punta del iceberg de todas las oportunidades sin ningún coste que ofrece la UE. No importa si eres estudiante, estás en el desempleo o, sencillamente, te apetece experimentar vivir durante un año en un país distinto, ya que no se impone ningún tipo de requisito económico, de idioma o de nivel de formación y no hay que sufrir los tradicionales retrasos de las becas Erasmus+ gestionadas por el Ministerio de Educación. Las únicas condiciones: ser residente en la UE y tener entre 17 y 30 años.

«El programa Erasmus+ se divide en varias ramas: una es la parte de educación que todos conocemos, la de la universidad y las prácticas; y otra es la rama de juventud, que es donde estamos nosotros», comenta Rocío Rosa, técnica de juventud de la Asociación Juvenil Intercambia, del Área de Juventud del Ayuntamiento, que lleva catorce años gestionando estos proyectos y que, anualmente, envía desde Málaga a alrededor de 500 jóvenes de intercambio y a 70 de voluntariado. «El programa surge para darle oportunidades a chicos que, por ejemplo, no se pudieron permitir irse de Erasmus estudios porque, lógicamente, implica desembolsar dinero», comenta Rocío Rosa. Sin embargo, no son excluyentes y se puede participar en los dos.

«Dentro de la rama de juventud, hay tres tipos de programas: el voluntariado europeo, que son programas individuales de larga duración; y los intercambios y los cursos de formación, que son grupales y de corta duración».

El Servicio de Voluntariado Europeo puede ser de varios meses hasta un año y consiste en «una actividad que, de manera individual, haces en un país distinto y, normalmente, en asociaciones que trabajan dentro del ámbito social», explica Rosa. Uno de los jóvenes que ha experimentado esto es Ramón Rubio, un estudiante de 22 años que estuvo de voluntario en Portugal y Polonia, y que cree que, aunque "un voluntariado es voluntario, casi que tendría que ser obligatorio porque te abre mucho la mente y se ven las cosas desde otra perspectiva". También añade que, "en el currículum llama mucho la atención y dice mucho de ti porque muestra que eres una persona aventurera, inconformista, que se hace rápido a nuevos ambientes".

Todo esto también se puede organizar a través de la página oficial de la UE "European Youth Portal", en la que suele haber una media estable de 500 proyectos vacantes, en los que, de ser seleccionado, el último paso sería comunicárselo a la entidad de Málaga. Se busca que todos tengan esa oportunidad de aprender en el extranjero y, por ello, también se pueden encontrar proyectos para personas discapacitadas

Durante su estancia en el país extranjero, el voluntario no tiene que preocuparse por pagar nada: «Al igual que con el intercambio, te organizan todo, te pagan el piso y te dan mensualmente dinero para la comida y gastos personales. A diferencia de los habituales retrasos con las becas de Erasmus estudios, en los voluntariados se paga mensualmente», puntualiza Rosa. El billete de avión se reembolsa, por lo que este es el único pago del que tiene que hacerse cargo el voluntario hasta que se le devuelve lo antes posible, en cuestión de semanas.

La opción de los intercambios, que suelen tener una duración de entre 5 y 21 días, ofrece una experiencia muy distinta a la del voluntariado, ya que se basan en el intercambio cultural entre decenas de jóvenes de varios países, que llevan a cabo diferentes actividades y talleres. Además, a diferencia del voluntariado, los intercambios pueden realizarse todas las veces que quiera. Trinidad Alba, una bióloga de 23 años que no pudo irse de Erasmus durante la carrera, y que decidió probar su primer intercambio hace unos meses en Zakopane (Polonia), confiesa que es una experiencia que volvería a hacer mil veces más y que se lleva a mucha gente de allí con la que vivió un apasionante choque de culturas.

A pesar del esfuerzo de las asociaciones y la propia Unión Europea en dar a conocer estos proyectis, aún predomina la idea de Erasmus como sinónimo de estudiar en una universidad europea. Por ello, Pedro Muñoz, coordinador de la asociación, comenta que "la mayoría de los que se acercan a aquí son universitarios, a los que algún amigo les menciona este Erasmus, por el boca a boca", aunque también destaca que les gustaría llegar a "más colectivos" para que la desigualdad económica deje de determinar la formación internacional de un joven.

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